FUTUROS LIDERES ESTUDIANTILES
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado
y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
A través de los siglos,
América Latina ha visto a líderes surgir como héroes y villanos en defensa de
la autonomía de sus respectivos países, con su desaprobación a la autoridad de
la corona española, al mismo tiempo que trataban de dar forma a sus países con
sus propias creencias personales, las experiencias e ideologías que surgieron
de su educación, o admiración a otros líderes en países vecinos.
Subsecuentemente, muchos
han sido plagados, enmarcados, o moldeados con el socialismo, comunismo,
populismo, y todo tipo de otro movimiento extremo, liberal, conservador e
intermedio en cualquier otro lugar que siga afectando a los países
latinoamericanos. Una de las cosas que más me llama la atención es que en
México la mayoría de quienes nos dirigen son licenciados en derecho.
En México los presidentes
son abogados, que en casi todos los casos hablan bonito. El presidente de
Estados Unidos es un abogado graduado en Harvard, quien recientemente fue reelecto
tras derrotar a Mitt Romney, otro abogado graduado en Harvard. El ex presidente
mexicano Felipe Calderón es abogado, el nuevo Enrique Peña Nieto igual. España
también está gobernada por un abogado que reemplazó a otro abogado.
En Sudamérica, aunque hay
un número creciente de economistas, militares retirados y ex guerrilleros en la
presidencia, la mayoría de los palacios presidenciales han sido habitados desde
hace mucho tiempo por abogados. Y si, echamos un ojo a las secretarias de
estado o a los gobernadores, presidentes municipales, regidores encontramos que
son abogados ¿Por qué es interesante todo esto?
No se trata de que los
abogados sean mejores gobernantes (no siempre lo son) ni de incurrir en
generalizaciones - como que los abogados no solucionan problemas, mientras que
viven de los problemas. Para ser considerado en las listas para puestos
políticos o administrativos se refleja el hecho que los abogados son los más
populares.
Esto es importante porque
reza el dicho de zapatero a tu zapato y en materia de economía estamos viviendo
en una economía global basada en el conocimiento, en la que las patentes de
nuevas invenciones -producidas en general por ingenieros, científicos y técnicos
y estas son las que generan a las naciones mucha más riqueza que las materias
primas. En los países desarrollados los ingenieros y científicos que
desarrollan nuevos productos están en mayor demanda que nunca sin embargo en
México lo único que se ocupa es ser abogado.
Nuestras Universidades producen demasiados abogados
y psicólogos y dejaron fuera a Médicos, Ingenieros, la gama de ciencias duras.
Si, usted analiza la matrícula de una
Universidad se dará cuenta que son miles los que estudian odontología, leyes,
administración de empresas y pocos, muy pocos ingenieros, médicos, arquitectos,
lo que equivale a producir psicólogos para que atiendan los problemas que
generan los abogados. La crisis de la educación no es patrimonio exclusivo de
México, sino que se inscribe en un proceso de proporciones mundiales.
Numerosos países se
enfrentan a las dificultades de un sistema que demostró ser efectivo bajo el
modelo elitista de principios del siglo pasado, pero que en la actualidad se ve
desbordado por una población escolarizada de mayores proporciones y proveniente
de contextos socioculturales diversos, por una desvalorización del estudio como
garantía de ascenso social y por un cambio cualitativo en el acercamiento al
conocimiento.
El modelo de aprendizaje
basado en la memorización y el academicismo pierde vigencia ante una sociedad
heterogénea y fragmentada. Acaso la principal particularidad sea la capacidad
de estos modelos de integrar a la mayor cantidad de alumnos de forma exitosa,
lo que implica, sobre todo, una equidad educativa en términos socio económicos.
Es decir, la capacidad del sistema por reducir la brecha entre los resultados
de los alumnos provenientes de contextos más y menos favorecidos.
En países como Finlandia,
Canadá o Japón esta diferencia, por ejemplo, es muy pequeña, mientras que una
de las graves fallas mexicanas se presenta en esta desigualdad. Las pruebas
PISA demuestran, además, que, por lo general, los resultados entre las tres
áreas evaluadas tienden a ser equilibrados; aquellos países cuyos alumnos han
logrado muy buenos desempeños en lectura, lo han hecho también en ciencias y
matemática, y viceversa. Esto no quiere decir, sin embargo, que los sistemas
educativos exitosos sean todos iguales. Así, por ejemplo, mientras en los
modelos asiáticos (China, Corea, Japón, Singapur) los logros están unidos a una
cultura competitiva y meritocracia, el sistema comprensivo finlandés, en
cambio, centra sus métodos en desarrollar las posibilidades de aprendizaje de
todos los alumnos, sin excepción.
Pero si hay algo en que
coinciden todos los modelos educativos exitosos es en su preocupación por la
calidad y el perfeccionamiento docente, que tiene como correlato la
consideración social de los maestros y profesores y una compensación salarial
competitiva. Los problemas tienen nombre y apellido: 16,5% de los alumnos de
primera repiten, pero los pasan al siguiente grado para ahorrarse profesor. 34%
de los menores de entre 15 y 19 años desertan del sistema educativo. Una de
cada seis horas de clase en secundaria y una de cada cuatro en el bachillerato,
no se dan.
En materia educativa,
México vive un izquierdismo, inoperante, desgastante, son el problema de fondo,
siempre están en las calles sin clases “CNTE” Nunca inician clases, siempre
cobran sueldos. Hay una actitud contraria al desarrollo del país. Para estos
maestros todo es negro, nada sirve, Cuba es el bueno, pero lo nacional nada
sirve, ese es el verdadero problema de la educación en México, es el fondo que
tiene la enseñanza y no lo otro. Este tipo de “izquierdismo” le hace bien a la
derecha. “En el fondo termina jugando para la derecha (...) porque siempre fue
así en la historia de la humanidad”
Es lo mismo que pasó en
la Alemania que le abrió el paso al hitlerismo y en la guerra española, el
izquierdismo como forma infantil, llevando la cosa casi al nihilismo crítico
permanente y tratando de evitar toda obra de construcción y solución. El país
necesita una “revisión a fondo de todos los procedimientos del Estado” porque
hay “situaciones de lentitud burocrática que terminan perjudicando a todo el
país” y que en algunos casos se acercan a la “inoperancia”. Esto no es culpa de
la enseñanza, es una consecuencia que se refleja en la enseñanza, es un mal
general del Estado.
Por eso es entendible el
malestar que muestran miles de padres de familia con algunos docentes, al
percatarse de que hay tendencias de estancamiento que se pueden rastrear en los
últimos 40 años. El sistema educativo filtraba para que una elite culminara la
Enseñanza Media y luego continuara estudiando y trabajando. Hoy, la sociedad
del siglo XXI requiere que todos los jóvenes culminen la Enseñanza Media.
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