jueves, 25 de abril de 2024

 

RAYAR LOS LIBROS

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

No puedo evitar sentir lástima de cómo a veces los prejuicios nos ciegan y nos hacen dar por hecho algunas verdades que no lo son. Cuando un ataque de pánico recorre el mundo a causa del nuevo virus de gripe ue se está extendiendo por Norteamérica, y ahora también por el resto del planeta, pocos son los medios que se han detenido a comprobar el origen de esta infección. Leo cada día cómo numerosos diarios, radios y televisiones hablan de la pandemia originada en México. Aunque es cierto que la gripe está castigando con especial dureza a la sociedad mexicana a causa de la gran concentración de población en su capital y alrededores, y del bajo nivel económico de una gran parte de éstos, no es verdad que allí esté el origen de la pandemia. (...)

Los primeros contagios en humanos se produjeron en el sur de EEUU, en California y Texas. Desde allí, el virus cruzó la frontera y explotó en México DF, causando las enormes molestias que suponen el cierre de todos los centros educativos, culturales y deportivos del país. Lamentablemente, mucha gente asume que México, por el hecho de ser un país pobre, es causa y origen de todos los males de Norteamérica. Se nos mira con desconfianza por el serio problema de narcotráfico que sufrimos.

 Confío en que la responsabilidad y el sentido común imperen, y este suceso no marque la imagen de México de por vida. En este puntito pre-apocalíptico que nos han cargado todos, les confesaré que, para mí, hasta hace unos tres o cuatro días, el estar entre el cinco y el seis sólo quería decir que iba a terminar pasando una materia de panzazo. Parece que fue en otra vida y sólo hace una semana que volví a la realidad en donde el cinco cierra vuelos, bares y cantinas y el temido seis prohíbe incluso la libertad de tránsito.

Y ahora que estar entre el cinco y el seis es aviso de inminente pandemia gripal en el planeta Tierra, me resulta difícil volver a este tema en términos de escuela. Esto, en el supuesto de que cuando ustedes lean estas líneas no estemos ya en el seis o el seis y medio que toca a siete. Y ya encarrilado en la escuela les comentare que llamo mi atención que los actuales estudiantes de secundaria trajeran todos los libros deshojados, rayados y a los personajes con bigotes (Ni Doña Josefa se les escapo o Hidalgo con su peluca)

Antes hubiera podido prestar a un alumno un libro y lo entregaba impecable; no que ahora nos llegan cargados de bigotes sobre los rostros, ¡Que esperanzas de que alguna hoja le faltara!; o que, en un ataque de repentina madurez crítica, impropia de aquella edad, tachara la letra del himno y pusiera ¡mexicanos cabrones, sinvergüenzas! Me robaron la torta de la… El problema, no era en aquella época de transformar o rayarlo, más bien de supervivencia ya que cada maestro nos lo revisaba en el más mínimo detalle “Limpieza, disciplina...etc.”.

Por ejemplo, al estar hojeando uno de geografía me topé con un chicle de menta pegado como sanguijuela. Tan pegado estaba que si lo arrancaba rompía varias hojas. Nosotros los pegábamos también, pero no en las páginas de los libros sino abajo de la mesa banco de madera o en la mochila-aquellas mochilas de cartera que parecían pequeñas maletas de viaje- olía a menta y a restos de bocadillo de chorizo o torta de frijoles para el recreo. Y cada clase era una tortura, un acabose, atemorizados por la posibilidad de que el profesor se acercara y descubriera el desperfecto, provocado por comer chicle en el aula, algo tan sancionado como faltar a las tareas.

Cuento esto al hilo de lo que viene a continuación, del regalo de libros que deberían de hacer los que terminan grados superiores a los nuevos ya que esto aliviará la economía de muchas familias y del gobierno mismo que cada septiembre se dejan temblando por su costo en libros de apoyo didáctico que terminan siendo negocio de particulares. Porque hace lustros, con unos cuantos libros entendíamos que nos bastaba para empaparnos de saber.

 La maestra de tercero se quedó soltera pero considero que ella se hubiera animado a dejar salir un ejército en sus entrañas si no fuera porque la vida no le llevó a conocer a la persona perfecta, y he dicho perfecta “Era perfeccionista, nadie sabía más que ella o estaba a su altura”. Parece que estuviera prohibido utilizar este término cuando la realidad es que tantas veces no reconocidas mucha gente busca acercarse a ese ideal y no se consigue... y tampoco se conforma con lo que llega.

 Los niños le apasionaban, era lo único que había tenido claro en la vida, más incluso que su profesión, y en su trabajo como profesora lo demostró -a diferencia de la quinto que nunca tuvo vocación de ser profesora y si madre- Si la de tercero hubiera vivido en esta época creo se hubiera interesado por las nuevas técnicas de reproducción vitrificando sus óvulos en espera de un hombre perfecto, mientras que la de quinto tal parece perdió el grado en el primer intento.

Madre soltera por elección, era una mujer emocionalmente fuerte, que conseguía lo que se proponía sin fijarse en el que dirán, mientras que a la soltera su familia la animaba para que se echara al baile con cualquier fulano y tuviera un hijo sin importar casarse; pero al final se fue envejeciendo llegando la infertilidad sin conocer lo que es un embarazo. Por otro lado, todo el mundo le decía: ¿te lo has pensado bien, estás segura?, ¿qué harás sola el día de mañana?

 Pero ella tenía claro que le habían sobrado más de 30 años de pensamientos y dudas, sin animarse a tirarse al río. El miedo no le valió para nada y consideraba era una excedencia tener hijo sin casorio, nunca despertó a la vida, a la ternura de reescribir la infancia. No se convenció que un papel no ofrece estabilidad de pareja, ni convivencia sana, pero la costumbre pudo vencer los sentimientos humanos

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