viernes, 5 de diciembre de 2025

 

AMOR EN LA JUVENTUD

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

Aquella novia de mi juventud quedó desconsolada tras la ruptura, y me habló por teléfono varias veces, llegamos incluso a durar dos horas hablando.  Le dije que ella estaba en su derecho de reflexionar sobre por qué se sentía tan herida, y me consideraba un desgraciado. Ella desde tiempo antes, ya percibía mi engaño, pero su debilidad la hacía callar sin reprimirme. Yo, en cambio mostraba paciencia en espera de un mejor momento para irme de su vida para siempre.

En el fondo de mi alma, la compadecía por esta insistencia. Me preguntaba ¿Por qué permite que la siga lastimando, porque no protesta y me manda al diablo? Sabe que la lastimo engañándola, incluso que le faltó al respeto en su dignidad.

Ella se auto mentía ya que su sumisión me ayudaba para seguir engañándola más descaradamente ¿cómo puede ser eso amor? En respeto a mí mismo me di la vuelta para irme para siempre, pero por lo visto ella no estaba dispuesta a soltarme. Yo ya había decidido no voltear atrás. Podría habérselo dicho, pero tenía miedo en ver sus ojos llenos de lágrimas por eso lo oculte. El amor ya se había ido, pero yo seguía fingiendo mientras ella se acurrucaba sobre mi hombro. Tras cada una de mis mentiras, yacía el silencio de su complicidad.

Mil excusas ponían mis sentimientos en mis labios para no acudir a sus llamados, quería decir “Adiós, pero temía hacerlo de frente y Mirandola a los ojos” Fue un amor que se fue apagando pero que a ella le dolía su derrota mi partida. De joven solía engañar a todas, y ellas hacian lo mismo conmigo, pero lo toleraba, no tenía sentido reclamar. En mi juventud no existía en mi cabeza ese amor romántico capaz de soportarlo todo. Mi forma de reacción, fue no tiene sentido seguir, y sin despedirme me marchaba para siempre. Aprendí a beber vino, cerveza, alzar la copa con los amigos para brindar, mirar la luna de los enamorados.

Y así fui supuestamente aprovechando los mejores años de mi juventud. Una vez estuve embriagado a medianoche en una fiesta de amigos en donde baile con una chica, y como cabalero desconozco lo sucedido. Todo fue hermoso, pero a la mañana siguiente cuando me levante sentía vergüenza de mí mismo, estaba arrepentido, el amor que la noche anterior le jure

se desvaneció en un instante despues de pasar la borrachera ¿Que afecto me unía a ella ¡Ninguno! Me sentía solo, avergonzado, deseando que todo esto se desvaneciera con el recuerdo. Solo me quedo agradecerle por esa noche por enseñarme que incluso el mejor amor puede ir acompañado de una fría decepción.

 Agradéceles por hacerme comprender que, sin importar quién parezca confiable, al final solo puedes confiar en mí mismo. A partir de allí, pasaron por mi vida, las que lastime, las que me lastimaron, pero me hicieron más fuerte. Agradezco cada cicatriz en mi alma por esa enseñanza tan valiosa sobre lo que es amor y la felicidad. Vivi esos tiempos vacíos, fui un enamorado apático que flotaba entre flores crenado en sus mentes espejismos de amor eterno. Viví intrigas, luchas por ellas, relaciones coquetas, y engañosas entre hombres y mujeres que llenan el vacío en sus corazones aún más desposeídos del verdadero amor. En mi juventud aprendí a convertir mis lágrimas en sonrisas, mi engaño en bondad, mi egoísmo en amor, el amor eterno con promesas en humo fugaz. Una juventud en la que estaba dispuesto hacer lo que pareciera al abrir los ojos. Con años adquirí la filosofía de vida “Solo siendo bueno en comprender los sentimientos de los demás y defendiendo firmemente las propias creencias se puede llegar más lejos”

Creó que fue en la juventud en donde aprendí a tolerar el que me engañen, incluso justifiqué ese acto por ser parte del mismo. Despues de pasar por todos estos pantanos, en la adultez comprendí que, en el amor, “No, hay un golpe más duro que la traición, y que su costo se llama desprecio” Así, me llegó el momento de hacerme a la firme idea de no engañara a nadie, y a quienes engañe les pido me perdonen “Siempre les deseare lo mejor” Hoy, lo que más odio en esta vida es el engaño y la traición. Mi lema es “Si te aprovechas de mi bondad, aunque te arrodilles, no te perdonaré. Será mejor que lo recuerdes”

Recordé aquella llamada telefónica como parte de mi existencia, recordé que le colgué, y nunca le volví a contestar ¿No sé si hice bien o mal? Pero cada uno de nosotros tiene su propia historia que la guarda sin contarla en el fondo de su alma. Pero este día el viento soplo más fuerte dentro de mis sentimientos y la expulso. En este momento el viento se ha detenido, y me hizo sentir que debo seguir callando los vacíos de mi alma. “Yo, no la amaba” Recuerda, si alguien te ama de verdad, no se involucrará en relaciones mezcladas. Si amas a alguien, por favor, no seas mezclado con los demás. Tener dos relaciones a la vez, y decirles ambos que los amas, solo puede llenar un vacío temporal; no dura y es completamente perjudicial. Un amor hermoso no tolera ni el más mínimo engaño ni hipocresía, y mucho menos la traición.

 

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