MERECEMOS SER AMADAS
(MARTHA)
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría
en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
La juventud está destinada a dejar dolor, arrepentimientos y a alguien que siempre recordarás, son las huellas que vas dejando atrás al seguir caminando. Anhelas escapar, pero siempre hay ese algo que te lo impide. Quieres demostrar tu valía, distanciarte de lo que te hace sentir mal. Buscas amigas a las que consideras geniales, y con el tiempo te das cuenta con que son incompatibles contigo. Entre tu juventud y tu madurez se producen cambios explosivos en tus relaciones amorosas, de amistad y familiares, sumiéndote en una profunda confusión sobre la vida y sobre ti misma. Sin duda todos los padres esperan que su hija sea feliz, su desarrollo sea lo mejor que pueda ser.
Casi todas las niñas quieren cumplir con las expectativas de sus padres, pero cuando descubren que se han esforzado al máximo y aún están lejos de alcanzarlas, pierden la confianza en sí mismas y creen que ya no pueden recibir su amor. Al crecer, comprendemos que, hagamos lo que hagamos, nuestros padres nos seguirán queriendo sin dudarlo; simplemente esperan que podamos convertirnos en la mejor versión de nosotras mismas y alcanzar el éxito. Una persona debe adquirir experiencias para crecer; el proceso de crecimiento inevitablemente implica perderse.
Solo perdiéndose podemos comprendernos mejor y descubrir nuestra mejor versión. Perderse en algunas relaciones durante el proceso de crecimiento también es una experiencia inevitable. En la vida, es fácil preocuparse demasiado por la opinión que los demás tienen de nosotras y ser incapaces de vivir con honestidad. Quizás todas hayamos intentado complacer a los demás, obligándonos a ser la chica ideal, casi perfecta que la sociedad espera. Pero el tiempo nos permite ver con claridad lo que realmente queremos, las personas y las cosas que deseamos. En el fondo, anhelamos ser pájaros libres, volando alto.
La verdadera belleza reside en ser nosotras mismas, no en esforzarnos por cumplir o conformarnos a las expectativas de los demás. Solo viviendo una vida autónoma podemos alcanzar nuestra plenitud. Cada erro, o absurdo del pasado moldea quiénes somos hoy. Puede que veamos dolor, insensatez y defectos en ese pasado.
Pero nos dan testimonio de nuestra impetuosidad juvenil, enseñándonos a crecer a partir de los errores y a fortalecernos ante los reveses. El pasado ya pasó, pero el presente y el futuro siguen bajo nuestro control. Cada mañana nos permite empezar de nuevo y hacerlo mejor. No debemos detenernos ni revolcarnos en el pasado, sino más bien apreciarlo y dar gracias, porque el pasado da lugar al presente y, por tanto, al futuro. Todas estamos solas, pero nunca debemos dejar que la soledad nos lleve a enamorarnos de alguien que nos haga sentir aún más solas. Recuerdo mi historia de estudiante, en donde escribía tres o cuatro cartas iguales a diferentes pretendientes. Escriba cartas para no sentirme sola. Mis cartas eran un enamoramiento espiritual que solo existía en mi cabeza. En realidad, no deseaba nada serio, ni cambiar mis expectativas, mucho menos llegar a un destino en el futuro premeditado.
Finalmente, fui madurando y me di cuenta de que es mejor estar con alguien que comparte pensamientos similares que intentar cambiarlos. Pero creo firmemente que, en medio de todas las decepciones, eventualmente conoceremos a alguien que nos animará a ser valientes para amar de nuevo. Amamos a alguien y, al mismo tiempo, aprendemos a herirlo. El amor y el dolor están entrelazados; el dolor que surge del amor suele ser mayor que el dolor de no tener amor en absoluto. Invertimos tanta energía y tiempo en nuestros sentimientos, construyendo relaciones con sinceridad y manteniéndolas con confianza.
Sin embargo, a menudo, estas son las mismas razones que destruyen las relaciones: malentendidos que generan sospechas, falta de comprensión o explicación oportuna que resulta en desconfianza; un comentario descuidado durante una discusión, cuyo poder puede convertir los sentimientos en cenizas. Cuando las relaciones nos han agotado, solo podemos evitar que los malentendidos se conviertan en conflictos y aprender a usar los malentendidos del pasado para comprendernos mejor. En un momento de sinceridad le expresamos a esa persona “No niego que te amé con locura, pero es mejor que sigas tu camino solo, buscando la felicidad, mientras yo me quedo para bendecirte hasta el final de mi vida” - Es evidente que ya no nos amamos, y no tiene caso el seguir juntos perdiendo nuestro tiempo.
Cuando la realidad nos quita lo romántica, dejando solo nuestro yo más auténtico rostro, y nos preguntamos, ¿aún merecemos amor? Amor, matrimonio, hijos, trabajo, muerte son las decisiones de la vida que nos hacen las noches intranquilas. Cuando era joven nunca pensé que el tiempo pasara tan rápido, deseaba ser adulta para ser libre sin la limitación de mis padres. En ese entonces, deseaba poder cerrar los ojos y abrirlos para convertirme en adulta, pero ahora desearía que el tiempo se detuviera, y volver a ser niña. Jamás pensé que tendría miedo a ser adulta y deseaba hacer crecer mi cuerpo lo antes posible. Hoy comprendo que mi miedo a envejecer es el miedo a perder aquello a lo que siempre nos hemos aferrado, el miedo a reducir el tiempo de juego.
Nos llega esa edad en la que comenzamos a retroceder, y ahora vamos a la inversa de nuestra juventud, corriendo contra el tiempo que nos queda. Nos mostramos reacios a perder a nuestros seres queridos con el paso del tiempo. Pase lo que pase, no podemos escapar del tiempo de vida, y las perdidas. Venimos a este mundo solas y nos iremos solas, pero esperamos haber experimentado compañía, cariño y una vida sin remordimientos gracias a nuestro esfuerzo deseamos que nada nos impida disfrutar de la vida. Quien nos limita somos nosotras mismas; si no podemos liberarnos de estos marcos, solo nos quedaremos en el mismo lugar para siempre, viendo a otras triunfar y ser felices a plenitud. Mi esfuerzo cada día al levantarme consiste en intentar llegar al final sin remordimientos y dejar más peso y valor en este mundo.
La vida de cada persona no debería ser una copia de otras personas, sino que cada persona poseemos infinitas posibilidades, permitiéndonos crear nuestra propia historia de vida. Crecer en vida no se trata solo de experimentar el amor, la soledad, el dolor, si aprender a soportarlo todo con los dientes apretados y la dignidad por delante “Cuando nadie puede ser valiente por nosotras, solo podemos ser fuertes por nosotras mismas”. El precio de madurar hasta envejecer es doloroso; a veces perdemos nuestro camino, nos perdemos a nosotras mismas, así es como todas maduramos. Lo que da miedo no es madurar, sino la falta de coraje para enfrentar la realidad. Solo al enfrentarla con valentía podemos encontrar nuestro verdadero yo en medio de la confusión.
En las novelas románticas leemos sobre el amor, lo mismo vemos en las películas, y en cada una existe ese algo que nos recuerda un pasado que se ha quedado congelado en nuestra memoria. Se debe a que esos momentos se escribieron con amor, y desamor. Hay instantes en que el amor se convierte en un eco suave, agradable, tranquilizador sin darle importancia al ajetreo de la vida, y lo consideramos como uno de los mejores instantes de nuestra vida. Disfrutamos cada palabra compartida, deambulamos entre luz y sombras, entre inspiración y calidez humana. Son esas palabras las que nos inspiran, infunden ánimos, y al escucharlas expresamos emociones revelando la resonancia más profunda de nuestros sentimientos. “La diferencia entre pasado, presente, y futuro es solo una ilusión que perdura”
– “La mayor parte de nuestro dolor en la vida está relacionado con cicatrices del pasado, y sin un pasado que recordar, no habría dolor ahora, es decir, el pasado es la fuente de la mayor parte del dolor” la mente nos engaña haciéndonos ver el pasado como si fuera el presente, y nos hace ilusionarnos con un futuro esperanzador” Nos apegamos a personas que ya no estan presentes en nuestra vida. Por lo tanto, si no puedes aceptar la verdad de tu ahora, no podrás tranquilizarte nunca por no dejar ir todo, cambiar y aprender de cero, y terminar de quejarte quedando atrapada. El pasado nos deja cicatrices difíciles de borrar, el futuro nos dificulta enfrentar los hechos que no han sucedido, y perder la belleza física, y mental.
Pensamos en el futuro y nos llenamos de miedo, de preocupaciones, y a veces la imagen es tan realista que nos inquietamos. Pero como en el pasado, la mayoría de las emociones son imaginadas, no estan aquí sino en el futuro que aún no ha sucedido. “La preocupación y el miedo de nuestra vida proviene de la imaginación” Las preocupaciones por el futuro, y las cicatrices del pasado nos asustan causándonos ansiedad, pero sin imaginación no tendríamos presente en el sufrimiento de nuestros sentimientos, he instintos de conservación.
La vida pasa a lo largo del tiempo, y como dijo Einstein, el tiempo es solo una ilusión persistente. La vida es en realidad solo un sueño donde el alma se experimenta a sí misma, estamos viviendo en nuestro propio mundo de la imaginación. Cuando no puedes dejar de lado el pasado, no puedes aceptar el presente, no puedes enfrentar el futuro, calmarte, escuchar o meditar hacen posible que te sientas a gusto, en paz.
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