CAMAS,
Y COLCHONES
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad
Nacional Autónoma de México.
¿Alguna vez se te ocurrió ponerte a pensar qué historias encierran algunas de las cosas que te rodean, que son de uso cotidiano y que simplemente fuiste un día a comprar a un comercio? ¿Cómo surgió ese mueble que existe en todos los hogares, y que sirve para descansar y dormir? - La cama actualmente está formada por un armazón: elástico de hierro, madera, etc. y una estructura que puede tener cabecera o no, y sobre su armazón se coloca el colchón muelle y cómodo. Pero en cada región y en cada época ha habido variaciones en el mobiliario. Ya se usaban las camas en Persia, Egipto y Babilonia.
Entre los siglos XVI y XI a.C., la cama egipcia tenía un rebuscado pie decorado con tallas, dorados e incrustaciones. No poseía cabecera, excepto un apoyo. Después del siglo VII a.C. los armazones y canapés griegos, eran a veces tallados en marfil, o con patas de oro o de plata macizos. Las estructuras comenzaron a realizarse de tiras de cuero entrelazadas para hacerlas más cómodas. A finales del Siglo I después de Cristo, desde Roma se extendieron a otras zonas de Europa versiones sencillas de camas y canapés.
Pero, de todas maneras, la cama era un lujo de las clases sociales más altas. En las mansiones y castillos del S. XII había camas, pero los dormitorios fueron apareciendo como tales hacia el S. XVIII y siempre en palacios lujosos de los nobles. Hasta ese momento, las camas estaban en las salas y se usaban como divanes durante el día. Para lograr una habitación dentro de otra, protegida de insectos y corrientes de aire, se implementaron los doseles, con pesadas cortinas laterales, y de acuerdo a la ornamentación, la riqueza del bordado y las piedras preciosas de estos cortinados, indicaban la posición social de los dueños. Hacia el S. XV entre la realeza, las camas alcanzaron proporciones enormes.
Más adelante fueron haciéndose de telas más livianas y con mayor sencillez. La gente común comenzó a usarlas, pero fueron del tipo de camas-armarios cerradas con puertas, costumbre que perduró en las familias humildes hasta avanzado el siglo XIX. Y los más pobres usaban jergones en el suelo. El S. XVIII se usaron distintos tipos de maderas para la fabricación de camas para los nobles: nogal, caoba, roble, finamente talladas. Luis XIV poseía 413 camas de todas variedades.
Los franceses introdujeron hacia fines de este mismo siglo, los armazones de hierro. Las camas se comenzaron a hacer en serie y se fueron popularizando. Hacia 1930, el diván, es decir, la cama actual, sin doseles y cortinajes, rápidamente se popularizó, y se fabricó en series y en distintos materiales y modelos, imperando la comodidad, sencillez y sobriedad de los diseños. Y se utilizan también las camas sobrepuestas o marineras, para ahorrar espacio.
En la Europa de finales de la
era moderna, los bebés solían dormir en camitas-carros, con tres ruedas que se
colocaban debajo de la cama grande con doseles.
En ciertas culturas y con otras realidades climáticas se fueron usando
esteras, petates, hamacas -que en algunos países centroamericanos se conoce con
el nombre de chinchorros-, mientras que otros usaron un colchón apoyado en el
piso, o sobre una simple plataforma de madera.
Otra de las variaciones para este mueble para dormir y descansar, es el catre tijera y el catre de cuero. En el siglo XIX el amueblamiento se actualiza con muebles "racionales" como la primera cama levadiza en la pared. En la Exposición de Filadelfia de 1876 se había presentado una cama plegadiza. A partir de allí comienza la fabricación de muebles en serie y son patentados varios inventos curiosos en este ramo. Con respecto al colchón, se emplea una especie de bolsa rectangular, relleno de lana, pluma, cerda, o con resortes, muelles, de aire, de agua, de goma-espuma, etc. cerrado por todos lados, y de tamaño proporcionado para dormir sobre él.
HISTORIA: La gente ha estado intentando mejorar sus condiciones de sueño desde la era Neolítica. A lo largo de los milenios, nuestra cama ha sufrido muchos cambios y aún hoy busca la perfección “Confort” Hace 10 mil años, se dormía sobre un montón de hojas y ramas, en el mejor de los casos envueltas en pieles de animales. Estas primeras camas, dispuestas de forma primitiva, no servían tanto para proporcionar un sueño confortable a los humanos de las cavernas, sino más bien para ayudar, al elevar a la persona del suelo, para protegerse de las víboras, y animales, así como del frío, la suciedad y los insectos peligrosos. Los antiguos egipcios en el año 3400 a.C. dormían sobre hojas de palma que colocaban en los rincones de la casa. La cama más antigua conocida hecha con cuerdas pertenece al famoso héroe del poema épico de Homero, Odiseo.
Las primeras camas encontradas en pueblos del norte de Escocia datan del período 3200 - 2200 a. C. Algunas eran cajas, ligeramente por encima del nivel del suelo, hechas de piedra con relleno. La primera cama de agua apareció en Persia hace unos 3600 años. Consistía en pieles de cabra llenas de agua. Más tarde, las termas romanas también utilizaron colchones de agua similares para proporcionar a los visitantes un descanso relajante, lo que les permitió atraer a más clientes.
Los faraones y las reinas dormían
en camas altas hechas de madera dorada era su privilegio, lo que enfatizaba la
alta posición de aquellos en el poder. Sus camas estaban hechas en forma de un
marco sobre patas en forma de patas de animales, sobre las que se tensaban
correas de cuero, similares a listones modernos. Más tarde, este tipo de camas
empezaron a utilizarse en todas partes. Durante miles de años, la gente dormía
sin almohadas o utilizaba un reposacabezas semicilíndrico especial hecho de
piedra, madera o metal.
La tradición de decorar camas proviene de Grecia, Asiria y Persia. Fue aquí donde las camas comenzaron a decorarse con incrustaciones, metal, nácar y marfil. Las camas griegas estaban sobre un marco de madera con una tabla en la cabecera y pieles extendidas sobre ellas. Más tarde también comenzaron a decorarse con tipos de madera costosos, placas de carey, marfil, plata y bronce. La ropa de cama también se volvió más elaborada. Los lugares más famosos de su producción se consideran Mileto, Corinto y Cartago.
En el Imperio Romano, se prefería que las camas fuesen tan altas que fuesen necesarios varios escalones para subir hasta ellas. Los colchones romanos de la época estaban rellenos de juncos, heno, lana o plumas en las versiones más lujosas. La ropa de cama también se volvió muy cara. Se utilizaron colchas con ricos bordados de oro, que caían en lujosos drapeados. A menudo las camas se colocaban en nichos especiales. Con el trascurrir de los años llegaron la cama normal, la cama nupcial, la cama en la que comían y bebían, acostados sobre su lado izquierdo, la cama para los muertos que emprenden su último viaje.
En Alemania también evolucionaron, comenzando con montones de hojas y musgo cubiertos con pieles en la antigüedad, para luego dar paso a alfombras en el suelo o un banco contra la pared a principios de la Edad Media. Aparecieron colchones rellenos de plumas, lana o pelo. La cubierta también estaba hecha de pieles de animales. La zona de dormir estaba separada por una cortina y la gente podía dormir sin ropa, envuelta en sábanas de lino. Fue en el siglo XIII cuando se hizo habitual decorar las camas de madera con tallas, pinturas e incrustaciones y el cabecero de la cama empezó a elevarse más alto que el pie de cama. Era común tener muchas almohadas en la cama, lo que permitía adoptar una posición inclinada durante el sueño. También había sofás cama plegables con cojines cubiertos de seda sobre cuero, que se usaban como sofá cama durante el día.
Desde el siglo XIV apareció la tradición de cubrir completamente la cama con un dosel. Se utilizaron los materiales más lujosos: terciopelo, seda, pieles, que estaban ricamente bordadas; Los colchones de plumas eran muy valorados. A veces incluso la cama estaba separada por cortinas dobles para eliminar posibles corrientes de aire. Solamente las personas más cercanas podían acceder a dicha alcoba. En el siglo XV se pusieron de moda las camas muy grandes y se empezaron a utilizar ampliamente cáscaras, paja y plumas como relleno de colchones.
Renacimiento. - El siglo XVII fue llamado el siglo de los lechos magníficos. La época de Luis XIV trajo al mundo lujosas camas de gran tamaño con postes y dosel, en su mayoría sólo por encima de la cabeza. La rica decoración de las camas con terciopelo, bordados, perlas, plata y oro era aceptada en muchos países europeos, pero las camas más lujosas, por supuesto, estaban en Versalles, y no solo en los dormitorios. El rey de Francia solía reclinarse durante las reuniones en el Parlamento. Los príncipes se sentaban, los cortesanos estaban de pie y los funcionarios menores tenían que arrodillarse. Esto quería indicar que el poder real era mayor que el trono.
La costumbre de recibir a los invitados acostados era muy común. Las mujeres a menudo recibían a sus invitados cercanos sin levantarse de la cama, lo que la etiqueta permitía en muchos casos. Las camas portátiles también se utilizaban a menudo en la alta sociedad francesa. En el siglo XVIII empezaron a aparecer camas de hierro, que se anunciaban como libres de insectos perforadores de la madera. Aunque la primera cama de agua se conoció hace unos 3.600 años en Persia, no fue hasta 1873 que Sir James Page, del Hospital St Bartholomew, comenzó a utilizar colchones de agua para distribuir la presión de manera uniforme por todo el cuerpo. Sin embargo, debido a la falta de materiales adecuados, no se pudieron utilizar ampliamente en ese momento.
Desde el siglo XIX, la producción de camas y colchones se lleva a cabo a escala industrial, realizándose incluso envíos transoceánicos. Y su mejora tiene como objetivo proporcionar el máximo confort durante el sueño. Así pues, desde 1865 se utilizan muelles en los colchones. A principios del siglo XX aparecieron los colchones de látex. En la década de 1960, los colchones de agua resurgieron con una nueva forma, ahora con un revestimiento de goma. Y a finales del siglo XX se crearon incluso camas inflables y colchones con efecto memoria.
¿Cuál es el origen del colchón? ¿Quizás en unas jergas de trapos o cueros, o los rústicos cojines acolchados y basteados, o una estera colocada en el suelo o sobre una superficie plana, para descansar sobre ella, o las alfombras que en sus comienzos se hacían con juncos y cuyas primeras manifestaciones en China y Persia datan del 500 antes de Cristo? Si su finalidad fue la de hacer más cómodo el descanso, pueden considerarse antecedentes del colchón. Pasamos más de la tercera parte de nuestra vida durmiendo o descansando sobre nuestro colchón. Su importancia es mucho mayor de lo que la mayoría de nosotros sospechamos. ¿Qué tan importante es la superficie donde duerme?
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