martes, 16 de diciembre de 2025

 

SENTIDO DE LA ALEGRÍA EN NAVIDAD

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano – FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

¿Recuerdan nuestra ilusión infantil por la magia de la navidad? ¿Cómo esperábamos esa noche tan especial y con qué entusiasmo nos despertábamos y íbamos al árbol a la mañana siguiente? ¿Con qué facilidad nos llenábamos de energía navideña, soñábamos con regalos, creíamos en milagros, mirábamos juguetes y adornos, decorábamos el árbol y experimentábamos una increíble sensación de alegría por todo lo que sucedía? Estas emociones solo medianamente eran comparables a cuando cumplíamos años y en la juventud el día de San Valentín. Nos vamos haciendo viejos, estos sentimientos desaparecen o nos amargan al vernos solos, olvidados. Ya amargados renegamos diciendo que es solo una fiesta más, que es un día común y corriente que se aprovecha para gastar dinero.

Vamos perdiendo la capacidad de sentir y comprender la festividad, y la vida misma, así como su ritmo frenético, cerrando los ojos para engañarnos como que no vemos. ¿Qué nos va sucediendo? ¿Por qué esos argumentos negativos? Una posible causa es el sentirnos solos, abandonados, sin nadie cerca de nosotros, y argumentamos que lo hacemos con la intención de descansar del ajetreo “Sufrimos y experimentamos un sentimiento de culpa” Nos vemos al espejo y confirmamos que ya estamos viejos, que servimos para poco o para nada.

Ya no podemos disfrutar de la vida con el mismo placer, ni detenernos, ni observar desde fuera. Permanecemos insatisfechos con lo que sucede, cayendo en el desaliento y tratando de averiguar cuándo y qué nos afectó. Cada uno tiene sus razones. Sin duda, es importante intentar superar la tristeza y el desánimo, y en casos graves, es necesario combatir la depresión que nos envuelve de pies a cabeza. Todo esto no es tan sencillo como quisiéramos. Y lo entiendo perfectamente. Por eso, hoy les sugiero que comprendan y sientan la importancia y la necesidad de los pequeños rituales y festividades para nuestra felicidad y la de nuestra familia.  Lo importante no está en recibir el milagro que pedimos, sino en lo que nos comprometemos con nuestros hijos, y nietos para que no queden decepcionados de nosotros.

En lo personal veo la navidad como una maravillosa oportunidad para volver a sentirme niño, disfrutar de las pequeñas cosas y así sentirme vivo, sintiendo la vida burbujeando en cada célula de mi alma y espíritu. Esta es una de las tantas razones como también lo es el recordar las navidades de mi infancia, aquellas oportunidades que tuve en divertirme, y recibir emociones positivas. El año nuevo lo sigo viviendo como si fuera el partir de nuevo de cero. Una nueva forma de enfocar la vida sin dar regalos materiales sino dar emociones positivas. Creó que esta es una pausa que absolutamente todos necesitamos para detenernos y mirar nuestra vida desde fuera, es un reinicio de lo que queda atrás y lo que deseamos ser a partir de aquí.

Es la navidad cuando podemos experimentar una sensación de estar llenos de energía y de ganas de vivir, pero esto sólo ocurre si nosotros mismos estamos preparados para ello y abiertos a dejarnos llenar. Se trata de una introspección para revisar nuestra alma, y espíritu, y permitirle escapar de sus preocupaciones, y de los problemas cotidianos y experimentar el encanto de una existencia tranquila. Un remanso en el tiempo entre las aguas turbulentas de los conflictos cotidianos y lo agradable para eliminar los pensamientos innecesarios de la cabeza o, por el contrario, sumergirse en cálidos sueños y recuerdos; o puede preparar un chocolate caliente y simplemente observar a los transeúntes o la respiración de la ciudad, distanciándose por unos minutos de todo en el mundo.

La navidad es un tiempo que se puede aprovechar para mirar, cuidar, nuestro mundo interior, y abordar lo que nos preocupa y dejarlo ir. Es tiempo para poner en orden la cabeza, sanar el cuerpo, expulsar las presiones internas. Es tiempo para expresar amor a los seres queridos, acércanos para conocernos mejor, hablar de sus problemas y los nuestros, “Unirnos fraternalmente” No solo es reunirnos para comer y beber hasta embriagarnos, sino conversar. Es el tiempo para aprovecharlo y conocer mejor a nuestros seres queridos, descubrir sus problemas, apoyarlos y resolver cualquier dificultad que surja.

Puede ser tiempo para leer un buen libro, descansar, olvidarte del trabajo, recostarte en la cama tranquilo ver tu serie favorita en la televisión, caminar por las calles a paso tranquilo y observándolo todo como si nunca hubieras estado allí antes. Es tiempo de prestar atención a lo que sirve y tirar lo que estorba, comprender cuáles nos hacen felices y de deshacernos de todo lo demás. Cada uno tiene su propia forma de ver, y disfrutar su navidad. Unos montarán en bicicleta, otros se montarán en su auto para nunca regresar a su hogar pensando que su vida no es feliz, y saludable para su mente.

Otros aprovecharan para tomar del brazo a su pareja y caminar por los parques disfrutando esa aventura que disfrutaba del brazo de sus padres. Hoy, estamos más viejos que la navidad anterior, pero recuerda que nuestra alma y espíritu “Nadie la ve” No olvides que el tiempo que no se disfruta se ha perdido. Es tiempo para darle entrada a esos cambios agradables que solo la navidad y el año nuevo nos traen ese tipo de emociones “Simplemente vive y siéntete vivo”

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