lunes, 22 de diciembre de 2025

 

MORIR DE AMOR

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

 “La vida no es fácil, pero la hacemos más difícil eligiendo lo más fácil” Tengo mucho amor en mí, el amor de toda la vida, no se quiere ir. - Tan pronto como desperté me vi en el espejo del baño, Mientras dormía de repente sentí que estaba a punto de morir. Cuando alguien sueña que está a punto de morir es señal de que ya estas condenado, y ahí en donde te comienzas a preguntar. Te llegan recuerdos y vergüenzas, pero debes ser fuerte en ese momento, y te dices “Si he de morir, lo hare con dignidad” que nadie sepa lo que he amado, y en lo que he fallado, este es mi valor para callar mis secretos en donde llevan aromas de nobleza y de bajeza, de alegrías y de inocentadas.

 Algunos dias cante, en otros lloré por los conflictos, pero nunca fui el poeta puro, y limpio que deseaba ser. Gracias a mi espíritu llore al sufrir, mire las estrellas, utilice la malicia para no perder. Fui de esos extraños que es capaz de crear sin ser visto. Apasionado por los libros, generador de ideas, bromista a quien le encantaba escuchar chistes, y me alegraba de las ocurrencias de mis amigos.

Los amigos se fueron dispersando y para ello no tengo ninguna explicación, seguí adelante tratando de olvidar, pero el pasado a menudo siguió regresando, exigiéndome explicaciones sobre mi comportamiento, sueños, delirios, mentiras, sobre mí mismo, sobre las imperfecciones y los oscuros recovecos de la memoria. Recordé aquellos 30 minutos en los que esperé a la chica que sentía amar, pero tiempo despues supe que llego tarde, sin embargo, en aquel momento sentí lastimada mi persona decidí nunca más tener una cita con ella.

Me dolía por su belleza, su modo de sonreír. Todavía recuerdo la facilidad con la que podía hacerme reír, ya sea a propósito o con alguna de sus puntadas. La primera vez que la vi, sentía en el estómago las llamadas mariposas, y más aún cuando accedió en que nos viéramos esa tarde en la cual no llego a la cita, o dice que lo hizo despues de más de 30 minutos de espera. Fue una lástima porque era un comienzo con aroma de mujer como si fuera ese viaje anhelado que nos hace sentir muy bien. “Que ironía”

Era posiblemente la elegida, pero termino siendo la recordada.  El hecho de que durante toda la vida guardé secretos dentro de mí que me hacían no disfrutarlos, mientras que al mismo tiempo alejaba a la gente de mí. No puedo llamarme culpable porque no puedo cambiarme por quien no soy y con mi exigencia de respetar el tiempo en un compromiso “Ser puntual” clavaba mis propias flechas en mi pecho. Mi vida trascurría en buscar reemplazos de inmediato para tapar los vacíos que sentía en el alma. A veces me metía en problemas por ellas, pero al final no pasaba nada. Entonces era un joven inmaduro, y creía que nunca crecería del todo. 

Cuando joven anhelaba ponerme mi primera borrachera, y cuando lo hice tuve miedo sobre ese hecho. Aceptaba abiertamente que estaba enamorado de varias chicas a la vez, así que en cierto modo era un polígamo cortejador. Tuve pocas novias, pero salí con muchas con las cuales rompía en una o dos citas. En una ocasión tuve una chica de la que pensé en aquellos años que estaba enamorado, pero nunca lo quise admitir por lo que decidí ir en busca de otra que borrara de mi cabeza a la anterior.

Dejaba atrás a la sonrisa hermosa, la se sabía respetar en su moral, la que me enseñó a callar para escuchar, la de buen humor, la que no me dejaba abrazarla por la calle, y que en mi interior lo deseaba abrumado por mis emociones. A esa quizás si la volviera a encontrar le pediría perdón por aquellos momentos. Y, es que la conocí antes de pensar en conocerme a mí mismo, de luchar contra mis complejos, aprender aceptar mis propios defectos. Fui en mi juventud como un cactus del desierto capaz de lastimar a las que llegaran a mi vida, pero todo a pasado, y muchas de ellas eran rosales con bellas flores, pero con espinas.

Así, en esta noche de sueños inquietos por los recuerdos nos dimos ese último beso en plena madrugada con la esperanza de un nuevo amanecer despreocupado. Algo me sucede me dije frente al espejo ¿Por qué no escribes mañana sobre de esto? - Deja de hablar, le dije, a mi consciencia, porque es la tercera vez en una semana que me despiertas y haces que me levante de la cama para venir al baño a verme ante este espejo. ¡No me despiertes de nuevo, lo que no fue en mi año, no fue en mi daño, nos vemos mañana!

Regrese a la cama, y abrace la almohada mientras el subconsciente me repetía “Escribe sobre ello, para que descargues tu conciencia, para que te entiendas mejor” – Bueno me dije a forma de conciliación “Lo hare mañana, buenas noches” ¿Cómo hacer un psicoanalismo de toda mi vida? Sentí que siempre había estado completo y que las piezas faltantes del rompecabezas estaban en un rincón de mi cabeza guardadas para siempre, y que hasta hoy había tenido el coraje de mantenerlas allí.

M e fue difícil escribir y dar disculpas, a pedir que me perdonaran, a tomar mis locuras juveniles como una diversión de aquel momento en el que no contaba con la valentía para decir, y enfrentar la verdad, y la culpa me toma por sorpres en mis sueños. Al menos aprendí algo, así que no me arrepiento, incluso si duele aun en mi alma por lo hecho. Despues de esta reflexión comencé a sentirme mejor porque día a día, sin hacerlo conscientemente, desenredaba poco a poco la maraña de mi cabeza. Así que nos vemos de nuevo en otro sueño. Pensaré en ti y te amaré en silencio. Nunca he sentido en mi vida que alguien me entienda.

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