viernes, 19 de diciembre de 2025

 

JUVENTUD DE MARTHA

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano – FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

“La juventud no es un período de tiempo, sino un estado mental que no tiene miedo de empezar, se anhela y se disfruta” Muchas personas piensan que la juventud pertenece a los jóvenes, y que es un tiempo definido por la edad. Pero, de hecho, la juventud se parece más a una actitud: el coraje de mantenerse bien ante la vida, de no renunciar a la curiosidad, dispuesta a creer una vez más, a empezar de nuevo sin miedo a lo que venga. Todas experimentamos la complicación de la vida y la fricción de la realidad, esas pasiones que se usan por el tiempo, sueños que están atados por la responsabilidad, pueden hacer que pensemos que nuestra juventud se ha ido hace tiempo.

Pero si no te dejas vencer por estas ideas, todavía estás dispuesta a trabajar duro por un pequeño objetivo, y recordarás un recuerdo puro debido a una lluvia primaveral, entonces la juventud todavía latirá en tu corazón. Una vez conocí a una anciana que aprendió andar en bicicleta para acudir al mercado todas las mañanas. Me dijo que de esta forma no pagaba autobús, y a la vez le servía de ejercicio para sanar su cuerpo de sus dolencias. Tambien expreso que desde niña ansiaba aprender, tener una bicicleta, pero la vida se la negó, y hoy sonriendo dijo que antes de lograr controlarla se cayó varias veces, pero que la bicicleta nunca la venció “Me siento tan feliz, como cuando niña” expreso.

Y es por eso que sostengo que la juventud es una fe en mi misma. “Así que, no importa la edad que tengas, siempre y cuando estés dispuesta a empezar, siempre y cuando recuerdes el sabor de los sueños, la juventud nunca te dejará, si tú no la apartas de tu cabeza” La vida es hermosa tanto en el sufrimiento como en la alegría, nos vamos enfrentando a todo muchas veces solas hablando en silencio con nuestra alma que no nos sucede nada, pero en realidad queremos escapar. Caminamos por la calle y nos cae una lluvia, la gente corre, y la calle se queda sola, silenciosa.

Así, son nuestros sentimientos cunado perdemos ese algo que amamos, nos frustramos de impotencia, son como esa lluvia que nos hace correr a todas a resguardarnos para observar caer desde un lugar seguro. La vida como los sentimientos no solo caen para hacernos sufrir sino también para alimentar nuestra vida, son los que engendran la voluntad para que nos transformemos, y seamos capaces de enfrentar sin escapar.

Años atrás me mude de ciudad para no volver a ver a un chico que extrañaba, y es que me había dado un revés emocional que me dolía en el alma. En la ciudad en donde me refugie me sentaba en la ventana por las tardes (Casi a diario llovía a esa hora) Me sentaba viendo la lluvia caer. Ese silencio y sonido suave de las gotas al caer sobre la calle lentamente hicieron que aprendiera a escuchar esa voz que en ese instante mi cabeza recorría en mis sueños de los cuales me había olvidado por la mortificación de la perdida. Hoy reconozco que, si no hubiera sido por esa voz de la lluvia, no me habría encontrado ahora conmigo misma.

En la vida no podemos evitar las decepciones, engaños, conflictos que son como lluvia cargada de gotas amargas, como tampoco está en nuestras manos evitar los dias nublados, lo que si podemos hacer es elegir si permanecemos en silencio escuchando la voz de sus gotas al caer o salimos a calle a enfrentar o disfrutarla. Mi idea hoy es “Que por mucho que llueva, no te apresures a salir corriendo, tal vez esa lluvia lo único que busca es lavar tus amargos sentimientos” Algunas noches pasamos en vela sin poder dormir por los conflictos que dan vuelta en la cabeza. A veces el sueño que nos acompañan no es tranquilo, es sueño sin respuestas. La vida feliz no es escuchar aplausos, sino disipar dudas, no es escuchar palabras de consuelo demostrándonos que se preocupan por nosotras.

Lo importante no son los pasos que des, sino el camino que tomes, no es la velocidad sino la dirección de tus decisiones. A veces ser feliz no es gritar desaforadamente sino disfrutarlo en silencio. Un ejemplo claro es que una mañana caminas rumbo a una montaña llena de niebla, y te quejas de que no puedes ver la punta de la montaña, te sientes confundida si vas por el camino correcto, pero mientras estés caminando, te vas acercando cada vez más hasta que tus ojos la observan en toda su belleza. En la vida no todos los logros necesitan ser aplaudidos para que nos llenen de satisfacción, así que si no los recibes “No dudes, no te apresures, no te eches atrás, cada paso adelante es una respuesta a lo que quieres obtener.  

En una ocasión escuche a una anciana que tenía un altar con la foto de su esposo en la sala de su hogar. Me dijo que llevaba unos cuantos años fallecido pero que ella le ponía una pequeña botella de tequila debido a que ella siempre lo reprimió, y hasta le quebró su botella cuando en vida llegaba embriagado, y que hoy para calmar su culpa le acomodaba esa pequeña botella, aunque nunca esperaba que se la bebiera. Un ritual a la memoria de su esposo “Mientras lo recuerde como realmente fue, permanecerá vivo en mi memoria” Murmuro.

Cada una de nosotras tenemos marcado en nuestros sentimientos algo en ese pasado de nuestras amigas, familiares que se han ido para siempre de esta vida, y muchas veces no tuvimos la oportunidad de despedirlo y es por eso que “En vida” es la respuesta para que no quede este malestar, haciéndole saber lo que significa para nosotras. Cada vez que una gota de bienestar cae sobre el oído de quien amamos hace brotar un verde de esperanza. Mucho de este crecimiento brota del alma de esa persona que no somos capaces de ver, pero la flor va creciendo en su alma. Así que no importa cuán frívola puede parecer lo que hagas hoy, siempre y cuando venga del amor y la persistencia, vale la pena seguir adelante.

Lo que riegas no son solo las emociones de esa persona, sino el tú del mañana. Muchas veces nos perdemos en lo mejor de nuestra vida, dejamos de sentir compasión somos desatentas, olvidamos nuestros primeros pasos descalzas, no observamos el viento, la lluvia, dejamos de sentir, percibir, incluso renegamos al pensar que no somos capaces de amar, ni que nos amen. Olvidamos por completo que disfrutar la vida es salir a la calle, respirar el aire, ser amable con quien te vayas encontrando. Un nuevo día es una salida a la calle para muchas personas, como lo es el no volver nunca a esa calle, y se fueron sin despedirse de nadie. Nadie quiere irse, pero nadie puede predecir su final.

El valor de la vida no es llegar a donde has soñado, sino no perderte en el camino, no importa si no llegas a donde deseabas llegar solo deja que algunas decisiones tuyas te lleven a donde crees que debes ir en ese momento. En mi juventud aprendí que los recuerdos me siguen por todo el camino que voy recorriendo, creo que cada nueva decisión que tomo tiene un pedazo de mi pasado por eso aprendí que la adultez no empieza con el final de la juventud sino desde la infancia.

Cada mañana es como una segunda oportunidad que la vida nos da. No importa lo desordenada que fui ayer, el sol siempre se ilumina en un instante, recordándonos que aún queda algo por esperar y que hay que empezar de nuevo. No tienes que esperar hasta que todo estes lista para empezar el día. A veces sólo una taza de café caliente, un rato tranquilo a solas, es suficiente para levantar esperanza. Ese calor no viene de cuántas cosas han cambiado, sino de estar dispuesta a abrir una ventana para ver la lluvia caer y sentarte cómodamente a disfrutarla.

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