martes, 23 de diciembre de 2025

 

CASCANUECES Y LA NAVIDAD “HISTORIA”

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Maestro de Danza, y Maestro de Teatro- Egresado del Instituto Nacional de Bellas Artes.

Es un cuento de Ernest. T. A. Hoffmann. Cuando él nacio en Konigsberg (actual Kaliningrado, Rusia, entre Polonia y Lituania, pertenecia Alemania, y la anexaron a la Unión Soviética tras la Segunda Guerra Mundial) Nacio el 24 de enero de 1776) Fue un escritor, músico y jurista alemán, figura clave del Romanticismo, famoso por sus relatos fantásticos. - El escritor presentó en 1816 el cuento. El cascanueces y el rey de los ratones, donde una niña llamada Marie recibe un cascanueces como regalo de Navidad y, al quedarse dormida, descubre que el juguete cobra vida para librar una batalla épica contra un ejército de roedores.

 Han pasado más de 130 años desde la primera producción de la puesta en escena del “Cascanueces” Y son miles de cascanueces puestos en escena en el mundo en época de navidad. Cada coreógrafo cuenta su propia historia atemporal con música de Tchaikovski.  La magia de “El Cascanueces” reside en esta diversidad de interpretaciones. Hoy, la obra ha recorrido un largo camino en beneficio de la humanidad desde ser un cuento de hadas clásico hasta un drama psicológico el cual continúa inspirando a continuar montándolo haciéndole cambios de acuerdo al país y la cultura regional en donde se presente.

El cascanueces ha sobrevivido, y evolucionado, gracias a sus cambios. Hoy escuchar que se va a presentar la obra “Cascanueces “en el teatro nos transporta instantáneamente a un mundo de magia, árboles de Navidad brillantes y juguetes vivientes. Hoy, es más que una simple función de ballet; es literalmente un símbolo e incluso sinónimo de la navidad. Pero esta historia trae desde su primera presentación una serie de acontecimientos.

El cascanueces y el rey de los ratones es un cuento de hadas que fue adaptado por Alejandro Dumas de la obra original de 1816 de Ernst Hoffmann. Se estrenó por primera vez el 18 de diciembre de 1892 en el Teatro Imperial Mariinsky de San Petersburgo, Rusia, con la idea de representar un cuento de Hoffmann con danza. Fue el director de teatro Ivan Vsevolozhsky quien genero esta idea despues de presentar en el teatro Imperial de Rusia “La bella durmiente” Invito a los coreógrafos Marius Petipa, quien creó un guion detallado para la producción, y el compositor Tchaikovsky, quien escribió la música. - Vsevolozhsky se encargó de diseñar el vestuario él mismo, y Mariinsski junto con otros artistas del teatro crearon la escenografía.

Cuando la estaban montando Petipa se enfermó por lo que no pudo terminar la coreografía; su lugar lo ocupó el segundo maestro de ballet Lev Ivanov, lo que, dicho sea de paso, siguió lo que Petipa había organizado. Por su parte el músico Tchaikovski, a pesar de su reconocido genio, tuvo dificultades para encontrar inspiración en la trama original, bastante sombría, de Hoffmann. Creía que la música para un ballet infantil debía ser más sencilla y ligera, lo cual entraba en conflicto con sus propias ambiciones creativas “Se lamentó el músico”

Cuando Tchaikovski estaba componiendo la música recibió la noticia de la muerte de su hermana menor, Alejandra. Por ello el músico cuando regreso el adagio del Acto II, con sus trágicos temas, está dedicado a ella. A pesar de todas las dificultades, Tchaikovski compuso una partitura extraordinaria, llena de magia melódica y profunda emoción. Utilizó un instrumento entonces novedoso, la celesta (del italiano celeste, que significa “celestial”), para crear un sonido único y mágico. La celesta es un instrumento musical que se asemeja a un piano pequeño, y evoca el repicar de campanas. La primera presentación del cascanueces en 1892 no fue un triunfo.

La crítica se fue encima del ballet por su falta de dinamismo y una trama claramente estructurada que los aburrió, y lo etiquetaron para niños. Sin embargo, a la fecha el cascanueces original montado por Ivanov y basado en el guion de Petipa, ha permanecido con cambios, y se continúa montando. Su trama se ha ido modificando, y adaptándose para que la comprensión sea sencilla para los niños. Cada vez más al montarla se profundiza más en el cuento de Hoffmann. Cada coreógrafo le va poniendo su propio estilo y filosofía existencial al cuento, solo la música sigue sin modificarse “Tchaikovski” Para 1930 el cascanueces ya había capturado el espíritu navideño de los niños, ahora lo bailarines hacian acrobacias, hablaban y cantaban, el escenario se cubría de nieve. Para1934, Vasily Vainonen, inspirándose en sus predecesores, escenificó una versión de “El Cascanueces” que hoy se considera un clásico de referencia.

Por un lado, el guion de Petipa, que determinaba la estructura musical, no permitía cambios significativos en la trama: una fiesta infantil, una batalla con ratones, copos de nieve, un reino mágico, una serie de bailes diversos. Por otro lado, Vainonen presentó la historia de Masha como un sueño sobre el futuro, sobre crecer y sobre el amor. Pero el sueño terminó, y el Cascanueces quedó como un muñeco en manos de una niña. Se fue convirtiendo en una fusión de drama y poesía, y comenzó su largo peregrinaje por los teatros del mundo, con cambios en el diseño y la coreografía de algunos números, pero la esencia se mantuvo intacta.

Desde finales de la década de 1950, este “Cascanueces” se ha convertido en la obra que se monta antes de la navidad, y los actores son bailarines reconocidos. Hoy la pieza central del cuento es el árbol de navidad de la escenografía, a través del cual los personajes viajan hacia los sueños y las estrellas. En el final, Masha aparece como la novia del príncipe con un velo blanco, pero su felicidad también culmina con el despertar de la heroína “El cuento de hadas fue solo un sueño” Algunos coreógrafos han intentado darle un toque diferente incorporando fantasmas, personajes extravagantes, criaturas extrañas, ratas de narices largas, enanos, pájaros e insectos fantásticos, y copos de nieve con trajes negros y pompones blancos. Otros prefieren darle un toque familiar quitándole su parte grotesca, unos más lo montan humorístico.

En 1954, el coreógrafo estadounidense más famoso del siglo XX, George Balanchine, recreó el ballet en su propia compañía, una producción que él mismo había bailado en el Teatro en Rusia cuando era estudiante de la Escuela Imperial de Teatro. Fue Balanchine quien inició la tendencia en Occidente de representar “El Cascanueces” en Navidad, convirtiendo el ballet en un icono navideño. En 1967, Rudolf Nureyev creó no solo un ballet, sino toda una filosofía. Haciendo del Cascanueces una obra reflexiva, donde cada gesto y mirada está impregnada de significado. Trastocó radicalmente la interpretación tradicional del cuento de Hoffmann, impregnándolo de una profunda psicología y simbolismo.

Mientras que las versiones clásicas lo presentan como un cuento navideño sobre el sueño de un niño, la versión de Nureyev es un viaje a los laberintos del subconsciente, una exploración del crecimiento y las primeras experiencias amorosas. Añadió matices psicológicos, enfatizando el conflicto entre el sueño y la realidad. Freud por su parte ya lo habría apreciado. La versión de Matthew Bourne de 1992 presentó El Cascanueces al estilo de una comedia burlesca, con un toque de ingenio y humo

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