ISABEL LA CATOLICA
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado
y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Siempre se nos ha vendido la
idea de que Isabel la católica era un modelo de conducta moral, pero ¿en
realidad esta señora lo fue así? Su verdadero nombre y apellido fue Isabel de
Trastámara. Alcanzó, para empezar, el trono de Castilla de una forma, cuando
menos, polémica: disputándoselo a Juana, hija legítima, en principio, del rey
Enrique IV y su segunda esposa, Juana de Portugal, y reconocida como heredera
por las Cortes de Toledo de 1462. Pero Isabel, que era hermana del monarca,
fomentó el rumor de que Juana era una hija adulterina de la reina, es decir que
no era realmente hija del rey, logrando al fin que fuera desheredada, sobre
todo que no existía la prueba del ADN.
Ello dio lugar, como se sabe, a una guerra
civil, desarrollada en varias fases, antes y después de la muerte de Enrique
IV. Juana recibió el apoyo del rey de Portugal, su tío Alfonso V, que pensaba
desposarse con ella. Pero Isabel contraatacó concertando su matrimonio con el
príncipe heredero de Aragón, Fernando, y apresurándose a celebrarlo. Un
obstáculo se oponía a las prisas de los contrayentes: que eran primos, “Casada
con su primo” (Los mandamientos lo prohíben es por eso que se vieron obligados
a pedir una dispensa papal que tardaría meses en llegar).
La dificultad se resolvió
falsificando el documento. ¿Dónde quedo la conducta intachable de la señora
Isabel Trastámara conocida como la católica? Hasta aquí, por tanto, no tenemos
mucho de ejemplar en la vida de Isabel. Como aspirante al poder, no había sido
sino una hábil jugadora en el tablero político, sin más escrúpulos con la ley o
con los derechos de los otros candidatos de los que mostraría un aventajado
discípulo de Maquiavelo. Pero no es ésta la principal razón por la que no
deberían seguir suspirando, porque lo más grave vino luego, cuando se convirtió
en reina y se ganó el título de católica.
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