AYERES
RAMÓN ANTONIO LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI
Diplomado y Maestría en
Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Cuando niño no tuve el valor de levantar la mano y participar en el salón de
clases, aunque sabía las respuestas de las preguntas que formulaba el maestro,
me quedaba lleno de frustración, inmovilizado, sin ese carácter. Cuando joven
veía como los jóvenes platicaban se reían, contaban chistes pero me dominaba el
temor en quedar mal, hasta que logre salir de esa inseguridad y se empezó a
fortalecer mi carácter.
Me encanta mirar el calendario, contar los días que pasan y me alejan de los
recuerdo, más sé que me acerco nuevamente a ellos conforme exista un silencio,
una nostalgia, un ayer imborrable y he de recomponer el olvido, que me haga
lucir un nuevo rostro disimulado o de pasiones secretas recordando aquellos
ayeres hermosos, los tristes y preocupantes. Llega la mente hasta lo más
recóndito en el alma y te acerca en medio de un sabor antiguo, agradable,
molesto, con recuerdos que duelen, que añoras, que quisieras no se fueran
jamás. Pero así, es el tiempo y los recuerdos que suenan y resuenan en la mente
del alma como melodía siempre presente, cada uno con su cada cual.
La vida, nos continúa dando oportunidades de las cuales debemos estar
preparados para poder disfrutarlas, y aunque las despedidas lastiman, son el
principio en la madurez anhelada, de cada experiencia aprendemos e intentamos
no cometer los mismos errores, es natural, aunque nunca olvidaremos a esas
personas que nos han dado todo y que en nuestro destino nos haya puesto un
punto y final.
Con el paso del tiempo los recuerdos se van borrando, se quedan en simples
promesas incumplidas, en un pasado que no deseamos recordar y al final del
camino nos sirve en ese aprendizaje “Cada amor es único,
muy nuestro y siempre será el mayor amor de nuestra vida” El
nuevo amor, está en espera, en el lugar menos pensado y el círculo volverá a
empezar al considerar que encontramos el amor de nuestra vida. Siempre existe
otra persona que será capaz en hacernos olvidar y con la cual estamos
dispuestos a recorrer un nuevo camino olvidando el anterior.
La realidad de la vida está siempre enfrente de nosotros, al vivir a través de
los sentimientos que vamos albergando, nos damos cuenta que estamos soñando en
encontrar la persona que se identifique con nuestro egocentrismo. Sufrimos
experiencias negativas que marcan nuestra existencia e intentamos no pensar en
ello, en contra, en muchas otras ocasiones, vivimos momentos tan maravillosos
que aunque terminen, siempre permanecen en nuestro corazón, pase el tiempo que
pase.
Siempre estamos soñando con algo mejor y nace la inquietud en seguir buscando
lo que ya tenemos. Esto tiene que ver con el sentir, con esa idea de que la
otra persona debe ser como nosotros deseamos y no como ella es. Uno sólo ve lo
que puede ver en relación a lo que conoce, lo que ha vivido en carne propia, es
la idea que nos hace emitir un juicio erróneo en busca de la frescura que
pensamos no se está disfrutando.
Todos contamos con esa parte escondida en sentimientos, pero no todos tenemos
la capacidad en saber expresarlos y, nos creamos conflictos que en ocasiones no
somos capaces en solucionar.- No, aprendemos a mirar, percibir, escuchar, ser
tolerantes con la otra persona que está a nuestro lado y acabamos por
desentonar en la relación.- Cerramos el entendimiento y se crea el conflicto
que nos aleja. En este camino de los deseos no se puede transitar libremente,
es un despertar constante con sueños profundos bajo el agua sin pisar la tierra
prometida. El ruido mental que ocasionan los deseos no permite que pensemos con
claridad y nos hace buscar un encuentro como novedad para satisfacer ese deseo.
En la vida buscamos alguien que sea capaz en amarnos por lo que somos y, si nos
hace sufrir, sea llevadero, en donde los momentos de felicidad sean más
frecuentes que los de sufrimiento por desavenencias. La vida, nos vuelve
capaces para comprender lo que realmente necesitamos, solo es cuestión en
esperar para que la persona se haga presente.
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