domingo, 25 de junio de 2023

 LESBIANAS

RAMÓN ANTONIO LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI
Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC-UNAM.
Si hay íconos que se han afirmado como lesbianas, viviendo su sexualidad a plena luz del día desde su primera hora de notoriedad, otros no siempre han sido identificados. Porque preferían mantener su vida privada, porque temían que eso perjudicara sus carreras o las lastimara, o simplemente porque aún no habían puesto la palabra "lesbiana" a lo que sentían. Estas pasaron por una salida pública, convirtiéndose de repente en lesbianas visibles. Las lesbianas sólo se convirtieron en excluidas después de una rebelión.
Antes, las lesbianas no existían socialmente: a lo sumo la lesbiana podía constituir una figura trágica, marcada por la lógica de la carencia y, sobre todo, por la negación de la existencia. No fue hasta el surgimiento de un movimiento lésbico a raíz del feminismo radical en la década de 1970 que podemos ver el desarrollo de la posibilidad de que las lesbianas se conviertan en excluidas, ya sea en el modo conscientes, siguiendo la constitución política de un movimiento lésbico, o bajo la integración de ciertas formas de homosexualidad dentro de la matriz heterosexual dominante.
La sociedad manejaba que una buena lesbiana es una lesbiana muerta. La reina Victoria explicó que esto no existía, es decir negó la existencia del lesbianismo y la acomodaron como una variante de la homosexualidad masculina. Las lesbianas son mujeres enamoradas de otras mujeres, se puede asimilar al lesbianismo cualquier forma de relación entre mujeres, independientemente de la dimensión sexual. Y, es que anteriormente se creía que las mujeres no tenían ningún deseo sexual y que solo respondían al masculino.
En el siglo XIX y el XX es cuando el feminismo cuestiona parcialmente las relaciones sociales del sexo. Esto será aún más evidente a partir de la década de 1970, cuando el feminismo radical proporcionó un caldo de cultivo para el lesbianismo, como teoría y como práctica. La época Victoriana se caracteriza porque el cuerpo de la mujer es exclusivo para la procreación en una lógica que subordina a las mujeres y las asigna de manera prioritaria, si no exclusiva, a la esfera privada de la existencia social.
Las obras de teatro manejaban que si una lesbiana se casaba regresaba a ser una mujer normal y si no lo hacía quedaría sola enfrentada a sus demonios. Llegaría la idea del alma de un niño atrapado en el cuerpo de una niña.
La lesbiana había permanecido en la oscuridad y emerge en la lucha por el voto de la mujer. El movimiento gay que se desarrolló en esta época era esencialmente un movimiento masculino y su objetivo esencial seguía siendo la despenalización de la homosexualidad, que no afectaba por igual a hombres y mujeres. Por su parte la ola feminista de la década de 1970 finalmente permitiría una forma de politización del lesbianismo y posibilitaría un cuestionamiento del heterosexismo desde un punto de vista tanto feminista como lésbico.
La lucha feminista anterior se centró en el derecho al voto como medio para que las mujeres accedieran a la ciudadanía, la de los años setenta insistió en la cuestión del aborto para lograrlo. Había que separar mujer y madre. El rol de la mujer venia pasando por la procreación, maternidad y es cuando se insiste en la libertad de la mujer en materia reproductiva. Al exigir la libertad de anticoncepción y aborto, las mujeres exigieron públicamente el derecho a una vida sexual independiente de cualquier fin procreador; había por tanto una reivindicación de una sexualidad femenina, de la que aún no sabíamos realmente en qué consistía, pero cuya existencia se postulaba públicamente.
Finalmente, la mujer pone en el centro de la discusión su cuerpo generando la idea que es el cuerpo el lugar de su opresión. El lesbianismo se enmarca en una crítica feminista a los roles sociales de género y trata de explorar una definición de la mujer que no la convierta en un ser subordinado en relación con el hombre.
Por eso insisten en que, en una sociedad sexista, la palabra lesbiana actúa como un insulto, ya sea para significar para las mujeres que han traspasado el límite de lo aceptable al cuestionar los roles de los grupos sociales, o para tratan de definirse en relación a sí mismos y ya no en referencia a los hombres.

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