jueves, 22 de junio de 2023

 

UN AÑO QUE SE MARCHA

RAMÓN ANTONIO LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI

Diplomado y Maestría en Desarrollo humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México

 

Un año que se va y la pregunta que nos hacemos en esos minutos de reflexión es ¿Cómo nos sentimos, somos amados, respetados, escuchados y tomados en cuenta? Diría que la principal es ese amor y respeto que la gente quisiera tener en cualquier organización en la que esté o desee pertenecer. Creo que el respeto más grande es a las ideas que ellos tienen. Encontrar ese lugar tan anhelado donde las buenas ideas encuentran su lugar.

 

Muchas de las cosas que hemos podido desarrollar no se deben a mis ideas, sino a que he dado lugar a las ideas de los demás. En muchas empresas mexicanas cuentan con gente muy inteligente, pero que nunca los descubren y cuando lo hacen el jefe en turno encuentra un futuro rival para su puesto y decide correrlo, por eso es difícil sacar adelante las empresas.

 

He ahí la siguiente recomendación: No contrates a nadie para quien no vayas a hacer tiempo de formarlo para la visión de tu empresa, porque no sabes cómo ha sido formado antes.

 

El obstáculo más grande que he afrontado se llama cultura. Una cultura que hemos heredado de pensar en pequeño, en escaso, para atrás. Sin fe no se puede y cuesta sacar adelante algo cuando la mentalidad de todos ellos no la formaste tú. Por eso debes tomar tiempo para formar a cada miembro de tu equipo. Y para poderlo hacer, el amor es la característica esencial.

 

Ser felices es una decisión que tomamos, pero muchas veces, nos saboteamos al poner mil excusas para mantener una actitud de frustración, decepción e infelicidad. Por supuesto que todos enfrentamos situaciones difíciles, quizá el abandono de los padres, estrechez económica, la muerte de algún ser querido, pero debemos aprender a sobreponernos y sonreírle a la vida, especialmente si tenemos “Fe” en nuestro corazón. Las comparaciones son veneno como es la falta de agradecimiento, la incredulidad y la envidia.

 

Además, podemos agregar la vanidad, pero no como la hemos mal interpretado. A veces, pensamos que es vanidosa una dama que se preocupa por su aspecto y presentación personal. El león se ve elegante con su melena, la jirafa camina con estilo, todo hermoso, por lo que procurar vestirnos bien y arreglarnos, no es vanidad. Entonces, es vanidoso quien constantemente se queja de su trabajo, busca excusas para llegar tarde e irse temprano, y hace de su existencia un lamento. “No hay nada mejor que disfrutar de nuestro trabajo, y realmente lo es, porque le dedicamos un buen porcentaje de nuestra vida.

 

Qué terrible pensar que pasamos diez o doce horas del día amargados. ¡Cambia de actitud! Asume tu responsabilidad con ánimo. Si es lo que en este momento puedes hacer, ¿por qué lo harás triste y decaído? Nuestra fe nos dice que nos alegraremos la vida. Quien tiene la vida realmente no puede estar triste.

 

La buena actitud provoca que las prosperidades vengan a nuestra vida. Como el agua que se evapora, sube y vuelve a bajar para hacer que crezca la siembra que cosecharemos. Seguramente encontrarás alguna buena excusa para vivir inconforme, pero esa actitud ¿te ofrece más felicidad que agradecer y esforzarte por hacer bien lo que te corresponde? ¡Claro que no! Entonces, deja de lado la mala actitud y lucha por ser feliz.

 

De lo contrario, harás infelices a quienes te rodean. No te quejes del trabajo que tienes, ¡disfrútalo!, para no ser vanidoso. La segunda cosa que debemos disfrutar para ser felices y demostrar que no somos vanidosos es el fruto de nuestro trabajo. Algunos dirán: “¿Cómo voy a disfrutar del fruto de mi trabajo si no gano mucho dinero?” Pues ¡Con más razón debes disfrutarlo si es poco! Vanidoso es quien trabajo duro y no se toma el tiempo para alegrarse con lo que recibe a cambio de su esfuerzo.

 

Lo poco o mucho que tienes, gózatelo, aprovéchalo y ¡goza tus logros! Disfruta a tu familia. Seguramente los amas, pero también debes pasar tiempo con ellos. Amo escuchar reír a mi esposa y a mis hijos. Claro que debemos trabajar y esforzarnos, pero no al extremo de olvidarnos de ser felices con nuestra gente querida. Llama a tu esposa para escucharla y decirle que la amas, dedícales tiempo a tus hijos.

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