UN AÑO QUE SE MARCHA
RAMÓN ANTONIO LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI
Diplomado y Maestría en Desarrollo humano
FESC- Universidad Nacional Autónoma de México
Un año que se va y la pregunta que nos hacemos en esos
minutos de reflexión es ¿Cómo nos sentimos, somos amados, respetados,
escuchados y tomados en cuenta? Diría que la principal es ese amor y respeto
que la gente quisiera tener en cualquier organización en la que esté o desee
pertenecer. Creo que el respeto más grande es a las ideas que ellos tienen.
Encontrar ese lugar tan anhelado donde las buenas ideas encuentran su lugar.
Muchas de las cosas que hemos podido desarrollar no se deben
a mis ideas, sino a que he dado lugar a las ideas de los demás. En muchas
empresas mexicanas cuentan con gente muy inteligente, pero que nunca los
descubren y cuando lo hacen el jefe en turno encuentra un futuro rival para su
puesto y decide correrlo, por eso es difícil sacar adelante las empresas.
He ahí la siguiente recomendación: No contrates a nadie para
quien no vayas a hacer tiempo de formarlo para la visión de tu empresa, porque
no sabes cómo ha sido formado antes.
El obstáculo más grande que he afrontado se llama cultura.
Una cultura que hemos heredado de pensar en pequeño, en escaso, para atrás. Sin
fe no se puede y cuesta sacar adelante algo cuando la mentalidad de todos ellos
no la formaste tú. Por eso debes tomar tiempo para formar a cada miembro de tu
equipo. Y para poderlo hacer, el amor es la característica esencial.
Ser felices es una decisión que tomamos, pero muchas veces,
nos saboteamos al poner mil excusas para mantener una actitud de frustración,
decepción e infelicidad. Por supuesto que todos enfrentamos situaciones
difíciles, quizá el abandono de los padres, estrechez económica, la muerte de
algún ser querido, pero debemos aprender a sobreponernos y sonreírle a la vida,
especialmente si tenemos “Fe” en nuestro corazón. Las comparaciones son veneno
como es la falta de agradecimiento, la incredulidad y la envidia.
Además, podemos agregar la vanidad, pero no como la hemos mal
interpretado. A veces, pensamos que es vanidosa una dama que se preocupa por su
aspecto y presentación personal. El león se ve elegante con su melena, la
jirafa camina con estilo, todo hermoso, por lo que procurar vestirnos bien y
arreglarnos, no es vanidad. Entonces, es vanidoso quien constantemente se queja
de su trabajo, busca excusas para llegar tarde e irse temprano, y hace de su
existencia un lamento. “No hay nada mejor que disfrutar de nuestro trabajo, y
realmente lo es, porque le dedicamos un buen porcentaje de nuestra vida.
Qué terrible pensar que pasamos diez o doce horas del día
amargados. ¡Cambia de actitud! Asume tu responsabilidad con ánimo. Si es lo que
en este momento puedes hacer, ¿por qué lo harás triste y decaído? Nuestra fe
nos dice que nos alegraremos la vida. Quien tiene la vida realmente no puede
estar triste.
La buena actitud provoca que las prosperidades vengan a
nuestra vida. Como el agua que se evapora, sube y vuelve a bajar para hacer que
crezca la siembra que cosecharemos. Seguramente encontrarás alguna buena excusa
para vivir inconforme, pero esa actitud ¿te ofrece más felicidad que agradecer
y esforzarte por hacer bien lo que te corresponde? ¡Claro que no! Entonces,
deja de lado la mala actitud y lucha por ser feliz.
De lo contrario, harás infelices a quienes te rodean. No te
quejes del trabajo que tienes, ¡disfrútalo!, para no ser vanidoso. La segunda
cosa que debemos disfrutar para ser felices y demostrar que no somos vanidosos
es el fruto de nuestro trabajo. Algunos dirán: “¿Cómo voy a disfrutar del fruto
de mi trabajo si no gano mucho dinero?” Pues ¡Con más razón debes disfrutarlo
si es poco! Vanidoso es quien trabajo duro y no se toma el tiempo para
alegrarse con lo que recibe a cambio de su esfuerzo.
Lo poco o mucho que tienes, gózatelo, aprovéchalo y ¡goza tus
logros! Disfruta a tu familia. Seguramente los amas, pero también debes pasar
tiempo con ellos. Amo escuchar reír a mi esposa y a mis hijos. Claro que
debemos trabajar y esforzarnos, pero no al extremo de olvidarnos de ser felices
con nuestra gente querida. Llama a tu esposa para escucharla y decirle que la
amas, dedícales tiempo a tus hijos.
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