CORRESPONDER
RAMÓN ANTONIO LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI
Diplomado y Maestría en
Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Similar al follaje otoñal, así también yo dejo
caer oportunamente de mí las creencias y los hábitos que ya no me sirven.
Acepto gustoso el cambio, que se produce automáticamente y sin esfuerzo. Inhalo
el precioso aliento de la vida y dejo que mi cuerpo, mente y emociones se
relajen, y afirmo:
Dejo atrás todo lo negativo, elijo ser prudente,
tolerante, útil. Que cada día mis pensamientos y acciones sirvan para acercarme
sin dañar a otros seres vivos y mi presencia lleve a ellos plenitud.
Comprendo que no soy lo mejor que existe para
ellos y merecen un trato amable, grato, un abrazo fraternal, palabras de amor
para que se conciban fuertes y con esa capacidad adquirida enfrenten lo
cotidiano de su vida. Mi obligación es amarlos, respetarlos, apreciarlos, a
cada instante, sin juzgarlos, aceptándolos como son para que ambos seamos ese
ser nuevo que tome asiento en el lugar correcto olvidando la perfección y
accionando lo correcto.
Es complaciente expresar lo que deseo alcanzar
en suficiencia para llevarlo a la experiencia y cada instante sea una nueva
oportunidad en ponerlo en práctica. Confió en las personas, soy flexible al
comprender que los puntos de vista de otras personas son respetables,
defendibles en su derecho a expresarlos para disfrute de ellos mismos, en su
dignidad sin agravios.
La vida ofrece la oportunidad en navegar por
aguas tranquilas cuando usamos la experiencia y cambiamos el rumbo a tiempo.
No, todos los cambios son buenos pero si los que florezcan la alegría perdida,
faciliten olvidar frustraciones permitiendo agradecer cuando se llega adaptar y
el reflujo es placentero, dulce, amable, bondadoso.
El mayor reto es doblegar el orgullo, vanidad,
miedo las creencias en sentido liberador dando lugar a una visión menos
controladora, es desarrollar la cultura para impedir el obstáculo de la
ignorancia que no desiste entorpeciendo el madurar.
No hay verdad absoluta pero si existen
aproximaciones que nos llevan a sentirnos libres preparándonos para alejar el
miedo al muerto o la falsa eternidad. Realmente ¿Amamos a un dios eterno? ¿Es
voluntad del mismo que lo amemos o es nuestra? ¿De quién es el deseo, animo en
hacerlo? ¿Se es capaz de amar a otro dios cuando se avanza en la cultura y se
pierde el miedo a la muerte? Jugamos todos los juegos, unos lo hacen por
voluntad, otros por miedo o provocados por la inercia transmitida en familia.
Para nadie es un secreto que amar a un dios significa borrar y culpar de los
fracasos al mismo y se hace conscientemente.
Los malos entendidos nos llevan a perder
amistades cuando la aclaración no llena el criterio; recuerdo en cierta ocasión
un amigo me dijo.- Me debes dinero que te preste para comprar un objeto en una
tienda.- No, lo recordaba, pensaba ya le había pagado pero me dije.- Perfecto
¿Cuánto es? Y, lo pague, cuando llegue a casa encontré el depósito bancario que
le había enviado a su tarjeta.
Ya no le dije nada, asumí que esto sucedía
frecuentemente cuando uno de los dos olvida. No hay duda en que le mostrare el
recibo un tiempo después para no lastimar su orgullo, solo es cuestión de
aclarar el mal entendido. Creo hice lo correcto pero en lo cotidiano es mejor
tener sensibilidad para el manejo correcto de este tipo de situaciones.
En la vida para mejorar las relaciones es
importante la buena comunicación y sobre todo con respaldo en mano, eso quita
de tajo los conflictos entre dimes y diretes lo que ensombrece la amistad.
El problema: Considero es la comunicación y
tiene que ver con salud, dinero, relaciones o son derivados de alguna de ellas.
La gran mayoría duda al expresarse o se molesta
por no ser entendida, cosa que no es fácil solucionar por el efecto inmediato y
posterior que ello arrastra. En ocasiones se imagina sencillo, intranscendente
pero el problema es ¿Cómo? Lo toma el otro.
Nuestra vida exige comunicación interna en forma
clara para que atendamos de antemano lo que somos en lo verdadero de los
sentimientos, recuerdos, molestias, forma de ver.
Son muy pocas las personas que asumen con
seriedad el escucharse para mejorar por ello caminan con una mente llena en
conflictos, enfermedades, odios y buscan encontrar atajos para solucionar con
remedios fáciles siendo una forma de evadir lo que no alcanzan a llenar pero su
insatisfacción sigue brotando en cada platica que dan.
En ellas aflora de forma inevitable su molestia.
Normalmente las personas tratan en conocer la vida de otras personas y olvidan
la propia, son incansables para dar seguimiento sin ahondar en su propio
espíritu o, los limites.
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