COEXISTIMOS
RAMÓN ANTONIO LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI
Diplomado y Maestría en
Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Si algo cargamos dentro, es amores perdidos,
recuerdos mejores, caminos andados, miedos, fantasías no cumplidas, terquedades
expuestas. En una forma u otra creemos ser los poseedores de una verdad
inexistente, de un pasado mejor, de un futuro placentero porque simplemente
somos pequeños dioses cargados de miedo y frustración. Entender que nada es
para siempre, que si por alguna situación la persona dejo en amarte, ese
sentimiento no está solo en él, no es el único responsable en que sea
perdurable, no puede sentir siempre lo mismo, llegara el momento en que por
alguna razón deje en sentir ese sentimiento y pase a uno distinto. Morir de
envidia, por falta de cariño, amor.
Si se le niega lo que busca en otra persona lo
encontrara es por ello que ambos son responsables. El amor se pierde por ambos
y no por uno solo. Nadie es propiedad de nadie, nadie es proveedor de
necesidades, todos somos responsables en no encontrar lo que buscamos y se
confunda necesidad fisiológica, psicológica, con amor.
La vida es un ir y venir en equivocaciones y
rectificaciones y siempre hay que estar atento a re-orientarla. (Lo que envías
en la vida se te regresa, lo que siembras cosechas, lo que das, obtienes, lo
que ves en los demás, existe en ti. Recuerda, la vida es un eco siempre regresa
a ti) Es doloroso cuando de repente nos damos cuenta que la persona en la que
tenemos basadas todas nuestras ilusiones nos dice “Ya, no te quiero” es ahí, en donde la
madurez aflora para mostrar respeto hacia esa persona al tener el valor
suficiente para enfrentar esa realidad, el respeto no se debe faltar jamás.
Ponernos disgustados en ese instante y renegar es parte del dolor al sentirnos
menospreciados pero es el precio que se paga en el juego del amor, es la apuesta
que pusimos sobre el tapete nosotros mismos y que debemos abonar en la pasión.
El amor, no se descubre poco a poco, el amor se
encuentra en cada instante, se construye y se destruye por lo tanto si se deja
en construir no tiene futuro porque termina en destruirse, son las etapas de la
vida en las cuales en ocasiones terminamos viendo a la persona amada como una
persona más dentro de la familia y no como la pareja la cual disfrutamos
durante tiempo atrás. En la vida sentimental somos un tanto débiles porque
generalmente estamos pensando una cosa de la persona amada, cuando platicamos
con otra decimos otra y luego hacemos algo diferente y por eso siempre se nos
ven las hechuras destruidas internas que paseamos por la vida ( Lo que envías
en la vida se te regresa, lo que siembras cosechas, lo que das, obtienes, lo
que ves en los demás, existe en ti. Recuerda, la vida es un eco siempre regresa
a ti) Discutimos en pareceres fácilmente y no damos el brazo a torcer ya que
generalmente estamos a la defensiva basados en experiencias anteriores sin
tocar el fondo en razonamiento.
En cosas de sentimientos vamos diciendo,
hablando de más, y quien nos escuche le damos un recetario en proposiciones
entre lo que debe de hacer o dejar de hacerlo, es algo que no podemos detener,
lo traemos a flor de cabeza, sin medir las consecuencias, sin pensar en los
alcances, tal vez porque no entendemos, o no queremos entender, que somos
esclavos de lo que decimos en cuanto al valor de la palabra. Cuando de novios
andamos nos volvemos blanditos, suaves, cariñosos, moldea-bles a las opiniones
y cuando pasamos al compromiso del matrimonio cambiamos a ser duros,
inflexibles, atacantes perennes, deterior-adores psicológicos, emberrinchados,
luego incriminamos por molestar o inventamos acciones en culpabilidad hasta
llegar a des-balancear la armonía en el hogar. Y cuando vemos las cosas
perdidas, cuando ya no hay nada qué hacer buscamos culpables para sentirnos
menos culpables sobre lo que está pasando.
Nuestra espiritualidad depende del nivel de
nuestros líos porque nada nos vuelve más religiosos que un problema no resuelto
o una enfermedad sin solución. No, nos gusta la soledad, pero hacemos lo
imposible por alejar a los que nos quieren. Cuando estamos en pareja miramos al
de al lado porque nada produce más morbo que mirar la persona que otro se está
deleitando (Envidia) y es ahí, en donde nos volvemos la persona más simpática,
fingimos que somos lo más alegre posible. Pienso que el problema no está en
cómo se pierde el amor sino en los problemas internos que no sabemos enfrentar
en ese cambiar de opinión constante, en ese desear a otra (o) en forma
constante, ese prometer lo que jamás cumplimos y terminar en romper el hilo de
la armonía algo que no valga la pena y, nos arrepentimos casi al mismo instante
que la palabra ofende al salir por la boca.
Nuestro nivel de amor siempre lo ponemos en tela
de juicio, terminamos por llorar en la soledad por lo que pudo ser, por lo que
ya no está. “Vivir en el pasado nos da la seguridad de pisar lo andado
porque el presente es un constante abismo y el futuro ni siquiera existe”
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