VIVIR
RAMÓN ANTONIO
LARRAÑAGA TORRONTEGUI
Estoy en la
edad en que la vida no es más un proyecto. He vivido más de lo que me falta.
Los años han
pasado y las huellas dejadas en el espacio físico de mi cuerpo y de mi alma,
son tangibles y reales. Hoy tengo que hacer un esfuerzo mayor para lucir mejor.
La esclavitud
de pintarme el pelo y cuidar mi cara, me recuerdan constantemente que mis
lágrimas y mis risas no han sido en vano, que cada cana y cada arruga tienen su
historia. He vivido mucho, he reído mucho y he llorado mucho.
Sin embargo,
a pesar de esto, considero que el gran cambio que los años aportaron a mi vida
se ha producido en mi alma. Los años me enseñaron a priorizar, a conciliar con
el amor, a agradecer el regalo de la amistad y a afianzar mi espiritualidad.
Hoy confieso
que un beso de mi hijo, la sonrisa de mis nietos, o una celebración familiar,
producen más luces en mi vida, que la más deslumbrante constelación de estrellas.
Los años que
han pasado también me han demostrado, que mis amigos y mis amigas han sido
seres de luz que han iluminado mi camino en algún momento y en algún lugar, sin
importar el tiempo y la distancia. Que mi Fé se ha vuelto persistente y
tolerante.
He asumido la
responsabilidad de mi espiritualidad, sin fanatismo, ni obsesiones. Mi Fé me ha
ayudado a aceptar lo que no puedo entender, ni cambiar, y a fortalecer mi
tolerancia hacia las creencias de los demás.
Los años han
pasado y la realidad de mi vida ha ido cambiando. Aunque mi cuerpo físico esté
envejeciendo, mi alma se está rejuveneciendo, y hoy me siento mas joven, que
cuando era joven. No temo a la vida y mi epoca de inseguridades y de correr
tras la vida ya pasó. He caminado lo suficiente para entender, que no puedo
vivir de apariencias, porque si lo hago, dejo de vivir lo que es esencial para
mi alma.
Después de
tantos años entendí, que el amor verdadero es real, que su presencia en mi vida
ha sido el producto de todo el amor y las virtudes emanadas por quienes han
pasado por mi vida, dándome todo lo mejor que podían y lo que tenían.
También
comprendí, que no debo más que sentir agradecimiento por haber tenido el
privilegio de que mis amigos/as me eligieran como una acompañante del alma, en
su ruta por la vida.
Por ultimo,
vivo mi realidad día a día, entendiendo que es tiempo de asumir las
experiencias y que no importa lo que pase con mi cuerpo físico, las
circunstancias actuales de mi vida estan centradas en lo que pase con la
juventud de mi alma.
Que difícil
es el ser humano, nacer no pide, vivir no sabe y morir no quiere !!!!!!! Los
tres últimos deseos de Alejandro El Grande encontrándose al borde de la muerte,
Alejandro convocó a sus generales y les comunicó sus tres últimos deseos:
1 - Que su
ataúd fuese llevado en hombros y transportado por los mejores médicos de la
época. 2 - Que los tesoros que había conquistado (plata, oro, piedras
preciosas), fueran esparcidos por el camino hasta su tumba, y... 3 - Que sus
manos quedaran balanceándose en el aire, fuera del ataúd, y a la vista de
todos. Uno de sus generales, asombrado por tan insólitos deseos, le preguntó a
Alejandro cuáles eran sus razones. Alejandro le explicó:
1 - Quiero
que los más eminentes médicos carguen mi ataúd para así mostrar que ellos NO
tienen, ante la muerte, el poder de curar. 2 - Quiero que el suelo sea cubierto
por mis tesoros para que todos puedan ver que los bienes materiales aquí
conquistados, aquí permanecen.
3 - Quiero
que mis manos se balanceen al viento, para que las personas puedan ver que
vinimos con las manos vacías, y con las manos vacías partimos, cuando se nos
termina el más valioso tesoro que es el tiempo. Al morir nada material te
llevas, "EL TIEMPO" es el tesoro más valioso que tenemos porque es
limitado. Podemos producir más dinero, pero no más tiempo...
Cuando le
dedicamos tiempo a una persona, le estamos entregando una porción de nuestra
vida que nunca podremos recuperar, nuestro tiempo es nuestra vida. EL MEJOR
REGALO que le puedes dar a alguien es tu tiempo y SIEMPRE se le regala a la
familia o a un buen amigo. Que Dios los colme de bendiciones.
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