viernes, 30 de junio de 2023

 

REALIDAD

RAMÓN ANTONIO LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

 Los problemas de las personas se dividen en tres:  aquellas que quieren ser queridas más de lo que son queridas, aquellas que quieren dejar de querer a aquel que no las quiere más porque les es muy doloroso, y aquellas que les gustaría querer mas a quien ya no quieren, porque todo sería más fácil. Lamentablemente, todos se enteran de las mismas malas noticias: no solo no podemos hacer nada para que nos quieran, sino que tampoco podemos hacer nada para dejar de querer. Que fácil sería todo si se pudiera apretando un botón y querer al otro más o menos de lo que uno lo quiere, o girar un botón hasta conseguir equiparar el flujo de tu emoción con el mío.

Pero las cosas no son así. La verdad es que no puedo quererte más que como te quiero, no puedes quererme ni un poco más ni un poco menos de lo que me quieres tú tampoco. Bien, ya sabemos lo que no es, posible lograr en la espontaneidad. Pero ¿qué es realmente el amor? Todos los días se extinguen montones de vidas en las que no reparamos. Cuando voy a misa y veo que hay un funeral, pienso en la familia del difunto, pero no profundizo en la realidad de la pérdida.

Eso es lo más duro: Saber que pasará mucho tiempo, toda nuestra vida, para volver a ver al ser querido que se ha marchado. Siempre he pensado que tiene que ser muy duro vivir para aquellos que piensan que al final del camino sólo hay oscuridad de muerte, esa dama temida y respetada que pocos se atreven a mirar a los ojos y a la que ninguno puede escapar, por mucho que corra. Si no hay nada más allá, no nos enteraremos es el único consuelo que queda. Pero yo creo que no es así, que hay una luz al final del camino y que, cuando lleguemos a ella, nos encontraremos ante una puerta que tendremos que atravesar.

 El peaje será nuestra vida y el destino, la plena conciencia de lo que hemos sido, somos y seremos. Para unos será la gloria de saber que su vida ha tenido sentido y de que han conseguido llegar a la cima de la montaña, que no son las riquezas materiales, sino el Amor. Para otros, será el purgatorio de los que hicieron lo que pudieron, pero encontraron excusas para no hacer que las cosas sucedieran; no sabiendo ser plenamente felices ni en esta vida, ni en la otra. Para los que queden será el infierno de haber desperdiciado la vida, no haber sabido ser feliz, haber puesto su corazón en cosas inútiles...; “Llanto y el rechinar de dientes”

En cualquier caso, a la puerta llegaremos todos y, tras cruzarla, nos encontraremos con aquellos que la alcanzaron antes que nosotros. Uno de ellos será un familiar muy querido (Mama, Papa, Hijo, Hermano etc.), que nos ha precedido en el camino hacia el destino final y eterno, subiendo por la escala que nos lanzaron desde arriba.

Algún día nos encontraremos, pero debemos estar preparados, porque no sabemos el día ni la hora. Por ello, debemos estar conscientes que la muerte es el principio de un final.

No hay comentarios:

Publicar un comentario