SACAR A
ALGUIEN DE QUICIO.
RAMÓN ANTONIO LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI
Significa lo mismo que sacar a alguien de sus casillas, pero, aplicado a acciones, es llevarlas a extremo o sacarlas de su curso natural. Hace todo con tanta parsimonia que consigue sacarme de quicio. Sí, hemos discutido, pero creo que es algo que le sucede a todo el mundo; desde luego, no es paja sacar las cosas de quicio y decir que nos hemos peleado. El quicio es la parte de la puerta o de la ventana sobre la que se encajan las bisagras. Si una de estas fallas, la puerta o la ventana sale de quicio, es decir, de su posición normal. Hasta las mujeres mismas reconocen que no es fácil entenderlas y sacan de quicio hasta los mismos difuntos cuando les llevan flores al panteón.
Por eso, ante tantas dificultades para lidiar con una mujer, me di a la tarea de buscar ¿Qué es lo que nunca soporté de las mujeres? Reproches por cualquier cosa, preguntas constantes y algunos comportamientos que simplemente no aguantan, son algunas de las cosas por las que los hombres se llevan el premio a la paciencia. Me molesta que se quejen sin sentido, que se obsesionen con la limpieza, que se enojen y me llamen la atención porque llego tarde, que sean adictas a gastar y comprar sin necesitar las cosas, que no tomen la iniciativa en la cama, que no sean mas independientes, que me hagan reproches a cada rato, que se obsesionen por estar flacas, que se vistan demasiado provocativas “Casi putas” que coqueteen con hombres sin sentido. ¿Tú qué opinas?
¿Qué otras cosas no soportan
los hombres de las mujeres? Según algunos especialistas de la seducción, unos
minutos bastan para saber si la persona nos gusta o no. Pero si se presentan
detalles feos en la primera cita, la verdad no hay nada que hacer.-Mal aliento:
no hay nada peor que acercarse un poco a la persona y sentir que de la boca de
la otra persona emana un mal olor.
Puede ser por algo que se comió o simplemente
porque tiene problemas dentales o del estómago.
-Uñas sucias: sólo toleramos unas uñas dudosas si es cochina y justo
acaba de salir del taller, o si se las ha manchado porque ha tenido que cambiar
una llanta pinchada.-Un humor pesado: se cree divertido y te saca todo su
repertorio de chistes malos o de malas palabras. Puede que algunas te hagan
sonreír vagamente, pero otras son sexistas y racistas. -Ex adicta: aquella que
no puede olvidar al novio y todo hasta el más mínimo detalle le recuerda a el.
¿Qué no le gusta a las mujeres de nosotros? -La mirada inquieta: es simple,
este hombre es un mirón y no puede dejar de mirar a todas las mujeres que
pasan. Como si tú no estuvieras ahí. -En la cama. -Si ya se ha pasado la prueba
de la primera cita y comienza a aparecer el deseo, pues ¿por qué no dejarte
tentar? Sin embargo, hay detalles poco agradables que pueden aparecer en el
momento de las relaciones sexuales. La habitación con olor a guardado, el baño
desaseado y hasta lleno de pelos por todas partes, los bordes de la tina llenos
de moho, las sábanas sucias, los ceniceros llenos de colillas hasta arriba.
No es por ser exigentes, pero por lo menos un poco de aseo no vendría mal.-Cuando el hombre se desnuda: algunos pequeños detalles pueden irritar. Unos bóxers viejos o rotos, las uñas de los pies largas, un olor corporal desagradable, pelos en lugares inesperados, entre otros. -Durante el acto: las mujeres siempre esperan un mínimo preliminar antes de “Caricias, besos y palabras agradables” que enciendan la pasión e inciten a querer tener sexo con la otra persona.
Pero si esa persona es un patán y se olvida por completo de los buenos modales y quiere de una vez penetrarla, hay que ponerle freno. Y si a esto se le suman frases grotescas tal vez estás con el hombre equivocado. Las cosas que matan el amor están en todas partes y pueden saltar a la vista cuando menos te lo esperas.-Celos excesivos: "¿Dónde estabas? ¿Con quién? ¿De qué hablaron? ¿Por qué no me llamaste? son algunas de las preguntas del interrogatorio exhaustivo que realiza una persona celosa.
Aunque al principio estas preguntas
se pueden tomar como pruebas de amor o mínimos toques de atención, rápidamente
pueden convertirse en un veneno real para la pareja. Puede volverse obsesivo y
acabar con la relación. Por ultimo solo me resta comentar que, cuando la rutina
hace de las suyas: dejaron que la costumbre entrara en la relación y entonces,
se deja de hacer el mínimo esfuerzo. Ya no hay sorpresas ni detalles y los
silencios llegan a ser eternos e incómodos.
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