viernes, 30 de junio de 2023

 

SOBERBIA

RAMÓN ANTONIO LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

 ¡Qué riqueza, que opulencia, que conocimiento, que sabiduría, que poder! Parece estrella  brillante, una estrella lejana y distante. Es una estrella peligrosa cuidado con dejarse embriagar, su vino es dulce pero su risa parece loca, por que no admite a nadie, pero si quiere el aplauso, el poder. Nadie más puede, no hay, nadie como ella. Nadie más que quiera con ese amor, nadie que sepa el manejarlo. Nadie que deba sin su consentimiento. No es arrogancia, no es ignorancia es mucho más que eso, es  tanto, tanto  que solo en espejo  luego se quiere mirar. No soporta a nadie, es una narcisista exaltada.- Que bella, agraciada le parece el cabello que tapa sus ojos. Y ni siquiera le permite ver su propia imagen aunque sea en un espejo roto en mil pedazos y retazos de cara. Su imagen es la belleza exaltada, es la locura de una niña loca exaltada. Es un corazón vacío, pero dentro tiene una cajita musical rota  y no termina nunca la canción.

 No termina la canción, nadie la quiere escuchar, no genera eco, está vacía, pobre y miserable.-Su nombre peor que la tristeza peor que la misma soledad. Su nombre: Soberbia, y nada  más.

No olvides jamás que la vida es un sinfín en verbos de los cuales uno se arrepiente o no de todos, los buenos abonan al espíritu hacia su realización pletóricos en “Fe” Esos se gritan a los cuatro vientos por ser venturosos y cuentan con el don de la palabra.- Amor al prójimo. Todo lo bueno está bien hecho y, no cabe duda en ser persona íntegra. Hablar mal, son espíritus divagantes que viven entre sus especulaciones, malos entendidos, certidumbres inconclusas, amores fallidos.

Vivir con “Fe” es caminar con un espíritu tranquilo. Hay dos certezas inmutables.- Envejecer dignamente y morir en paz.- Tanto una como la otra va acompañada de tiempo en reflexión, obras, actos. Son los alientos de esa sombra que amina a la reflexión. Lo bruto festeja la acumulación en años y va quitando hojas al calendario, lo bello añade “Fe” amor al prójimo. Para el rústico su mejor señal, es el día que festeja un año más de vida. Para el ser espiritual es tiempo en el que ha visto pasar una a una las lecciones, acciones, actos, purificación en su alma contemplando las estaciones con su lluvia, brote de flores, caída de hojas o su invierno abrigado.- Ambos llevan certezas grabadas con fuego en el alma comprendiendo que un instante vivido, jamás regresa, y con ello se presenta la incapacidad para hacer todo aquello que anteriormente no le prestaban atención o lo consideraban muy sencillo pero que ahora no es tan fácil.- Se hace presente a cobrar factura.

La existencia es simple, ruidosa, callada, va erosionando lo físico, psíquico sin que exista forma en sostenerla. Es presente y futuro.- Inevitable.- Nos deja huella imborrable en la mente al recordar los tiempos idos, el recuerdo marcado de un sufrimiento y ese pañuelo para llenarlo en lagrimas: La esperanza es cumplir y que el espejo personal sea benévolo ante nuestra imagen la cual al mirarla desde el alma misma, nos guste o no, no deja duda en que han pasado los años puliendo el alma con actos en amor al prójimo.

Recuerdos inolvidables.- Un pasado al que no siempre se atreve uno a mirar con la  frente en alto y responderle con sinceridad  ante el vacío existencial que atrapa el alma, sujeta el espíritu y lo hace que vague en los recuerdos. El espíritu no sabe de tiempos y reta en dar sentido a lo que fuimos o calla atrapado por el miedo a ser expuesto. En el vientre escuchas voces que acompañan a tu madre. Llega el nacimiento y con este la vida plagada en amores, besos,  tormentos, desilusión, desengaño,  traiciones, hechizos, hijos, todos jugando en una mente esquiva que lucha por dejar salir lo que considera es comentable y guarda bajo triple llave lo oscuro en ciertos actos.- Llega el amor acompañado de motivos para prolongar la vida en hijos en ese silencio cómplice que solo conocen los enamorados.

Hay miedo a un pasado, dan ganas de huir.- Un amor quema las fibras, que lo mismo hiere que sana pero que al final merece bien vivirse al abrir al gozo los sentimientos profundos que llevan volando por las nubes sin conocer el piso ingrato del que engaña “Hermoso amanecer/ precioso atardecer” Un alma que camina por el sendero en donde no existe el dolor solo la belleza, no existe la tormenta sino la brisa del amor. La vejez no estanca al espíritu solo imposibilita el cuerpo físico.- No, es rebeldía en un espíritu, es la vida misma que no se detiene, que jamás oculta su ultima y primera intención en el tormento por llegar pleno, lucido mirando el pasado sin olvidos, con sus claras evidencias del camino recorrido.- Sin ser cadena de nudos georgianos o rezago en revivir lo expuesto.

Nacer para morir: Es la lógica, la verdad, la certeza alcanzar la eternidad en la escalera que construimos con amor al prójimo. El alma espiritual lo comprende, lo vive y lo sufre mientras pasea lo oculto del deseo por sus rincones sacándolo en instantes de miedo por un recuerdo de un ser querido que murió. La muerte es hija del miedo a vivir, es saeta afilada en medio del alma impregnada en la memoria que se levanta cuando menos lo pensamos y nos hace medir el tiempo que nos resta.

El miedo a morir toca la campaña cada cumpleaños envolviendo el rostro de angustia al mencionarlo. A la vida, buen rostro producto de esos años vividos, rostro sereno “Belleza en el alma” que cobra significado ante el espejo alertando que nadie es eterno, que la vida es un soplo construido sobre ladrillos huecos que se rellenan con actos de buena fe, se   bañan en recuerdos los cuales con el mismo tiempo prevalecen. Vivir, dignamente para que el tiempo se vuelva relevante, cobre significado, sea justo y nos gratifique al final con la sonrisa de la dignidad impregnada en ese espíritu.

La vida nos va llevando por senderos placenteros y dolorosos a la vez. Obsequia momentos de amor y de odio. Situaciones fáciles en resolver y las que no tienen remedio, todo va sucediendo nos guste o no. Da la oportunidad en ayudar y en otras en no ser tan correcto, te sube y baja el nivel del ego, soberbia, y hace que recapacites con humildad. Aprendes a considerar lo bueno, malo y que atrás del mismo existe un sendero, un camino en enseñanza, un todo en el ¿Cómo? mirarla.

 Percibe que lo que está en sus manos no lo está en el cómo lo piensa y  más tarde que temprano se cae cambiando el sendero. La capacidad para que unas cosas sucedan están en nuestro poder pero existen otras que salen del mismo sin conseguir controlarlas y ello en la mayoría de las ocasiones sucede por ser dados a mirar a los demás y no hacia dentro por miedo a percibirnos mejor. En la tranquilidad se deja de lado lo agitado de las aguas dándose cuenta que el tiempo cuenta y le ha alcanzado para preocuparle. Especula que la vida no se iba acabar, que era para siempre, que había que sorberla a tragos sin angustias o necesidades en la falsa idea en que si no tiene, el dinero no es feliz, no ha alcanzado el éxito. Ante ello ahoga decepciones, estrés por alcanzar el diseño planteado por una sociedad que sofoca en pena el deseo y lo va acompañando para que no lo olvide jamás que el apostar por ser feliz es tener, ganar sin perder o arrebatar sin importar.

La joven llora por cualquier pena, se siente atrapado en la sensación en que los problemas que enfrenta no son nada a los que se presentaran cuando sea adulto. Contrariedades que le afectan pero no se avergüenza ni necesitas ayuda para enfrentarlo en una juventud donde todo es fácil, y existen mil salidas. Se puede resolver y si no hay solución se abandona, se olvida para sentirse bien. Una decepción se cura con dos palabras ¡Te quiero! No importa la falsedad en ellas, ni que no resuelve nada, o  se haga para quedar bien. Es la vida diaria de la juventud que hace las cosas sin obligación, alimenta el alma en lo simple y el corazón se llena con un ¡Te quiero! para ser utilizado a la vuelta de la esquina con otro regalando un beso no pedido en su momento agradable, sin dañar para seguir.

En la maduración se comprende que el tiempo se va rápidamente y mucho del mismo se invirtió inútilmente repitiendo a diario lo mismo, sin cambios aparentes. Examina a las personas cercanas y nota sus cambios físicos eso hace que se pare frente al espejo para mirar su rostro y darse cuenta que el tiempo le ha modificado el semblante de tal forma que la alegría de los rasgos se ha marchado para siempre. Lo ve y no lo puedes creer pero por supuesto se ha marchado y lo único que queda es el rostro frente al espejo que no miente y,  refleja los estragos físicos. La persona madura, ansía ver en las ideas, la forma en observar la vida, los puntos buenos que deberían ser observables al momento de calificar el devenir de esa vida.

Se da cuenta de todo, menos de lo que no apetece enterarse arrinconando lo que aferra en un rincón del alma y lo cual no ansías deshacerse. Llega esa madurez y se da cuenta que tuvo la oportunidad en ir decidiendo y es, lo que pensaba ser. Las personas elegidas se quedaron, las de su presente y en las de su pasado, aquellas que te importaban y por diferentes circunstancias se marcharon.- No es fácil abrir las páginas guardadas, las que llevan años latiendo en los sentimientos y buscan brotar, esas que no se apetece compartir con nadie y son solo suyas de nadie más.

Puede ver esas páginas cuando quiera y recordar ese pasado sin que nadie le haga sombra al rondar en su cabeza. Sus ideas confrontadas en aquel tiempo y recapacitadas en este con ideas nuevas. Comprende que detrás de cada recuerdo existe un tiempo y forma de valorar el comportamiento, llenar los vacíos, asimilar la nada y dejar que lo menos importante se quede en ese olvido mientras lo bueno reaparece desde lo profundo del ser, del espíritu o el alma sentimental.

El espejo del alma refleja una realidad, unos ojos, un cuerpo, un vacío en recuerdos que a vamos arrinconando en ese espacio de silencio cuyo atributo nos refiere el ¿hasta dónde? estamos dispuestos a volver al mismo. Nos muestra las arrugas oscuras con sus surcos, que en un pasado fueron hechas por risas de alegría y damos las gracias a la vida por ser honesta al mostrar lo que se te es y hacer conciencia en que no se puede liberar de ellas. Escarbar en el ser, produce miedo,  y cuanto más escarbas más miedo se tiene.- El construido y el oculto.

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