jueves, 29 de junio de 2023

 

MUJERES

RAMÓN ANTONIO LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI

Los varones se oponen al triunfo de la mujer porque suponen los humilla. “la docilidad por hambre no tiene nada que ver con el amor”. Cuando se hace sentir la falta de trabajo y se habla de resolverlo no falta quien proponga que la mujer regrese a la casa para que el trabajo alcance para todos. Se argumenta que desde que la mujer salió a trabajar se perdió la familia y que ella es la causante de la crisis que se está viviendo. El fracaso familiar no puede taparse con un dedo, así como el desastre por la liberación económica y la perdida de la espiritualidad en la sociedad de consumo.

Los hijos contra los padres, los hermanos que se odian, la sociedad de los injustos, quedando atrás el ser mejores padres, mejores hijos, mejores hermanos en la búsqueda de exaltar la corta vida terrenal.

La gente arrastra sus odios, oculta sus descontentos y anhela nuevas esperanzas, afortunadamente cada día son menos los que reniegan de que la mujer trabaje y son cada vez menos los que creen que el que paga manda en el cuerpo de ella, ahora que la mujer trabaja ella también tiene con qué pagar, se quedaron atrás las mantenidas, obedientes, las que esperaban la caridad del marido como si fuese prostitución moral dentro del matrimonio,

aquellas que por una migaja se les compraba la conciencia, quedo atrás la oposición de que las hijas estudien y hagan lo que mejor consideren conveniente; aunque lo inconfesable es la realidad de que las mujeres siempre han trabajado más que los hombres y nunca se les ha reconocido paga alguna por la hipocresía de las costumbres mexicanas; afortunadamente ya quedo aquel infame tiempo de costumbres deshumanizante en donde Concepción Arenal, Sor Juana Inés se veían precisadas a escribir con seudónimos de hombres para que les publicaran.

El trabajo las hace sentirse útiles, realizadas, dejando atrás la vanidad de ser un adorno inútil y mueble usable en el hogar. Pero los absurdos hombres continúan lanzando acusaciones en su contra al considerarlas objetos suyos, puesto que la mandaba y ahora que está capacitada ya no acontece igual.

Pero la mayoría de mujeres continua en situación desfavorable frente al hombre en materia laboral, aunque las leyes determinan que somos iguales a trabajo igual; salario igual; esto no es más que mera ilusión y muchas de ellas se ven obligadas a la prostitución con el jefe por miedo a ser corridas de sus trabajos; perciben sueldos bajos, y cuando se incapacitan por maternidad el patrón no les paga la compensación al tenerlas registradas ante el IMSS con salario menor, igualmente la mayoría de mini empresarios (Empresas familiares)

las consideran de mentalidad inferior manteniéndolas en los puestos porque saben que tienen miedo a demandar por abusos y si alguna lo hace, las juntas de conciliación y arbitraje no les resuelve en cinco años la demanda. Esto no es más que los caminos torcidos de Dios, o la novela de los miserables de Víctor Hugo.

Pero la modernidad trae consecuencias para ella: La mujer ha entrado a la modernidad laboral desencadenándose en ella la ansiedad social, la timidez y la inhibición y esto podría pensarse proviene de bases genéticas lo cual aún no ha sido aclarado, sino única y exclusivamente mencionado.

Lo anterior lleva a la mujer a que se le produzca trastorno psicológico, funcional y la lleva al consumo de sustancias en busca de bloquear el estrés venciendo la vergüenza y la timidez tratando de superar la inhibición ante el trato de los hombres en el trabajo y en cierta forma desencadeno manías.

A veces se tiene que comportar como desvergonzada tratando de imitar a los hombres, y sus implicaciones hacen que surjan las actitudes como perversión bajo la forma de inhibición y exhibicionismo siendo una postura con insinuaciones creativas que no corresponden a su rol, tomando la forma de obscenidad y pornografía, notándose en la mujer como algo innatural dentro de lo que es una dama y un capataz.

¿Se enferma más y se auto medica? Se ha demostrado que las mujeres están, por razones de índole cultural, más predispuestas que los varones a reconocer la presencia de enfermedades buscando consejos, para sus trastornos.

Estudios recientes indican igualdad en trastorno mental en varones y mujeres, aunque las mujeres consultan más por trastornos depresivos y ansiedad, y los varones por mayor abuso de sustancias y actitud antisocial de su personalidad. Creemos que ambas responden al estrés, en donde las mujeres tienen mayor responsabilidad en virtud de que son las que quedan embarazadas, son las que atienden al marido, a los hijos y no es que la mujer se enferme más, sino que es la que está más consciente de su salud.

Ellas cuando se sienten mal “Lloran” Y el hombre se enoja. Cualquier reflexión sobre género, se preocupa de las diferencias hombre-mujer y su explicación desde una perspectiva sociocultural que enfatiza las diversas condiciones de vida de hombres y mujeres y ¿cómo éstas influyen en diversas áreas y aspectos de análisis del ser humano?

En todas las sociedades hay diferencias y desigualdades entre mujeres y hombres respecto a las actividades que realizan, en el acceso y control de los recursos, así como en las oportunidades. Debemos entender que estas relaciones son de poder y sitúan a la mujer en una situación de sumisión, subordinación, dependencia económica, esto se expresa tanto en el ámbito privado, como en instituciones políticas. El discurso del hombre de todos los tiempos ha sido el encargado de ejercer el acto de establecer normas y sanciones acerca de ¿cómo debe ser la mujer y cómo debe comportarse?

Se ha creado una representación de la mujer como un ser frágil de naturaleza inestable en cuanto a su equilibrio psíquico con la posibilidad de padecer alguna forma de alteración nerviosa, es fácil asustarle y consume medicamentos sin prescripción, pero no se observa el malestar de la mujer, su sufrimiento ligado a la opresión en la que se encuentra y no vemos a la mujer como un ser saludable capaz de controlar sus necesidades emocionales y dar respuesta en forma armónica a los conflictos cotidianos, tanto en el hogar como en lo laboral, es decir el hombre enferma a la mujer en su función social, sexual, vivencias interna y emociones, así como abusa de las condiciones materiales en las que hace que se desenvuelva.

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