MUJERES
RAMÓN ANTONIO
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI
Los varones
se oponen al triunfo de la mujer porque suponen los humilla. “la docilidad por
hambre no tiene nada que ver con el amor”. Cuando se hace sentir la falta de
trabajo y se habla de resolverlo no falta quien proponga que la mujer regrese a
la casa para que el trabajo alcance para todos. Se argumenta que desde que la
mujer salió a trabajar se perdió la familia y que ella es la causante de la
crisis que se está viviendo. El fracaso familiar no puede taparse con un dedo,
así como el desastre por la liberación económica y la perdida de la
espiritualidad en la sociedad de consumo.
Los hijos
contra los padres, los hermanos que se odian, la sociedad de los injustos,
quedando atrás el ser mejores padres, mejores hijos, mejores hermanos en la
búsqueda de exaltar la corta vida terrenal.
La gente
arrastra sus odios, oculta sus descontentos y anhela nuevas esperanzas,
afortunadamente cada día son menos los que reniegan de que la mujer trabaje y
son cada vez menos los que creen que el que paga manda en el cuerpo de ella,
ahora que la mujer trabaja ella también tiene con qué pagar, se quedaron atrás
las mantenidas, obedientes, las que esperaban la caridad del marido como si
fuese prostitución moral dentro del matrimonio,
aquellas que
por una migaja se les compraba la conciencia, quedo atrás la oposición de que
las hijas estudien y hagan lo que mejor consideren conveniente; aunque lo
inconfesable es la realidad de que las mujeres siempre han trabajado más que
los hombres y nunca se les ha reconocido paga alguna por la hipocresía de las
costumbres mexicanas; afortunadamente ya quedo aquel infame tiempo de
costumbres deshumanizante en donde Concepción Arenal, Sor Juana Inés se veían
precisadas a escribir con seudónimos de hombres para que les publicaran.
El trabajo
las hace sentirse útiles, realizadas, dejando atrás la vanidad de ser un adorno
inútil y mueble usable en el hogar. Pero los absurdos hombres continúan
lanzando acusaciones en su contra al considerarlas objetos suyos, puesto que la
mandaba y ahora que está capacitada ya no acontece igual.
Pero la
mayoría de mujeres continua en situación desfavorable frente al hombre en
materia laboral, aunque las leyes determinan que somos iguales a trabajo igual;
salario igual; esto no es más que mera ilusión y muchas de ellas se ven
obligadas a la prostitución con el jefe por miedo a ser corridas de sus
trabajos; perciben sueldos bajos, y cuando se incapacitan por maternidad el
patrón no les paga la compensación al tenerlas registradas ante el IMSS con
salario menor, igualmente la mayoría de mini empresarios (Empresas familiares)
las
consideran de mentalidad inferior manteniéndolas en los puestos porque saben
que tienen miedo a demandar por abusos y si alguna lo hace, las juntas de
conciliación y arbitraje no les resuelve en cinco años la demanda. Esto no es
más que los caminos torcidos de Dios, o la novela de los miserables de Víctor
Hugo.
Pero la
modernidad trae consecuencias para ella: La mujer ha entrado a la modernidad
laboral desencadenándose en ella la ansiedad social, la timidez y la inhibición
y esto podría pensarse proviene de bases genéticas lo cual aún no ha sido
aclarado, sino única y exclusivamente mencionado.
Lo anterior
lleva a la mujer a que se le produzca trastorno psicológico, funcional y la
lleva al consumo de sustancias en busca de bloquear el estrés venciendo la
vergüenza y la timidez tratando de superar la inhibición ante el trato de los
hombres en el trabajo y en cierta forma desencadeno manías.
A veces se
tiene que comportar como desvergonzada tratando de imitar a los hombres, y sus
implicaciones hacen que surjan las actitudes como perversión bajo la forma de
inhibición y exhibicionismo siendo una postura con insinuaciones creativas que
no corresponden a su rol, tomando la forma de obscenidad y pornografía,
notándose en la mujer como algo innatural dentro de lo que es una dama y un
capataz.
¿Se enferma
más y se auto medica? Se ha demostrado que las mujeres están, por razones de
índole cultural, más predispuestas que los varones a reconocer la presencia de
enfermedades buscando consejos, para sus trastornos.
Estudios
recientes indican igualdad en trastorno mental en varones y mujeres, aunque las
mujeres consultan más por trastornos depresivos y ansiedad, y los varones por
mayor abuso de sustancias y actitud antisocial de su personalidad. Creemos que
ambas responden al estrés, en donde las mujeres tienen mayor responsabilidad en
virtud de que son las que quedan embarazadas, son las que atienden al marido, a
los hijos y no es que la mujer se enferme más, sino que es la que está más
consciente de su salud.
Ellas cuando
se sienten mal “Lloran” Y el hombre se enoja. Cualquier reflexión sobre género,
se preocupa de las diferencias hombre-mujer y su explicación desde una
perspectiva sociocultural que enfatiza las diversas condiciones de vida de
hombres y mujeres y ¿cómo éstas influyen en diversas áreas y aspectos de
análisis del ser humano?
En todas las
sociedades hay diferencias y desigualdades entre mujeres y hombres respecto a
las actividades que realizan, en el acceso y control de los recursos, así como
en las oportunidades. Debemos entender que estas relaciones son de poder y
sitúan a la mujer en una situación de sumisión, subordinación, dependencia
económica, esto se expresa tanto en el ámbito privado, como en instituciones
políticas. El discurso del hombre de todos los tiempos ha sido el encargado de
ejercer el acto de establecer normas y sanciones acerca de ¿cómo debe ser la
mujer y cómo debe comportarse?
Se ha creado
una representación de la mujer como un ser frágil de naturaleza inestable en
cuanto a su equilibrio psíquico con la posibilidad de padecer alguna forma de
alteración nerviosa, es fácil asustarle y consume medicamentos sin
prescripción, pero no se observa el malestar de la mujer, su sufrimiento ligado
a la opresión en la que se encuentra y no vemos a la mujer como un ser
saludable capaz de controlar sus necesidades emocionales y dar respuesta en
forma armónica a los conflictos cotidianos, tanto en el hogar como en lo
laboral, es decir el hombre enferma a la mujer en su función social, sexual,
vivencias interna y emociones, así como abusa de las condiciones materiales en
las que hace que se desenvuelva.
No hay comentarios:
Publicar un comentario