DERMATOMICOSIS
EN BURROS
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Médico
Veterinario Zootecnista. FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Entre las dermatomicosis, la microsporia es la más frecuente en burros, especialmente en crías y potros. Las lesiones cubren la grupa, la espalda, la cruz y el hocico. Clínicamente, la microsporia en burros se manifiesta en forma de lesiones redondas sin pelo, con una superficie escamosa, delicada y con costras y pelo roto.
La forma típica del liquen es un pelo elevado
en forma de anillo y luego una pérdida de cabello en toda el área del anillo
con un diámetro de 2 a 6 cm. En casos graves de la enfermedad, las manchas
pueden aumentar en número y tamaño, fusionándose en una zona común afectada del
cuerpo. La infección se produce a través del contacto, así como a través del
uso de artículos y equipos de cuidado común. El escaso bienestar animal
contribuye al desarrollo de la enfermedad: establos sucios, limpieza poco
frecuente. El diagnóstico se realiza clínicamente y se confirma examinando las
zonas afectadas con una lámpara de Wood (las zonas afectadas aparecen de color
verde brillante bajo la lámpara) y, con menor frecuencia, sembrando cabellos
afectados en agar Sabouraud.
Los burros con dermatomicosis se
tratan con ungüentos antimicóticos: El miconazol, clotrimazol, administrando
antibióticos fungicidas por vía oral: nistatina con tetraciclina, griseofulvina,
según el peso del burro. La duración del tratamiento es de dos semanas. Sin
embargo, la forma más eficaz de tratar la dermatomicosis en los burros es la
vacunación intramuscular profunda en una única dosis doble. La prevención de la
enfermedad consiste en el diagnóstico oportuno y el aislamiento de los animales
enfermos, la desinfección de los elementos de cuidado y la desinfección de las
instalaciones con una solución activada electroquímicamente de sosa cáustica
(10%).
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