sábado, 18 de abril de 2026

 

DERMATOMICOSIS EN BURROS

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Médico Veterinario Zootecnista. FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

Entre las dermatomicosis, la microsporia es la más frecuente en burros, especialmente en crías y potros. Las lesiones cubren la grupa, la espalda, la cruz y el hocico. Clínicamente, la microsporia en burros se manifiesta en forma de lesiones redondas sin pelo, con una superficie escamosa, delicada y con costras y pelo roto.

 La forma típica del liquen es un pelo elevado en forma de anillo y luego una pérdida de cabello en toda el área del anillo con un diámetro de 2 a 6 cm. En casos graves de la enfermedad, las manchas pueden aumentar en número y tamaño, fusionándose en una zona común afectada del cuerpo. La infección se produce a través del contacto, así como a través del uso de artículos y equipos de cuidado común. El escaso bienestar animal contribuye al desarrollo de la enfermedad: establos sucios, limpieza poco frecuente. El diagnóstico se realiza clínicamente y se confirma examinando las zonas afectadas con una lámpara de Wood (las zonas afectadas aparecen de color verde brillante bajo la lámpara) y, con menor frecuencia, sembrando cabellos afectados en agar Sabouraud.

Los burros con dermatomicosis se tratan con ungüentos antimicóticos: El miconazol, clotrimazol, administrando antibióticos fungicidas por vía oral: nistatina con tetraciclina, griseofulvina, según el peso del burro. La duración del tratamiento es de dos semanas. Sin embargo, la forma más eficaz de tratar la dermatomicosis en los burros es la vacunación intramuscular profunda en una única dosis doble. La prevención de la enfermedad consiste en el diagnóstico oportuno y el aislamiento de los animales enfermos, la desinfección de los elementos de cuidado y la desinfección de las instalaciones con una solución activada electroquímicamente de sosa cáustica (10%).

 

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