sábado, 18 de abril de 2026

 

ENCEFALITIS INFECCIOSA EN BURROS

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Médico Veterinario Zootecnista. FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

Un virus específico causa encefalomielitis infecciosa equina en burros. Esta enfermedad se caracteriza por inflamación del cerebro y la médula espinal, alteración del sistema nervioso central, paresia del tracto gastrointestinal y la vejiga y deterioro de la función hepática. Los burros se enferman con más frecuencia cuando se los mantiene pastando. La enfermedad se presenta en pequeños brotes (esporádicos).

La fuente del agente infeccioso son los caballos y burros enfermos; Los mosquitos y las garrapatas pueden ser portadores del virus. Los primeros casos de la enfermedad, dependiendo de la concentración de insectos hematófagos en la naturaleza, se registran a finales de la primavera (en mayo), observándose la mayor incidencia en septiembre. Los animales que se han recuperado de la enfermedad adquieren una fuerte inmunidad.

Los burros enfermos son violentos o inhibidos y con menor frecuencia presentan una forma asintomática. En la forma violenta, los burros se liberan de sus ataduras, se lanzan hacia adelante sin control y, con menos frecuencia, hacia atrás, chocan con obstáculos y se provocan heridas y moretones. La forma silenciosa de la encefalomielitis infecciosa se manifiesta por el hecho de que el animal enfermo apoya la cabeza en el suelo, cae de lado, hace movimientos de natación y echa la cabeza hacia atrás.

Los fenómenos nerviosos se intensifican, aparecen contracciones convulsivas de grupos musculares individuales y movimientos circenses. El pulso es rápido, la respiración es superficial y la temperatura corporal es normal. La duración de la enfermedad es de un día y medio a quince días. Esta enfermedad se caracteriza por cambios en la sangre: un aumento en el número de leucocitos (hasta 13-16 mil o más), bilirrubina (de 10 a 90 unidades) y eritrocitos, y una desaceleración de la VSG.

Más del 80% de los burros enfermos mueren en dos días. La forma silenciosa de la enfermedad, acompañada de depresión progresiva, con un tratamiento oportuno suele terminar en recuperación. Aún no se ha desarrollado un tratamiento. Los burros enfermos se mantienen en una habitación espaciosa y oscura con abundante ropa de cama. Se les limpia el recto y se les cateteriza la vejiga. Se administra sulfato de sodio (25,0-40,0) dos veces al día a través de una sonda nasoesofágica, aceite de alcanfor se administra por vía subcutánea a 5,0 cada 4-6 horas y soluciones de glucosa (40%) y cloruro de calcio (10%) se administran por vía intravenosa.

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