ENCEFALITIS
INFECCIOSA EN BURROS
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Médico
Veterinario Zootecnista. FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Un virus específico causa
encefalomielitis infecciosa equina en burros. Esta enfermedad se caracteriza
por inflamación del cerebro y la médula espinal, alteración del sistema
nervioso central, paresia del tracto gastrointestinal y la vejiga y deterioro
de la función hepática. Los burros se enferman con más frecuencia cuando se los
mantiene pastando. La enfermedad se presenta en pequeños brotes (esporádicos).
La fuente del agente infeccioso
son los caballos y burros enfermos; Los mosquitos y las garrapatas pueden ser
portadores del virus. Los primeros casos de la enfermedad, dependiendo de la
concentración de insectos hematófagos en la naturaleza, se registran a finales
de la primavera (en mayo), observándose la mayor incidencia en septiembre. Los
animales que se han recuperado de la enfermedad adquieren una fuerte inmunidad.
Los burros enfermos son
violentos o inhibidos y con menor frecuencia presentan una forma asintomática.
En la forma violenta, los burros se liberan de sus ataduras, se lanzan hacia
adelante sin control y, con menos frecuencia, hacia atrás, chocan con
obstáculos y se provocan heridas y moretones. La forma silenciosa de la
encefalomielitis infecciosa se manifiesta por el hecho de que el animal enfermo
apoya la cabeza en el suelo, cae de lado, hace movimientos de natación y echa
la cabeza hacia atrás.
Los fenómenos nerviosos se
intensifican, aparecen contracciones convulsivas de grupos musculares
individuales y movimientos circenses. El pulso es rápido, la respiración es
superficial y la temperatura corporal es normal. La duración de la enfermedad
es de un día y medio a quince días. Esta enfermedad se caracteriza por cambios
en la sangre: un aumento en el número de leucocitos (hasta 13-16 mil o más),
bilirrubina (de 10 a 90 unidades) y eritrocitos, y una desaceleración de la
VSG.
Más del 80% de los burros
enfermos mueren en dos días. La forma silenciosa de la enfermedad, acompañada
de depresión progresiva, con un tratamiento oportuno suele terminar en
recuperación. Aún no se ha desarrollado un tratamiento. Los burros enfermos se
mantienen en una habitación espaciosa y oscura con abundante ropa de cama. Se les
limpia el recto y se les cateteriza la vejiga. Se administra sulfato de sodio
(25,0-40,0) dos veces al día a través de una sonda nasoesofágica, aceite de
alcanfor se administra por vía subcutánea a 5,0 cada 4-6 horas y soluciones de
glucosa (40%) y cloruro de calcio (10%) se administran por vía intravenosa.
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