viernes, 17 de abril de 2026

 

HEPATITIS CANINA

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Médico Veterinario Zootecnista FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

¿Prestas atención a las mucosas de tu mascota? Un cambio en su color puede ser un signo de enfermedad. Por ejemplo, la ictericia suele aparecer con la hepatitis (inflamación del hígado).

Signos de la enfermedad: Existen hepatitis tóxicas e infecciosas en perros. La primera puede ser causada por la exposición a venenos o, toxinas (durante una intoxicación o por la ingesta inadecuada de medicamentos). La otra ocurre al infectarse con el adenovirus canino y se denomina enfermedad de Rubart.

Los síntomas de ambos tipos de hepatitis son similares: letargo, apatía: el animal no quiere jugar, camina sin ganas, se acuesta, marcha inestable; disminución o falta de apetito (anorexia): el perro puede elegir solo bocados sabrosos o rechazar la comida por completo; aumento de temperatura, respiración rápida, sed; la aparición de orina de color oscuro; la piel, las mucosas y la esclerótica de los ojos adquieren un tinte amarillento; secreción constante de los ojos y la nariz; posible diarrea con sangre, heces incoloras, indigestión, vómitos con bilis; la pared abdominal está tensa, dolorosa, el perro no se deja tocar, muestra agresividad; hinchazón en la zona de los ganglios linfáticos cervicales y las amígdalas.

En formas graves de hepatitis: queratitis bilateral (inflamación de la córnea), amigdalitis y faringitis (daño a las amígdalas y la laringe), convulsiones, paresia, parálisis de las extremidades. Si el curso es crónico, los síntomas serán menos pronunciados, con opacidad notable de la córnea, tono amarillento de la piel y pérdida de peso.

¿Es peligroso para los humanos? Ni la hepatitis tóxica ni la viral se transmiten a los humanos. Sin embargo, esta patología puede debilitar considerablemente al perro y abrir la puerta a otras infecciones: leptospirosis, pasteurelosis, listeriosis y diversas helmintiasis. Sin embargo, ya son peligrosas para los humanos. 

La hepatitis viral puede afectar a perros de cualquier raza y edad, pero los cachorros menores de 6 meses son los más susceptibles. Corren riesgo las mascotas que se mantienen en malas condiciones y reciben cantidades insuficientes de vitaminas y minerales, así como los animales con enfermedades crónicas y secundarias (peste, toxoplasmosis, toxicaríais, clamidia, estreptococosis).

El patógeno ingresa al organismo por vía alimentaria (agua, alimentos), por contacto con un portador del virus o una mascota enferma, por inhalación de heces infectadas o por el uso de artículos de higiene personal comunes. Inicialmente, se afectan las amígdalas, la mucosa laríngea, el esófago y la nasofaringe. Posteriormente, el virus se propaga por todo el cuerpo a través de la linfa y la sangre, acumulándose en el hígado.

Calidad de vida de los animales: Los perros que contraen hepatitis infecciosa presentan intoxicación generalizada y daño cerebral. En casos agudos, la muerte puede ocurrir en uno o dos días.

Las complicaciones más comunes son: Insuficiencia hepática, acompañada de problemas de digestión, hinchazón, agotamiento y, en la etapa terminal, coma. La cirrosis es la sustitución del tejido hepático normal por tejido fibroso, lo que altera el funcionamiento del órgano; enfermedades gastrointestinales crónicas: gastritis, pancreatitis, colecistitis, enteritis; Inflamación purulenta de los riñones (pielonefritis): se produce debido a la acumulación de toxinas. La hemorragia interna es peligrosa porque es difícil de diagnosticar, debilita al animal y contribuye a la propagación de la infección. Patologías del sistema nervioso central: temblor, alteración de la coordinación, aparición de movimientos involuntarios desordenados (corea), parálisis.

Para prevenir el desarrollo de la enfermedad, contacte inmediatamente con una clínica veterinaria ante los primeros síntomas de hepatitis en sus perros. Los casos avanzados son mucho más difíciles de tratar, la recuperación es larga y las complicaciones son frecuentes.

Terapia: El tratamiento de la hepatitis es complejo y tiene como objetivo combatir el patógeno (si la enfermedad es infecciosa) y aliviar los síntomas.

Sueros polivalentes: contienen antígenos contra el adenovirus y se administran varias veces según el estado del paciente; un ciclo de antibióticos - para eliminar la microflora secundaria; inmunoterapia: para aumentar la resistencia del cuerpo y mejorar la respuesta inmune; administración de soluciones coloidales y preparaciones de glucosa para reducir la deshidratación y la hipoglucemia; analgésicos, antiespasmódicos: ayudan a aliviar el dolor, los espasmos y calmar al animal; hepatoprotectores: apoyan y restauran la función hepática; antieméticos - para vómitos intensos; medicamentos que mejoran la digestión.

En caso de daños oculares: gotas y ungüentos que alivian la hinchazón de la córnea y previenen la aparición de úlceras. En casos graves, se realiza una transfusión sanguínea al perro. Este procedimiento ayuda a reducir la intoxicación y a estimular el funcionamiento de los órganos hematopoyéticos del perro, incluido el hígado. Durante el tratamiento de la hepatitis canina, es necesario administrar alimentos nutritivos y de fácil digestión. Se recomienda una dieta especial para la enfermedad hepática.

La forma más eficaz de proteger a un perro de la hepatitis viral es la vacunación. Esta se administra una vez al año, durante toda su vida. Para prevenir ambos tipos de hepatitis, es importante vigilar la salud del animal. Tratar regularmente los ectoparásitos y endoparásitos, no retrasar el tratamiento de otras enfermedades y supervisar la idoneidad de la dieta.

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