HEPATITIS
CANINA
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Médico
Veterinario Zootecnista FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
¿Prestas atención a las mucosas de tu mascota? Un cambio en su color puede ser un signo de enfermedad. Por ejemplo, la ictericia suele aparecer con la hepatitis (inflamación del hígado).
Signos de la enfermedad: Existen
hepatitis tóxicas e infecciosas en perros. La primera puede ser causada por la
exposición a venenos o, toxinas (durante una intoxicación o por la ingesta
inadecuada de medicamentos). La otra ocurre al infectarse con el adenovirus
canino y se denomina enfermedad de Rubart.
Los síntomas de ambos tipos de
hepatitis son similares: letargo, apatía: el animal no quiere jugar, camina sin
ganas, se acuesta, marcha inestable; disminución o falta de apetito (anorexia):
el perro puede elegir solo bocados sabrosos o rechazar la comida por completo; aumento
de temperatura, respiración rápida, sed; la aparición de orina de color oscuro;
la piel, las mucosas y la esclerótica de los ojos adquieren un tinte
amarillento; secreción constante de los ojos y la nariz; posible diarrea con
sangre, heces incoloras, indigestión, vómitos con bilis; la pared abdominal
está tensa, dolorosa, el perro no se deja tocar, muestra agresividad; hinchazón
en la zona de los ganglios linfáticos cervicales y las amígdalas.
En formas graves de hepatitis:
queratitis bilateral (inflamación de la córnea), amigdalitis y faringitis (daño
a las amígdalas y la laringe), convulsiones, paresia, parálisis de las
extremidades. Si el curso es crónico, los síntomas serán menos pronunciados, con
opacidad notable de la córnea, tono amarillento de la piel y pérdida de peso.
¿Es peligroso para los humanos? Ni
la hepatitis tóxica ni la viral se transmiten a los humanos. Sin embargo, esta
patología puede debilitar considerablemente al perro y abrir la puerta a otras
infecciones: leptospirosis, pasteurelosis, listeriosis y diversas helmintiasis.
Sin embargo, ya son peligrosas para los humanos.
La hepatitis viral puede afectar
a perros de cualquier raza y edad, pero los cachorros menores de 6 meses son
los más susceptibles. Corren riesgo las mascotas que se mantienen en malas
condiciones y reciben cantidades insuficientes de vitaminas y minerales, así
como los animales con enfermedades crónicas y secundarias (peste,
toxoplasmosis, toxicaríais, clamidia, estreptococosis).
El patógeno ingresa al organismo
por vía alimentaria (agua, alimentos), por contacto con un portador del virus o
una mascota enferma, por inhalación de heces infectadas o por el uso de
artículos de higiene personal comunes. Inicialmente, se afectan las amígdalas,
la mucosa laríngea, el esófago y la nasofaringe. Posteriormente, el virus se
propaga por todo el cuerpo a través de la linfa y la sangre, acumulándose en el
hígado.
Calidad de vida de los animales:
Los perros que contraen hepatitis infecciosa presentan intoxicación
generalizada y daño cerebral. En casos agudos, la muerte puede ocurrir en uno o
dos días.
Las complicaciones más comunes
son: Insuficiencia hepática, acompañada de problemas de digestión, hinchazón,
agotamiento y, en la etapa terminal, coma. La cirrosis es la sustitución del
tejido hepático normal por tejido fibroso, lo que altera el funcionamiento del
órgano; enfermedades gastrointestinales crónicas: gastritis, pancreatitis,
colecistitis, enteritis; Inflamación purulenta de los riñones (pielonefritis):
se produce debido a la acumulación de toxinas. La hemorragia interna es
peligrosa porque es difícil de diagnosticar, debilita al animal y contribuye a
la propagación de la infección. Patologías del sistema nervioso central:
temblor, alteración de la coordinación, aparición de movimientos involuntarios
desordenados (corea), parálisis.
Para prevenir el desarrollo de
la enfermedad, contacte inmediatamente con una clínica veterinaria ante los primeros
síntomas de hepatitis en sus perros. Los casos avanzados son mucho más
difíciles de tratar, la recuperación es larga y las complicaciones son
frecuentes.
Terapia: El tratamiento de la
hepatitis es complejo y tiene como objetivo combatir el patógeno (si la
enfermedad es infecciosa) y aliviar los síntomas.
Sueros polivalentes: contienen
antígenos contra el adenovirus y se administran varias veces según el estado
del paciente; un ciclo de antibióticos - para eliminar la microflora
secundaria; inmunoterapia: para aumentar la resistencia del cuerpo y mejorar la
respuesta inmune; administración de soluciones coloidales y preparaciones de
glucosa para reducir la deshidratación y la hipoglucemia; analgésicos,
antiespasmódicos: ayudan a aliviar el dolor, los espasmos y calmar al animal; hepatoprotectores:
apoyan y restauran la función hepática; antieméticos - para vómitos intensos; medicamentos
que mejoran la digestión.
En caso de daños oculares: gotas
y ungüentos que alivian la hinchazón de la córnea y previenen la aparición de
úlceras. En casos graves, se realiza una transfusión sanguínea al perro. Este
procedimiento ayuda a reducir la intoxicación y a estimular el funcionamiento
de los órganos hematopoyéticos del perro, incluido el hígado. Durante el
tratamiento de la hepatitis canina, es necesario administrar alimentos nutritivos
y de fácil digestión. Se recomienda una dieta especial para la enfermedad
hepática.
La forma más eficaz de proteger
a un perro de la hepatitis viral es la vacunación. Esta se administra una vez
al año, durante toda su vida. Para prevenir ambos tipos de hepatitis, es
importante vigilar la salud del animal. Tratar regularmente los ectoparásitos y
endoparásitos, no retrasar el tratamiento de otras enfermedades y supervisar la
idoneidad de la dieta.
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