DESNUDO EN LA PLAYA
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Ex Director de
“Escuela Normal del Pacifico” y ex Director General del “Instituto Pedagógico
Hispanoamericano”
El nadar en las aguas del mar a través de los años la marea
se ha encargado de mostrarme desnudo revolcado por las olas, es decir me ha
dejado tirado en la arena para que descubra todas las cosas sobre mí que antes
no notaba. Ahí, arrastrado por las olas en la mente brotan las emociones
positivas y negativas, incluidos mis sentimientos ocultos. Ahí, quedaron
expuestos y se revelaron plenamente. Hay algo a lo que hay que tirar para
llegar a la verdadera raíz del problema y así disolverlo simplemente a la luz
de una comprensión clara. Me pude dar cuenta que nadaba con demasiados puntos ciegos
que me impidieron avanzar y que a la vez me controlaron, condicionaron las
decisiones impidiendo el pleno crecimiento entre “tómalo o déjalo”
- “Has como que no lo ves, o hazlo, y asume su costo” Así es
como las personas aprendemos a reducir o ampliar las brechas en las decisiones
que vamos tomando, y son los puntos ciegos de nuestras dudas que permanecen
vigentes en la cabeza dándonos vueltas por resto de nuestra vida, y dando
rienda suelta a los remordimientos. Nuestra experiencia en esta desnudez está
llena de recuerdos interminables, de decisiones que marcaron nuestra vida, y
que creímos que íbamos creciendo equilibradamente.
Nuestras vidas que iniciaron con ilusiones, esperanzas,
entusiasmo, incluso en miles de hogares con la comprensión de nuestros padres
que creían íbamos avanzando en nuestra maduración en un pleno desarrollo, pero
que, en nuestra mente, contrariamente nos estancábamos hasta revelarse nuestro
talento y su inteligencia natural que incluso se estancó para que nuestra
propia razón nos alertara de las pésimas decisiones que fuimos tomando. Las
razones pueden ser diferentes: desde traumas psicológicos de la infancia hasta
situaciones externas que dejan de ser favorables y requieren cambios radicales.
Y en este momento al verte desnudo, arrastrado por la olas y tirado desnudo en
la arena te vuelves a preguntar ¿Por qué hice esto? ¿Soy, lo que deseaba ser?
¿Qué me arrastro aquí? ¿Qué llevó oculto en mi cabeza? ¿Cómo puedo corregir o
retomar otro camino, se me permitirá una nueva oportunidad?
Podrá argumentar “Que
no todo lo que he hecho en mi vida, está mal” Es el descubrimiento de los
puntos ciegos -lo que está oculto para mí- lo que me permite ver un nuevo
camino y así tomarlo. Una de las reflexiones, es que en ese momento comprendes
que algo está mal con tu vida, que no todo lo hiciste fue malo, pero sin
embargo estas descontento. Tirado desnudo en la arena deseas que la marea alta
baje para prestarle atención a lo que arrastro junto a tu cuerpo desnudo, y que
de alguna forma te muestre un camino que le de alivio a tu alma ¿Ahora estas
dispuesto a seguir tus deseos?
¿Hoy haras, lo que
realmente quieres, o dejaras de nuevo de lado tus deseos para sentirte seguro?
¿Es posible cambiar el rumbo de mi camino en donde me siento seguro, o lo
abandono por completo? Todo está dentro de mí, todo es control y limites, que
nos impulsan y decidimos conforme de acuerdo a cada una de las situaciones,
solo que a la hora de elegir nos engañamos creándonos un problema interno que
acumularemos en el vacío de nuestra mente sin mayor propósito. En la vida
nacemos desnudos, y los problemas con su forma de resolverlos nos van
cobijando, para que en algún momento se hagan presentes y nos desnuden de nuevo
cuando la marea sea baja, por eso es mentira que de que soy libre y que “Yo”
soy quien elige voluntariamente ¿De dónde sacamos esta idea, no cuentan las
otras personas, no cuentan los sentimientos, el carácter, la personalidad, la
necesidad de satisfacer deseos, lo que nos mueve hacia lo que nos interesa?
Nuestra historia personal, no funcionaría si no existiera el
consciente, y no romperíamos limites si no tuviéramos el inconsciente “Los dos
son necesarios” Sé que tener certeza en todo lo que vamos decidiendo es
imposible, y que muchas de esas decisiones tienen mucho que ver con nuestras
ocurrencias que al final nos causan más daño que bien ¿Podemos ser capaces de
renunciar a los controles aprendidos, a donde nos sentimos seguros y
protegidos? ¿Le puedo echar la culpa a mi conciencia? ¡No! – Nadie estamos tan
preparados en actitud interna, y lo único que aprendimos es normas, disciplina,
controles tradicionales, culturales, compromisos, responsabilidades, hacia sí
mismos y la sociedad. Es por ello que a cada paso en la vida vamos tensando
nuestra cuerda alrededor del cuello al ritmo que lo conflictos internos y
externos nos exigen.
¿Soy capaz de juzgar mi desnudez? ¿Me atrevo a discutir
conmigo mismo sin auto engaños para mantener mis ideas en orden, y darme cuenta
de mis fallas e insuficiencias? Desnudo me senté en la arena observando como
las olas reventaban sobre la arena mezclando ideas entre el tiempo trascurrido
desde mi infancia a la adultez, y me di cuenta que el tiempo superaba mis
expectativas, no había logrado mis sueños, había cometido muchos errores sin
darme cuenta o impulsados por mis deseos por lo que estaba de nuevo desnudo
convencido que el ritmo de las olas del mar era como un llamado del mar
diciéndome que al igual que él me soltó desnudo sobre la arena, había llegado
la hora de intentar soltar el seguro y permitir que las respuestas internas me
organicen. Y lo más importante es ver qué sale de ello.
¿Tendré suficiente
madurez desde dentro? ¿O todo de nuevo como los antiguos griegos lo basare
sobre lo que está bien y lo que está mal? Dirige mis ojos al cielo, y enseguida
los cerré para comenzar a comunicarme con mi interior. Las ideas fluían sobre ¿Cuál es el tema
prioritario para darle de nuevo impulso a mi vida? - “Vivo, ¡Aquí! Mi alma no
elige siempre el camino correcto, por lo que simplemente confió en ella, en su
intuición, pero en la mayoría de las ocasiones le gana mi instinto, que me
obliga a decidir ¿Quiero realmente ser bueno con los malos, y malo con los
buenos? ¿Puedo equivocarme al juzgar al bueno y al malo? Durante mi vida solo
existieron ese tipo de embudos como si no existieran opciones intermedias,
deseos, sufrimientos, sentimientos encontrados en cada uno de nosotros.
Vivir entre culpas, debo disculparme, y cientos de otras
cosas hasta que te cansas y mandas a todos al demonio. Esa es la carga evidente
que al trascurrir de los años no logramos quitárnosla de la cabeza desnudando
de nuevo el cuerpo y el alma como al momento de nacer. Camínanos entre el
deber, presionar y ser presionados hasta que nos cansamos y en cualquier
momento estallamos generando una guerra. Somos personas que dudamos de todo, y
para nosotros es evidente las fallas de las personas, pero no las nuestras,
sino que las sufres por dentro. ¿Toleras, o respondes a los impulsos? ¿Mientes?
¿Si no quieres hacer esto, pero quieres hacer aquello, lo haces?
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