lunes, 3 de marzo de 2025

 

HABLAR MAL EL FRANCES EN MÉXICO ERA UN YERRO

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

 La historia nos dejó escrito que muchos de los profesores antiguos estaban dispuestos a enseñar a unos cuantos niños sin paga alguna y que era común entre las familias de elite social, que educaban a sus hijos en su propia casa. Ahí se les enseñaba modales, música, conocimientos religiosos, etc. En el Porfiriato fueron los maestros franceses preferentemente con acento parisino, los elegidos para esta tarea con mayor frecuencia. Sobre todo, se pedía que hablaran perfectamente el francés y conocieran las costumbres de la elite francesa. Las costumbres francesas estaban bien establecidas en la alta sociedad.

 Estas familias viajaban a Francia. Se creía que un infante debería ponerse en contacto de inmediato (antes casi de poder caminar) con el idioma francés, y las chiquillas aprender a tocar el piano, cantar, tejer. Tambien contrataba a una mujer a la cual llamaban institutriz. No existía un modelo a seguir, sino que el maestro, tutor elaboraba su plan de materias, contenidos, y esta variaba según el tutor contratado. Tanto para mujeres como hombres la educación era muy romantizada, se les daba mucho énfasis a los sentimientos, así como a los héroes y sus grandes hazañas épicas.

 Por alguna razón especial a las profesoras se les prohibía tener novio o casarse, y si enraban en este sentido debían abandonar su trabajo de forma inmediata. Para las clases altas el conseguir un tutor directamente desde Francia era motivo de envidia por otras familias de similar nivel de clase. El segundo idioma aprender, era el inglés de Gran Bretaña. Las costumbres eran exageradamente conservadoras, y el máximo logro atribuido a una señorita era que estuviera casada con un Frances y viviendo en parís. La elite se criticaba con desdén entre si al escuchar una mala pronunciación en el Frances.

 Y decían entre ellas que los padres de ese chico o chica no se encargaba en serio de su educación, y a la vez era la señal de que el chico o la chica no pertenecían al círculo social alto. La moda de los profesores franceses no solo llego a la capital de México, sino que camino hacia ciudades más pequeñas o grandes haciendas. El conocimiento de la lengua nativa entre la nobleza podía reducirse a la lectura y la escritura adquiridas desde muy temprana edad y a la lengua vernácula con la que se comunicaban con sus sirvientes.

 La élite debe aprender latín para apreciar los ritos religiosos. Por su parte la clase media y baja asistían a misa sin entender absolutamente nada lo que el sacerdote expresaba en latín (En términos de número de creyentes católicos, en la actualidad en México ocupa el segundo lugar en el mundo (después de Brasil). Estas clases media y baja se manejaban con un lenguaje muy pobre debido a que la mayoría era analfabeta, y otros continuaban hablando solo su lengua materna (Mestizos, e indígenas) Muy lejos se encontraban aun los libros de texto nacionales, la escuela de masas, aprender reglas gramaticales. Los padres perdían a sus hijos a temprana edad, y los hijos a sus padres, por lo que la familia como la conocemos no les daba tiempo para desarrollar vínculos amorosos.

 El gobierno era de mano suave con los de la clase alta, y dura con los descastados. Motivo de orgullo en medio de la sala de un hogar fue que la madre, el padre o hija estuviera pintada en un cuadro decorando. La clase baja se volvió más religiosa, y al final de su vida lloraban sus familiares al ver que no podían ser enterrados en ciertos panteones exclusivos. La mujer de la elite la casaban en su gran mayoría con hombres viejos y viudos, pero cuando era ella la que enviudaba, se retiraba a su hogar sin volver a casarse en memoria de su esposo. Muchas de ellas por la edad del esposo no tuvieron hijos, y su vida transitaba con asistir a la iglesia a orar vestida de negro con su mantellina sobre su cabeza.

 Hay que reconocer que en costumbres tanto la sociedad de clase alta como los descastados tenían sus propios vicios, y los hombres de la clase alta rompían sus propias reglas sociales tomando ventaja de las mujeres descartadas. Por su parte los sacerdotes se mostraban flexibles llamándoles debilidades humanas. La educación de niños y niños se hacía de forma separada.

 Tambien los niños y niñas vivían en recamaras diferentes, se contrataba a diferentes tutores para ellos, tenían diferentes actividades y los objetivos reales de la educación también eran diferentes.  Los tutores se encargaban de formar en la cabeza de los niños y niñas su mundo diferente, su relación, los limites, etc. A las chicas se les enseñaba a fingir que no sentían nada por un joven, a no cruzar la frontera de tomarse de la mano antes de casarse, y la finalidad en casarse, era hacer feliz a su esposo. Los hombres al contrario podían tener hijos ilegítimos, o varias chicas de clase baja, lo que despertaba la envidia de otros hombres.

No hay comentarios:

Publicar un comentario