HABLAR MAL EL
FRANCES EN MÉXICO ERA UN YERRO
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría
en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
La historia nos dejó escrito que muchos de los profesores
antiguos estaban dispuestos a enseñar a unos cuantos niños sin paga alguna y
que era común entre las familias de elite social, que educaban a sus hijos en
su propia casa. Ahí se les enseñaba modales, música, conocimientos religiosos,
etc. En el Porfiriato fueron los maestros franceses preferentemente con acento
parisino, los elegidos para esta tarea con mayor frecuencia. Sobre todo, se
pedía que hablaran perfectamente el francés y conocieran las costumbres de la
elite francesa. Las costumbres francesas estaban bien establecidas en la alta
sociedad.
Estas familias viajaban a Francia. Se creía que un infante
debería ponerse en contacto de inmediato (antes casi de poder caminar) con el
idioma francés, y las chiquillas aprender a tocar el piano, cantar, tejer.
Tambien contrataba a una mujer a la cual llamaban institutriz. No existía un
modelo a seguir, sino que el maestro, tutor elaboraba su plan de materias,
contenidos, y esta variaba según el tutor contratado. Tanto para mujeres como
hombres la educación era muy romantizada, se les daba mucho énfasis a los
sentimientos, así como a los héroes y sus grandes hazañas épicas.
Por alguna razón especial a las profesoras se les prohibía
tener novio o casarse, y si enraban en este sentido debían abandonar su trabajo
de forma inmediata. Para las clases altas el conseguir un tutor directamente
desde Francia era motivo de envidia por otras familias de similar nivel de
clase. El segundo idioma aprender, era el inglés de Gran Bretaña. Las
costumbres eran exageradamente conservadoras, y el máximo logro atribuido a una
señorita era que estuviera casada con un Frances y viviendo en parís. La elite
se criticaba con desdén entre si al escuchar una mala pronunciación en el
Frances.
Y decían entre ellas que los padres de ese chico o chica no
se encargaba en serio de su educación, y a la vez era la señal de que el chico
o la chica no pertenecían al círculo social alto. La moda de los profesores
franceses no solo llego a la capital de México, sino que camino hacia ciudades
más pequeñas o grandes haciendas. El conocimiento de la lengua nativa entre la
nobleza podía reducirse a la lectura y la escritura adquiridas desde muy
temprana edad y a la lengua vernácula con la que se comunicaban con sus
sirvientes.
La élite debe aprender latín para apreciar los ritos
religiosos. Por su parte la clase media y baja asistían a misa sin entender
absolutamente nada lo que el sacerdote expresaba en latín (En términos de
número de creyentes católicos, en la actualidad en México ocupa el segundo
lugar en el mundo (después de Brasil). Estas clases media y baja se manejaban
con un lenguaje muy pobre debido a que la mayoría era analfabeta, y otros
continuaban hablando solo su lengua materna (Mestizos, e indígenas) Muy lejos
se encontraban aun los libros de texto nacionales, la escuela de masas,
aprender reglas gramaticales. Los padres perdían a sus hijos a temprana edad, y
los hijos a sus padres, por lo que la familia como la conocemos no les daba
tiempo para desarrollar vínculos amorosos.
El gobierno era de mano suave con los de la clase alta, y
dura con los descastados. Motivo de orgullo en medio de la sala de un hogar fue
que la madre, el padre o hija estuviera pintada en un cuadro decorando. La
clase baja se volvió más religiosa, y al final de su vida lloraban sus
familiares al ver que no podían ser enterrados en ciertos panteones exclusivos.
La mujer de la elite la casaban en su gran mayoría con hombres viejos y viudos,
pero cuando era ella la que enviudaba, se retiraba a su hogar sin volver a
casarse en memoria de su esposo. Muchas de ellas por la edad del esposo no
tuvieron hijos, y su vida transitaba con asistir a la iglesia a orar vestida de
negro con su mantellina sobre su cabeza.
Hay que reconocer que
en costumbres tanto la sociedad de clase alta como los descastados tenían sus
propios vicios, y los hombres de la clase alta rompían sus propias reglas
sociales tomando ventaja de las mujeres descartadas. Por su parte los
sacerdotes se mostraban flexibles llamándoles debilidades humanas. La educación
de niños y niños se hacía de forma separada.
Tambien los niños y niñas vivían en recamaras diferentes, se
contrataba a diferentes tutores para ellos, tenían diferentes actividades y los
objetivos reales de la educación también eran diferentes. Los tutores se encargaban de formar en la
cabeza de los niños y niñas su mundo diferente, su relación, los limites, etc.
A las chicas se les enseñaba a fingir que no sentían nada por un joven, a no
cruzar la frontera de tomarse de la mano antes de casarse, y la finalidad en
casarse, era hacer feliz a su esposo. Los hombres al contrario podían tener
hijos ilegítimos, o varias chicas de clase baja, lo que despertaba la envidia
de otros hombres.
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