domingo, 30 de marzo de 2025

 

MODISMOS Y REFRANES 

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

 La Universidad de Salamanca es la universidad más antigua de España. En los siglos XV y XVI, era el centro cultural de España. Es precisamente este contexto histórico el que ha dado lugar a un gran patrimonio en forma de vocabulario y fraseología. “Salir por la puerta grande”- “mentirosos los bártulos” - “arreando, que es gerundio” o “derecho al pataleo” - todas estas expresiones nacieron en la Universidad de Salamanca. Hay un chiste sobre un campesino que envió a su hijo Gerundio a estudiar a Salamanca, donde el pobre joven nunca logró convertirse en erudito. Un día su padre le ordenó sacar el burro del establo y llevarlo al pasto. Se dice que, tal vez en un intento de poner en práctica sus nuevos conocimientos, el muchacho conducía su burro por las calles del pueblo gritando: “Arreando, que es gerundio”

 “Calentar el asiento” Los estudiantes de familias adineradas ocupaban asientos más cómodos; siempre estudiaban sentados. Los estudiantes de las clases más pobres, muchos de los cuales eran sirvientes de los estudiantes privilegiados antes mencionados, estaban obligados a sentarse en las últimas filas, a menudo de pie. En los fríos días de invierno en Salamanca, los estudiantes pobres llegaban temprano a calentar los bancos en los que luego se sentarían sus dueños. De ahí la expresión “calentar el asiento”, que todavía hoy se utiliza mucho más allá del ámbito escolar.

 Cuando los estudiantes sirvientes regresaron a sus asientos, estaban completamente helados, y era imposible escuchar la lección sin tiritar de frío. Entonces pidieron al rectorado (y se les concedió) el derecho al pataleo, es decir, podían zapatear, aplaudir, moverse enérgicamente para calentar, durante unos minutos antes de empezar la clase.

 “Estar en capilla”, también corresponde a esta universidad de Salamanca. Los estudiantes antes del examen de doctorado se encerraban en la Capilla de Santa Bárbara de la Catedral Vieja de Salamanca la víspera de la defensa de su tesis doctoral, cuyo examen tendría lugar al día siguiente. Allí pasaban día y noche, sentados en una silla cerca del sepulcro del obispo Juan Lucero, poniendo sus pies sobre los pies de la estatua yacente. Se creía, aunque aún hoy se dice, que da fuerza y ​​suerte. – “Salir por la puerta grande”: La expresión se asocia a los estudiantes que aprobaron con éxito sus exámenes y pasaron al curso siguiente, después de haber pasado toda la noche anterior en la capilla, como lo describe la unidad fraseológica. Si aprobaban el examen, abandonaban el templo por la puerta principal y de gran tamaño.

 “Gorrón” La palabra “Gorgona” paso a ser la palabra gorrón, se refería a las personas de las montañas, quienes para obtener algo gratis aprovechaban cualquier oportunidad para evitar pagar. Estas personas merodeaban cerca de lugares de comida o restaurantes con banquetes. El truco consistía en llegar al banquete y quitarse el sombrero como saludo al mayordomo. La palabra paso a los estudiantes de la universidad de Salamanca (Siglo XVI, XVIII) a los que se les comenzó a llamar “capigorristas o capigorrones” por su forma de vestir: capa negra y sombrero grande. Estos estudiantes eran expertos en acudir a todo tipo de banquetes y celebraciones y comer y beber gratis, como dicen, “comer y vivir de gorra”.

 La palabra “Madrugar” No está ni en el inglés, francés, alemán, ni en el italiano, solo se localiza en catalán como Matinar. Hay un verbo antiguo “Maturare” que significa apresurarse. Madrugar se remonta al vocablo popular (es decir, al latín vulgar) “maturicare”, que no está registrado en las fuentes, pero se reconstruye a partir de datos lingüísticos, que dio origen al español antiguo madrugar, llegó a su forma moderna. En su forma fonética actual, madrugar se registra desde el siglo XIV y la variante madurgar se conoce desde 1250. El refrán “A quien madruga, Dios le ayuda” Los españoles se acuestan más tarde que todos sus vecinos europeos (a medianoche, mientras que los alemanes se acuestan a las 22:00, los franceses a las 22:30 y los italianos a las 23:00) y, en consecuencia, se despiertan más tarde.

 En España también se cena más tarde que en ningún otro lugar de Europa, a las nueve o diez de la noche, incluso el prime time televisivo nocturno empieza a las 22:00 – en otros países, a esa hora, la gente ya se está preparando para ir a dormir. Este inusual horario se explica por el hecho de que el horario laboral español incluye un largo descanso de al menos dos horas, que divide la jornada en dos bloques: de 10:00 a 14:00 aproximadamente y de 16:00 a 20:00.  Este descanso se produce durante el momento más caluroso del día, e incluye tiempo no sólo para el almuerzo, sino también para la siesta.

 Es cierto que, según encuestas modernas, sólo el 18% de los españoles tiene la costumbre de dormir después de comer, y casi el 60% no lo hace nunca. Sin embargo, el horario actual, con hora de acostarse tardía, permite aprovechar al máximo las horas posteriores a la puesta del sol. En el Gobierno se escuchan constantemente propuestas para abandonar el orden actual y pasar a un horario de trabajo hasta las 18.00 horas, pero por ahora son sólo propuestas. Así pues, mucho más relevante que madrugar para un español moderno es el verbo trasnochar (de tras-, “sobre-”, y noche, “noche”; el segundo significado de la palabra es el habitual “pasar la noche”).

 El pan ha sido durante mucho tiempo uno de los alimentos más queridos por los españoles. ¿Qué desayuno sería sin una rebanada de pan caliente con tomate y aceite de oliva? Este desayuno -pan con tomate y aceite- apareció en España en el siglo XVI, cuando se empezaron a importar tomates al país durante el periodo de los grandes descubrimientos geográficos. Y el pan, se podría decir, siempre ha estado ahí. Es por esto que existe una gran cantidad de expresiones asociadas a él en el idioma español. Ejemplo: “Llamar al pan – Pan, y al vino – vino. Nos dice que llamemos a las cosas por su nombre, sin darle vueltas. Otra: “Dame pan, aunque me llames estúpido” Es decir, a la persona no le importa lo que le diga la otra persona. - La expresión “Contigo, pan y cebolla” significa “Con un ser querido, hasta una choza es el paraíso”

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