EL RICO, Y EL POBRE
¿QUIEN COME MÁS SANO?
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría
en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Por supuesto, cuando tienes dinero, puedes comprar frutas y
verduras, pero no lo haces, sino que, al verte con dinero, consumes carne roja,
leche entera y azúcar, en lugar de cereales y pescado. Si recordamos la
historia, de la gota, la obesidad y la diabetes en siglos pasados eran
enfermedades de los ricos, ya que comían pan blanco, azúcar refinada y embutidos. Los
pobres comían trigo
sarraceno, pan integral y, ocasionalmente, carne. Las muertes fueron causadas
por inanición total o por enfermedades infecciosas, pero no por enfermedades
que se desarrollan debido a una nutrición inadecuada.
Empecemos por el pueblo donde a finales del siglo XIX, y
hasta la mitad del siglo XX. - Aproximadamente el 86% de la población no
consumía carne. La gente en su gran mayoría vivía en el campo, cultivaba la
tierra a veces con un pico o con bueyes en las condiciones más desfavorables.
Tenían algunas tierras, pero en la mayoría la tierra no eran sus dueños por lo
que pagaban al dueño o trabajaban para él. Producían muy poco, tan poco que nos
alcanzaba ni para alimentar a su familia, mucho menos contaban con ganado, por
lo que comer carne era un lujo.
Para ellos el comer carne no era tan importante y cuando lo
hacian por lo general se debía a que cazaban un animal en el monte. Comían
preferentemente carne de cerdo y gallinas. El cerdo lo saboreaban por su grasa.
Un gran problema para ellos era el poder mantener una vaca con su becerro, ya
que nos les resultaba nada rentable, y solo mantenían dos bueyes o uno para
jalar el arado. Si contaban con una vaca, la utilizaban para la leche, pero
raramente se la comían por lo que esas vacas llegaban hasta su vejez. Gustaban
en engordar cerdos en los patios de casa ya que la manteca generaba dinero, y
servía para cocinar, además se aprovechar su carne la cual es grasosa.
En las pequeñas ciudades la dieta era variada dependiendo del
nivel económico de las familias. La desventaja para el consumo de carne de res
y la de gallina se veía impactada por el precio. Los puestos se instalaban en
puestos dentro de un mercado municipal, y la carne de gallina era la más
barata.
Los pobres compraban carne con hueso para sus caldos y
aprovechaban la grasa que soltaban al momento de hervirlas. Los pobres
compraban también tripa, corazón, hígado, sesos, cabeza, lengua para tacos,
bofes (pulmones). Las gallinas las transportaban amarradas de sus patas y
colgadas en los burros atados en un palo.
Por 20 centavos, una persona pobre podía desayunar su caldo
de res un almuerzo bastante satisfactorio, aunque extremadamente modesto. Así
que la carne estaba disponible para los habitantes de la ciudad, incluso los
pobres, pero esta última era carne muy mala (Pellejos). Lo bueno era que los
pobres bañaban el caldo con chile piquín, o de árbol, muy picante. Por el mismo
precio se le ponía un bolillo. En esa época el precio de la carne de cerdo
grasosa era el doble de barata.
En la actualidad Los ricos y los pobres comen alimentos
igualmente poco saludables. Desde el punto de vista nutricional, la dieta tanto
de los pobres como de los ricos no es ideal. Se cree que quienes tienen poco
dinero son los que peor lo pasan, porque tienen que comprar los productos más
baratos y menos saludables. Sin embargo, según las estadísticas, a pesar de sus
oportunidades, las personas ricas generalmente comen de manera poco saludable.
La condición corporal de un hombre rico y de un hombre pobre es prácticamente
la misma.
El rico piensa que el pobre se llena con pan y agua, sin
embargo, las estadísticas nos muestran que un pobre solo come un 30% menos de
carne que el rico, y que su dieta está llena de verduras, huevo, pero menos
fruta. En la dieta, todos comen pan. El problema, resulta, está en la
estructura de la nutrición misma: la cantidad de grasas, proteínas y
carbohidratos en el plato de una persona pobre y una rica no difiere mucho. Las
personas con ingresos modestos comen más cereales, y éstos son carbohidratos
complejos saludables, los mejores para el cuerpo.
Al descomponerlos, se libera gradualmente la hormona insulina
en pequeñas dosis, el azúcar en sangre aumenta lentamente y la persona se
siente bien. Pero, por ejemplo, con las papas fritas y los dulces que los ricos
consumen a granel (hidratos de carbono rápidos) todo es diferente: se
descomponen rápidamente, se libera mucha insulina a la vez y los niveles de
azúcar “saltan bruscamente, y terminan diabéticos”. La carne de pollo es
dietética a diferencia de la carne de res y cerdo. El pollo es un 60% más
barato que la carne de vacuno, un 50% más barato que la de cerdo y mucho más
fácil para el organismo: contiene menos grasas saturadas de origen animal, que
perjudican el rendimiento del sistema cardiovascular.
Los más pobres, como sabemos, comen tres veces menos fruta
que los ricos. Y los que simplemente tienen bajos ingresos tienen un 14% menos.
Y las frutas y verduras son una fuente de minerales y vitaminas. La gente rica
come verduras, frutas y bebe agua mineral todos los días. Esto significa que
reciben un complejo de vitaminas y elementos esenciales. Pueden permitirse el
lujo de consumir pescado de mar, camarones, que son una valiosa fuente de
ácidos grasos omega-3. La dieta diaria de un rico supera el contenido calórico
total de la dieta diaria supera de media las 3000 kcal. Para los pobres, esta
cifra es de 1.900 kilocalorías.
El estándar de la Organización Mundial de la Salud es de
2000-2500 kilocalorías, lo que significa que todo lo que excede se convierte en
exceso de peso. Los ricos comen principalmente carne roja (ternera y cerdo),
que tienen un alto contenido de grasa animal y colesterol. Esta es la causa de
las enfermedades cardíacas. Los alimentos son ciertamente diferentes, pero en
realidad tanto los pobres como los ricos consumen casi la misma cantidad de
grasas, proteínas e hidratos de carbono. La diferencia radica más bien en qué
parte de sus ingresos las personas con diferentes ingresos gastan en alimentos.
Por qué la dieta de los pobres y de los ricos es igualmente
insalubre. Tanto las personas ricas como las pobres eligen productos lácteos
grasos. Se consideran saludables los productos con un contenido de grasa del
2,5% o 3,2% o superior. En realidad, la grasa de la leche es una de las grasas
animales más pesadas; cuando se consume con frecuencia, aumenta el colesterol
en la sangre, se deposita en los vasos y altera la circulación sanguínea
normal. Un rico tiene la oportunidad de elegir pescado, pero prefiere carne
roja de res. Tanto los ricos como los pobres comen mucha azúcar. Según las
estadísticas gubernamentales, los pasteles, dulces y bebidas carbonatadas son
igualmente populares en todas las familias sin excepció “Los enferman igual”.
Tambien prefieren comida rápida. Las mujeres que trabajan se
alimentan muy mal. Consumen mucha azúcar, glucosa, fructuosa, etc. Se solía
pensar que una persona pobre tendría más toxinas en su cuerpo que una persona
rica. Los expertos han descubierto que su número es el mismo, la única
diferencia está en el tipo. Las personas más ricas tienen más mercurio, talio,
cesio y arsénico en la orina porque a menudo van a bares, y comen sushi, y
camarones. Y los pobres acumulan bisfenol A (Plasticos), y plomo, esto ni
siquiera está relacionado con la comida, sino con los platos de barro, y
plástico, en los que comen. El bisfenol A se asocia al desarrollo de problemas
hormonales: desarrollo sexual precoz, obesidad, cáncer de mama.
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