MIS AMBICIONES
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría
en Desarrollo Humano – FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Hoy es un tema muy específico. Intentaré diseccionar la
cuestión de las ambiciones personales a través del prisma del cambio consciente
y mostrar los puntos de crecimiento que he encontrado para mi vida. Es cierto
que estos hallazgos a todos durante nuestra vida nos resultan dolorosos, sobre
todo cuando es otra persona quien se atreve a señalarnoslo en la cara.
Y al mismo tiempo, no sé qué no sabría que haría ni cómo
seguiría mi camino si un día no pudiera llegar al fondo de ellos. Ésta es
exactamente la puerta sin cuya apertura se habría cerrado otro nivel en la
resolución de algunas de mis preguntas personales ¿Quién realmente soy? es un
tema que lleva intimidad, y a la vez profundidad de reflexiones sobre todo
porque se trata de mi historia personal, mi naturaleza, experiencias de vida, y
muchas otras cosas que debo resumir en un solo denominador común que converja
con mi físico y mental.
Además, durante muchos años de mi vida he leído libros de
psicología, pero no soy un psicólogo profesional para discutir algunos de los
temas centrales de este sentir personal, y puedo permitirme distorsiones. Por
lo tanto, les solicito que me concedan algún crédito por adelantado por las
simplificaciones, abreviaturas y cabos sueltos que pueda contener este texto.
Cuando inicie la maestría en el campo del desarrollo humano en principio no
sentía confusión alguna en mis ideas. Para mí solo era cuestión de ir puliendo
los temas muchos de ellos leídos y aprendidos en didáctica, pedagogía,
psicología, las artes, medicina. Lo que, si me queda claro, es que cuanto más
profundo vayas en cualquier lugar, más oscuridad e incertidumbre habrá a tu
alrededor, incluso a pesar de la luz de la linterna con la que te guías.
Sólo cuando eres capaz de bucear sin ahogarte o que los
tiburones te coman en esas aguas serán más claras y tranquilas como dije a
pesar de la profundidad y falta de luz de ese alguien llamado sol en
conocimientos que te tomé de la mano para conducirte. Para saber ¿Quién soy?
Debo partir de la comprensión, y tolerancia en mi imperfección. Para conocer ¿Cuáles
son mis ambiciones? Debo partir de mis propias dudas sobre lo que deseo, y
reducir la lista en prioridades. La duda que me planteo en este inicio de
reflexión es ¿La ambición es buena o mala?
Para mí esto nunca fue una pregunta. Ni siquiera entendí cómo
se podía preguntar eso en principio. ¡Por supuesto que es bueno! ¿No es obvio?
Éste es el motor, la motivación, el fuego del logro, el
apetito por la vida. Siempre he estado orgulloso de mis ambiciones. Y me alegró
de tenerlas. Las personas que no tienen ambición sufren por no encontrar en su
vida motivaciones para ir hacia adelante con su vida a pesar de todo lo que se
les oponga. Es frecuente escuchar con
tono despectivo “Es un ambicioso que no se detiene en nada y con nada” Es un
ambicioso que pisotea a las personas para salirse con la suya” Es un ambicioso
del dinero que es capaz de venderle su vida al diablo” pero ¿qué sucede con los
ambiciosos en mejorarse cualitativamente en su vida?
¿Qué sucede con los impulsadores de beneficios no solo para
su familia, sociedad, sino la vida misma? En lo personal comento, que siempre he
amado mis ambiciones y he valorado el deseo sincero de hacer “cosas
interesantes”. Y nunca habría sospechado un truco si no fuera por la limpieza
regular de mis propias creencias y puntos de vista en un intento de alcanzar un
nuevo nivel en la siguiente ronda de cambios conscientes. Por eso, defiendo que
la ambición no es mala, por supuesto. Es un motor maravilloso para una vida
feliz y un poderoso generador de energía. No podrás extraer suficiente
corriente de tu cerebro para lograr grandes cosas sin un fuerte deseo.
El apetito, la motivación, la fuerza, la energía necesitan un
“por qué” y un “para qué” convincentes y bien fundamentados. Y las ambiciones
honestas y reales son una excelente respuesta a todas las preguntas de este
tipo. - Pero al mismo tiempo, las ambiciones pueden convertirse en una piedra
amarrada alrededor de tu cuello en aguas profundas. En cuestiones de cualidades personales durante
toda la vida vamos experimentando una tras otra metamorfosis, y podemos darnos
cuenta cuando en cierta etapa de nuestra vida teníamos ciertas ambiciones y con
el correr del tiempo las hemos cambiando, incluso olvidado, o simplemente al
verles lejos de nuestro alcance decidimos guardarlas. - les diré que mis ambiciones
las he venido diagnosticando por años, y las he dibujado en mi cabeza como
aspiración.
Para ello explore sentimientos internos, grado de motivación,
posibles topes que me lo impidan, y ¿Cómo sopesarlos “¿Todos tenemos ambiciones?,
y “nos inmovilizan las dudas” lo he dicho, hay ambiciones benignas y útiles,
pero también las hay negativas, toxicas, malignas, y peligrosas. Una ambición
sencilla es ¡Quiero hacerlo mejor que los demás! Cuando quieres hacer algo
bien, genial, todo está bien, y en tu mente crece esa idea de hacerlo mejor que
los demás, y sobre todo de ser mejor que los demás, y esto ya es un problema, si
fracasas.
Es una bomba del
tiempo en tu cabeza que te puede empujar hacia la frustración, o cometer actos
negativos. Justo cuando otra persona te comunica sus logros estallas en su
contra de forma inoportuna porque en el fondo de tu cabeza explota la idea en
que eres mejor y ese logro lo puedes superar fácilmente (La cabeza, nos está
marcando “Envidia a cada pasó que damos”)
Nos frustra generándonos sentimientos de culpa y vergüenza
hacia uno mismo por nuestro éxito insuficiente. ¿Por qué? Es de naturaleza
humana el irnos comparando siempre con los demás, y los sentimientos de culpa,
vergüenza están a flor de piel para manifestarse (Tendemos a devaluar logros
ajenos por envidia, prejuicios, frustraciones por no vernos convertidos en el
mejor, por no ser buenos) Compararnos es el primer paso para comenzar a
perdernos ¿Por qué no mejor aprender del otro aprendiendo su técnica,
experiencia, motivaciones personales? “Me llevó muchos años entender esto,
renunciar a la competencia y encontrar mi manera de vivir, de escribir, de
crear sin darle importancia a las críticas negativas”
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