JUDAISMO
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría
en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
La hegemonía del cristianismo en Europa significó numerosas
persecuciones contra el pueblo judío, las cuales derivaron en frecuentes y
reiteradas expulsiones. Muchas comunidades tuvieron que vivir en barrios
segregados llamados guetos, pero también es cierto que en otros períodos
gozaron de mayor tolerancia, sin ser nunca aceptados del todo. Durante el
Medievo, por más que se buscasen mercaderes de profesión, no se hallaba ninguno
o más bien se hallaban únicamente judíos.
Sólo ellos, a partir de la época carolingia, practicaban con
regularidad el comercio, a tal punto que, en el idioma de aquel tiempo, las
palabras judío, y mercader eran casi sinónimos. Unos cuantos se establecieron
en el sur de Francia, pero la mayoría venía de los países musulmanes del Mediterráneo,
desde donde se trasladaron, pasando por España, al occidente y Norte de Europa.
Todos ellos eran comerciantes viajeros.
El comercio al que se dedicaron fue exclusivamente de
especias y telas preciosas, que transportaban trabajosamente desde Siria,
Egipto y Bizancio hasta el Imperio carolingio. Los mercaderes judíos se
dirigían a una clientela muy reducida. Las utilidades que realizaron debieron
ser muy importantes, no obstante, se debe considerar que su papel económico no
llegó a ser trascendental.
En el mundo musulmán, a pesar de algunos episodios de
persecución y matanzas (sobre todo en el primer siglo de expansión del islam),
los judíos fueron tolerados a cambio del pago de importantes tributos y de
numerosas restricciones, llegando a ocupar en algunos casos raros altos puestos
en la administración califal tanto en Damasco como en Bagdad y en Córdoba. Sin
embargo, que fueran tolerados no les libró nunca de su condición legal
discriminatoria, y a una situación de sumisión.
Los judíos españoles, conocidos como sefardíes, fueron
obligados a convertirse al cristianismo o ser expulsados en 1492 de los reinos
de Castilla y Aragón mediante el edicto de Granada. Muchos encontraron refugio
en el Imperio otomano; incluso hoy en día viven en ciudades como Estambul o
Esmirna (Son judíos sefardíes que conservan el español medieval como su lengua)
Otros conversos se embarcaron y llegaron a America. Desde aquellos años, no
existió otro Estado judío hasta que inicio Israel hasta 1948, cuando fue
declarada finalmente su independencia.
SU LIBRO RELIGIOSO “TALMU”. - El Talmud (hebreo: instrucción,
enseñanza) es una obra que recoge principalmente las discusiones rabínicas
sobre leyes judías, tradiciones, costumbres, narraciones y dichos, parábolas,
historias y leyendas. Inmenso código civil y religioso, elaborado en los siglos
III-V por sectores hebreos de Babilonia y Palestina. Existen dos conocidas
versiones del Talmud: el Talmud de Jerusalén (Talmud Yerushalmi), que se
redactó en el entonces recién creada provincia romana llamada Philistea, y el
Talmud de Babilonia (Talmud Babli), que fue redactado en la región de
Babilonia, en Mesopotamia. Ambas versiones fueron redactadas a lo largo de
muchos siglos por generaciones de eruditos provenientes de muchas academias
rabínicas establecidas desde la Antigüedad.
Para el judaísmo son importantes tanto la tradición oral como
la tradición escrita. Conocidos como la Ley Escrita, la Torá y el Talmud,
tienen su origen último en tradiciones orales. Habiendo sido compilados,
redactados y escritos, conforman la tradición escrita del judaísmo, si bien
varios conceptos expresados en el Talmud de un modo evidente provienen de
hagadot y midrashim, es decir, relatos y narraciones propios de la tradición
oral hebrea.
El Talmud extiende, discute, cuestiona, explica y complementa
al Tanaj, pero no puede, por definición, contradecir a la parte más importante
o esencia de la misma, a la Torá. Existen dos versiones del Talmud: El de
Jerusalén y el de Babilonia.
El sistema de redacción del Talmud parte de en una serie de
leyes basadas en la tradición oral de La Torá que fue redactada en un libro
llamado Mishná a cuyos autores se les conoce como “Tanaim”. Ésta es idéntica
tanto en el Talmud de Jerusalén como en el Talmud de Babilonia. La “Guemará”, son las discusiones de sabios
conocidos como “Amoraim” que explican la Mishná, y sus explicaciones fueron
escritas en arameo.
En estas explicaciones está la diferencia entre el Talmud de
Jerusalén y el de Babilonia, más las dos llegan a la misma conclusión solo que
por caminos distintos. En cuestión temática el Talmud se divide en Halajá
(textos de carácter legal) y Hagadá (parábolas e historias). La tradición oral
conocida a través de escritos atribuidos a Moisés y otros tantos autores ha sido
volcada en el Talmud, que debido a ello constituye un texto fundamental para la
comprensión y el estudio del judaísmo.
La Mishná. - Es el estudio, repetición. -, es un cuerpo
aclarativo de leyes judías compiladas, que recoge y consolida la tradición oral
judía desarrollada durante siglos desde los tiempos de la Torá o ley escrita, y
hasta su codificación a manos del rabino Yehudah Hanasí (también llamado el
Príncipe), hacia finales del siglo II. - El corpus iuris llamado Mishná, es la
base de la ley judía oral o rabínica y forma parte del Talmud que,
conjuntamente con la Torá o ley escrita, conforman la Halajá. A su vez, la
Mishná fue ampliada y comentada durante tres siglos por los sabios de
Babilonia. - la Guemará. -, en tanto la Mishná original y su interpretación o
Guemará, recibieron conjuntamente el nombre de Talmud.
Unos conjuntos de Rabinos juntaron la tradición oral en el
siglo III lo cual reunió una cantidad de 6 libros (tomos, rollos) y que se fue
pasando de generación en generación. La Mishná está redactada en versículos
cortos escritos en idioma hebreo, llamados mishnayot; singular mishnayá,
diminutivo de Mishná), que clasifican, resumen y consolidan las numerosas leyes
orales desarrolladas y comentadas por los sabios de la época, los tanaím. Las
mishnayot se agrupan en 527 capítulos, y éstos, en tratados o masejtot. Todos
ellos, conforman los seis libros en los que la Mishná se divide cada uno de
ellos llamado Séder - orden. -, y que comprenden prácticamente todos los
ámbitos de la Halajá judía: Zeraim. - semillas: preceptos relacionados con el
trabajo de la tierra.
Moed. - festividades: leyes sobre festividades, Shabat y
ayunos. Nashim - mujeres: preceptos referentes a la vida matrimonial. Nezikín.
- daños y perjuicios: compila la Halajá referente al derecho civil y al derecho
mercantil. Kodashim. - santidades: leyes religiosas sobre el Templo de
Jerusalén.
El Talmud de Jerusalén y el Talmud de Babilonia, están
igualmente ordenadas, siguiendo el orden de las seis órdenes de la Mishná, en tanto
que los sabios talmúdicos, los Amoraim (comentaristas) precisamente comentaban
y discutían en arameo cada versículo o mishnayá, hasta llegar a un acuerdo
acerca de la ley correspondiente. Los comentarios no incluidos en la Mishná,
son llamados baraitot (en singular: baraita; en arameo: externo); muchos de
ellos fueron también comentados y ampliados en el Talmud.
Baraita (en hebreo: designa una tradición existente en la ley
oral judía que no fue incorporada en la Mishná. La palabra “Baraita” se refiere
a las enseñanzas que están fuera de los seis órdenes de la Mishná. Según Maimónides, las baraitot fueron
compiladas por el Rabino Hoshaya y el Rabino Bar Kappara.
Además de los libros enumerados, el judaísmo ortodoxo
sostiene que, junto con los escritos, el pueblo de Israel recibió también la
revelación oral, que ha sido transmitida de generación en generación como parte
inalienable de la tradición judía. Es a partir de las indicaciones y
aclaraciones de la tradición oral, afirma, que deben interpretarse las
ambigüedades y dificultades del texto bíblico. La ley oral se codificó y
registró por primera vez en el siglo III, para evitar que se perdiese durante
la Diáspora; el rabino Yehudah Hanasí redactó el primer comentario acerca de la
interpretación de la ley, compendio al que se conoce como Mishná; lo hizo a
partir de las enseñanzas de los tannaim, los estudiosos de la tradición oral.
A su vez, el contenido de la Mishná fue objeto de debate,
discusión y comentario por parte de los estudiosos de las comunidades judías en
Israel y Babilonia; el resultado de estas discusiones dio lugar a nuevos
volúmenes de comentarios, llamados Guemará. Junto con la Mishná, estos
volúmenes constituyen el Talmud, la recopilación de la tradición rabínica.
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