LOS DESEOS, MATAN EL
ALMA
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Ex Director de
“Escuela Normal del Pacifico” y ex Director General del “Instituto Pedagogico
Hispanoamericano”
Los deseos surgen cuando no tenemos algo y la mayor parte del
placer proviene de la anticipación que formamos en la mente. La cima llega en
el momento en que conseguimos lo que buscamos. ¿Entonces qué nos crea ese caos?
Nuestra decadencia natural en la mente. El placer se acaba, al instante de ser
disfrutado, y queda como recuerdo. De hecho, no necesitamos casi nada de lo que
parecemos querer. No es el objeto en sí lo que deseamos; necesitamos presumir
de ello, despertar la admiración de los demás.
La mayoría de los deseos son de naturaleza de estatus. ¿No me
crees? Luego haz un experimento mental: imagina algo muy valioso. Por ejemplo,
tienes un auto de lujo, pero no soportas que nadie lo sepa, y los presumes en
el face con fotos. Ahora los saben y generas envidia, y alguien estará pensando
mal de ti, en el cómo lo obtuviste, o en como quitártelo. ¿vale la pena el
juego?
En la antigüedad, la modestia se consideraba una virtud y el
esplendor ostentoso se condenaba porque conducía a toda una serie de pecados:
envidia, glotonería, avaricia, orgullo. Pero todo ha cambiado, la tecnología se
a encargado de romper los lazos internos de la vanidad. Ahora bien, si un hecho
no provoca una reacción entusiasta inmediata en las redes sociales, es como si
nunca hubiera sucedido, y envía el mensaje negativo a tu mente. La gente está
más preocupada por tomar buenas fotos y conseguir más like “Orgullo, y vanidad”
que las deseamos convertir en virtudes.
Platón y Aristóteles
se contradicen en casi todo, excepto en una cosa: ambos creían que sólo una
vida virtuosa puede hacer feliz a una persona. En 1621, Robert Burton, en su
notable obra “La anatomía de la melancolía”, ofreció la siguiente receta: “No
estés solo, no estés ocioso”. Sí, lo sabes tú mismo. Haz amigos y mantente
ocupado. Somos infelices mientras estamos cautivos de nosotros mismos, siguiendo
nuestros propios deseos.
Lo que nos hace felices es ir más allá de nuestra propia
personalidad, uniéndonos a algo más grande. ¿Qué buscamos? Primero alimento, un
techo donde vivir, enseguida viene el placer, y le sigue la aprobación de
nuestro estatus social. Pocos suben al siguiente nivel que es la vida
espiritual, y el control de los limites de los deseos. Es bastante obvio que
cuanto más bajo es el nivel, más simples son los deseos, más fácil es
satisfacerlos y más rápido pasa el placer. La felicidad sostenible sólo se
puede alcanzar en el último piso. La alegría sólo puede lograrse mediante la
satisfacción del hambre del orden más elevado: la búsqueda de significado.
Esto es exactamente lo que no conseguimos explicar a nuestros
hijos. La felicidad no se puede comprar. No viene cuando has satisfecho tus
deseos, recibido lo que buscabas, adquirido algo o recibido placer. La
felicidad no es un derecho. Esto no es un producto. (Y ser infeliz o triste no
es un delito). La felicidad es un subproducto de una búsqueda decidida del
significado de la vida. Con suerte, harás de esta búsqueda tu trabajo, como
Platón, quien llamó a la filosofía la más bendita de las ocupaciones.
La satisfacción de los deseos infantiles no es felicidad. Las
personas, como culturas enteras, deben desarrollar desde los deseos más simples
hasta los más complejos hasta encontrar una meta elevada, y con ella llega la
felicidad. Los niños, serán mucho mejor si dejan de pensar en construir una
carrera profesional, y tratan de relacionar su futuro trabajo con sus
costumbres sencillas y creencias. Todos desean ser feliceses. Sócrates también
escribió la frase “Habla para que pueda verte”. Porque es en el habla donde se
revela la esencia de una persona.
En la construcción de su personalidad, la elección de las
palabras, la entonación, la alfabetización y muchos otros elementos pequeños,
aparentemente insignificantes. La gente suele llamar a esto “Educado, amable,
cortes, sencillo, honesto, humilde” Que su ropa sea el saludo y su mente le acompañe. Después de todo, la mente sólo puede ser
determinada por el habla. “Una persona puede ser bella y no estar bien vestida.
O puede estar bien vestida y nos ser bella”
Pero tan pronto como una persona habla, queda claro qué tipo
de alma tiene. El nivel de desarrollo del alma se manifiesta en el habla. Un
alma elevada en su desarrollo suele ser tranquila y calmada. “Inteligible y
clara”. Habla con palabras “cuidadosas”. Su discurso contiene muchas metáforas
y comparaciones, es interesante. Una persona así no ofenderá a nadie. “Evita la
mala educación y la dureza en tus palabras, no obstante, hables con la verdad”
Un alma elevada tiene humor, pero la mayoría de las veces se ríe de sí misma y
cuenta algo con humor.
Después de una conversación con una persona así, te quedas con
un sentimiento de exaltación, como después de escuchar una buena música o ver
una buena película. Aprendes algo nuevo, tu alma se calma. Parece dar fuerza
con sus palabras. Pero esta gente es muy sensible. Si alguien calumnia o dice
malas palabras delante de él, se siente físicamente, y mentalmente enferma. Es
simplemente malo, se aleja, le retira su amistad y le rechaza, eso es todo.
Incluso pueden enfermarse. Cuando un alma, está a mitad del camino para
elevarse por encima de las almas simples, le gusta mucho hablar sobre
diferentes temas, pero la mayoría de las veces habla de dinero, política,
relaciones personales y salud.
Expresa sus opiniones y se inclina a discutir y refutar. A
una persona así le encantan las bromas, pero especialmente las bromas sobre los
demás, y es poco tolerante con las que se hacen sobre su persona. “No permite
que le critiquen”, inmediatamente se enoja y puede empezar a maldecir. Habla
con facilidad sobre sexo y tiende a hablar de sus asuntos personales en
público. Después de hablar con una persona así, te sientes cansado, aunque al
principio puede resultar interesante hasta que te enfada. Las personas con el
alma en su etapa de desarrollo más bajo, hablan groseramente, y lo exigen como
su derecho a expresarse groseramente “Porque asi, son”.
Tiene dificultades para encontrar palabras si quieren contar
algo: su vocabulario es pobre, dice malas palabras con maestría y sabe muchas
palabras denigrantes. El humor está asociado con temas de muerte y violencia,
con traición y sexo; una persona así conoce muchas de estas historias, las va
recogiendo de otras personas similares a ella, y las trae acumuladas en su
cabeza. Constantemente habla de alguien y transmite chismes, rumores,
calumnias. Su discurso está saturado de envidia y enfado, lloriqueos y quejas.
Tan pronto como abre la boca, un mal olor en pensamientos negativos sale de ahí
“Basura”.
Las personas con un alto nivel de desarrollo
del alma sanan a quien las escucha con el habla. “La gente del nivel inferior
mata e infecta a otros”. Las personas con un alto nivel de desarrollo del alma
viven más y rara vez se enferman, esto es un hecho conocido. El habla no sólo
cura a los demás, también te cura a ti mismo. Así que es mejor desarrollarse y
ascender en la escalera en el uso de las palabras correctas.
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