miércoles, 26 de marzo de 2025

 

EL ENCANTADOR DE CHICAS

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano – FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

Si crees que no puedes ser manipulado, estás dos veces equivocado. En primer lugar, cualquiera puede ser manipulado. En segundo lugar, esto significa que no sabes nada sobre técnicas de manipulación, no sabes reconocerlas y, por lo tanto, probablemente te manipulen muy a menudo. A menos, por supuesto, que usted mismo sea un “mago psicológico” por naturaleza. La manipulación es un tipo de interacción social que implica el deseo de cambiar las percepciones y el comportamiento de los demás mediante tácticas encubiertas, engañosas y coercitivas.

Aunque la manipulación puede ser útil, sólo lo es si se ha acordado previamente con la persona sobre este tipo de comunicación (por ejemplo, en psicoterapia). En rigor, este tipo de relación no se puede llamar manipulación, ya que beneficia al otro. La verdadera manipulación implica daño: cuando te quitan algún recurso sin dar nada o casi nada a cambio, esto siempre es un impacto, no una interacción.

Las manipulaciones pueden ser cotidianas o por profesionales, enviadas desde el ámbito social y político. Comencemos con los “pequeños” manipuladores: nuestros amigos y familiares. Por desgracia, este tipo de relaciones entre seres queridos no son nada infrecuentes. Y muchas veces incluso llegan a formar parte de la cultura como una forma “normal” de interactuar. La manipulación es especialmente común entre las relaciones entre padres e hijos, y sexuales y En general, todas las personas, de una forma u otra, en ocasiones manipulan a los demás, la única cuestión es el grado de daño que causan, así como la frecuencia con la que utilizan dichas técnicas.

El programa para reconocer la manipulación es inherente a cada persona por naturaleza; no solo nuestra psique, sino también nuestro cuerpo reacciona a la manipulación. Pero no todo el mundo sabe cómo comprender correctamente estas señales. Esto es lo que aprenderemos. Un manipulador se esconde tras una máscara para engañar, y el día que una persona se la quita enloquece de odio hacia esa persona. Todos nos vamos esforzando por dar una buena cara o impresión con las personas que vamos socializando, especialmente si nos atraen físicamente, o necesitamos de ellos. Esto no es realmente una máscara: solo intentamos destacar lo bueno que realmente hay en nosotros.

Un manipulador, por el contrario, desde el primer instante valora lo que puede sacar de provecho, sea en información, cambiar el criterio de razonamiento, y deja ver lo qu8e esa persona desea ver en él, aunque sea todo lo contrario. Cuando detectamos una persona de este tipo nuestra mente envía un mensaje inmediato a la producción de adrenalina avisándonos del peligro. En lo inmediato comienza aumentar el volumen de azúcar en la sangre, nos ponemos inquietos, algunos sudan de las manos, otros les da dolor de cabeza, su ritmo cardiaco aumenta.

Nuestro sentido de intuición nos avisa por el simple hecho de sus gestos, palabras, y otras reacciones que detectamos que esa persona representa un mal para nosotros. En los jóvenes es común confundirse y crear en ellos un odio sin comprender el porqué de ello, a lo que el manipulador aprovecha para justificarlo con “Del amor al odio, un paso”

El amor son cualidades positivas que uno va viendo y sintiendo por esa persona, pero aquí se desarrolla una relación negativa que es posible termine en una pasión mal sana en un futuro inmediato. El manipulador utilizara toda su inteligencia, talento, técnicas para que la persona que desea termine hablando siempre de él idealizándolo por su supuesto encanto. Queda convencida que es el amor, y esto sucede con personas que no están seguras de sí mismas.

El manipulador no cesara en dar halagos, elogios, atenciones, verborrea durante el tiempo que dure el convencerla y despues de ello se detendrá por completo, se esfumaran los elogios y surgirán los descalificativos y molestias. ¿Se esfumaron lo lindos ojos, los bellos labios? La técnica de manipulación empleada es sencilla de entender, se inicia aumentando la autoestima de la víctima y luego reducirla gradualmente, haciéndola dependiente de la opinión del manipulador, enganchándola en un gancho psicológico. Lo mismo ocurre con el buen trato a la víctima en general.

Al principio la llevan en brazos y luego poco a poco van bajando el grado de pasión. Y no sólo lo bajan, sino que lo cambian, al contrario. Por ejemplo, pueden irse sin dar explicaciones durante bastante tiempo, sin contestar llamadas telefónicas. Y luego regresar como si nada hubiera pasado. Por lo general son las chicas quienes sufren mayormente este tipo de manipulación, y son llevadas al borde de una reconciliación para obtener relaciones íntimas. Si, la chica reclama posteriormente sobre las promesas hechas, el manipulador le contestara molesto ¡Tu, me provocaste, no quieras manipularme con lágrimas de cocodrilo!

Es equivalente al estúpido hombre o mujer que al enterarse de una violación de una chica que no es su hija o hermana exclama ¡Ella se lo busco, por llevar una falda corta! A partir de que el manipulador obtiene lo que desea, la chica al verse despreciada caerá en un estado negativo psicológico auto preguntándose ¿Qué hice mal? Desgastándose emocionalmente. Ahora a la chica le resulta difícil abandonar al manipulador. Y se trata de convencer a si misma que lo amó como locura, eso es todo lo que necesita.

Es ahí en donde el manipulador comienza a jugar con los sentimientos de la chica. Ella sufre un sentimiento de culpa por lo hecho, llora en silencio, siente resentimiento, y como pago recibe insultos verbales, arrebatos de ira, amenazas. Le grita y se aleja por un tiempo, y cuando sus necesidades fisiológicas le exigen desahogarse vuelve a ella para de nuevo utilizarla fingiendo ternura, amor, y justificándose en que se fue porque estaba muy enojado con ella, y que para no hacerle daño físico prefiero alejarse. (Nuevamente la chica cae en la trampa al hacerla culpable)

 

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