sábado, 29 de marzo de 2025

 

LA MANIPULACIÓN SE APRENDE EN EL HOGAR

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Ex Director de la escuela Normal del Pacifico- Ex Director General del Instituto Pedagógico Hispanoamericano.

 Que un niño se convierta en un manipulador o no depende de su educación. Los padres a menudo no se dan cuenta de que literalmente están obligando a su hijo a recurrir a la manipulación, porque en un momento su madre y su padre hicieron lo mismo con ellos. Podemos decir que las tácticas de crear manipuladores se aprenden. Es tan familiar y natural que a nadie se le ocurriría mirarse desde fuera. Por ejemplo, ¿quiere que su hijo odie limpiar los juguetes en su habitación y que, con el tiempo, odie limpiar la casa y lavar los platos?

 Muéstrele lo difícil y desagradable que es este trabajo. Para ello basta con entrar en su habitación y decirle: “¡Qué cochinero tienes! ¡Tendré que limpiar otra vez! ¡Qué cansado estoy de esto! Si una madre está disgustada con las tareas domésticas, ¿por qué debería amarla un niño? Porque en lugar de mostrarle ese desprecio, no le piden que guarde los juguetes, en vez de utilizar todo un molesto arsenal mostrándose enojada, y dejando claro que estaba enfurecida, y que el niño es terco. Enseguida lo culpa y le dice que ella hace todo por él y este continua con sus tonterías.

 Es difícil reeducar a una madre en esto, sobre todo porque ella misma aprendió de sus padres esa actitud negativa hacia las tareas del hogar desde la infancia. Un cambio positivo seria que la madre se ofreciera ayudarlo a limpiar con una frase amable “Si, quieres te ayudo a limpiar” Tú recoges tus juguetes y yo haré la cama. Y luego iremos a tomar un descanso juntos”. Lo más probable es que la respuesta sea positiva, porque si sinceramente decides compartir el trabajo y el descanso con tu hijo, él sentirá tu gran interés.

 Además, como madre estará cerca, después de limpiar tendrá una actividad agradable: ¡charlar y comer algo delicioso! Con el tiempo, el niño aprenderá a hacer todo rápidamente, se convertirá en un hábito y no necesitará la ayuda de la madre. Y el recuerdo de la palabra limpiar sus juguetes despues de terminar de jugar le traerá un buen recuerdo. Ante la falta de atención el niño se trasforma para le presten atención pudiendo ser activo exageradamente como llorar, gritar, hacer ruido fuerte. Ante ello los padres se ven obligados a reaccionar ante esto. Un niño cansado de su soledad, falta de cariño no le importa qué tipo de atención se le dé, incluso el castigo físico.

 Aunque el niño finja estar indefenso, no lo está, sino que en realidad recuerda todo perfectamente. El niño llama la atención diciéndole ¡Oye, veme, estoy aquí, acaríciame, juega conmigo! Cuando la madre lo está vistiendo para ir a su escuela el niño siente esa satisfacción de estar cerca de ella, y que en ese momento toda su atención pertenece sólo a él. Hay niños que fingen estar enfermos porque han aprendido la ventaja que les genera esa posición. Saben que su madre se sentara y cuidara de ellos, por eso se queja de dolor, y ese tipo de manipulación aprendida conforme crezca lo aplicara en otras personas. Incluso los niños pueden sentir lástima por su madre cuando llora por un dolor inexistente. Pueden resistir el hecho de que le duele el estómago y no ir a la escuela.

 P.D. La manipulación puede ser pragmática (con el fin de obtener beneficio) y hedonista (con el fin de obtener placer) puede ser consciente o inconsciente ¿Qué causa la manipulación? Una necesidad insatisfecha del niño. Se manifiesta como neurosis, fobias, miedo patológico, sentimiento de abandono, son instintivos y en el futuro el niño puede tener muchos problemas (por ejemplo, percibirá cualquier situación cotidiana como una fuente de peligro potencial, que reducir significativamente su actividad social y empeorar su calidad de vida). Las necesidades emocionales insatisfechas se manifiestan en el deseo de ganarse la buena actitud de los demás a cualquier precio (incluso con la ayuda de mentiras, comportamientos antisociales, etc.).

 Para encontrar a alguien que “me acepte tal como soy”, el niño se dejará manipular y puede caer fácilmente bajo la influencia de personas indignas. Manipulación hedonista: es la frialdad emocional, el apego excesivo a las cosas como compensación por la cálida comunicación humana. Una de las manipulaciones más insidiosas y crueles que suelen utilizar los niños: “Si me regañas, no te amaré”. El niño está seguro de que las personas más cercanas a él harán cualquier cosa para demostrarle su amor. La mejor manera de manipular a un ser querido es mediante el resentimiento o la culpa.

 Por ejemplo, un niño dice ofendido: “Prometiste dar un paseo conmigo después de la escuela, y no lo hiciste”. Si un niño, para influir en sus padres, se convierte en una víctima desafortunada, esto funcionará, porque es la víctima la que termina en la cima de la pirámide del sistema familiar y controla e influye en los demás a través de sentimientos de culpa. En el centro de cualquier tipo de manipulación infantil está la ansiedad de perder a sus padres. Para cada cualquier niño, su madre es la persona que lo mantiene con vida. Y si de repente desaparece en algún lugar durante mucho tiempo, esto se convierte en un verdadero desastre para el niño.

 Entre los seis meses y los tres años, los niños comienzan gradualmente a darse cuenta de que su madre puede vivir una vida separada y no siempre está cerca. Por lo tanto, la manipulación es una forma no solo de atraer su atención, sino también de asegurarse de que ella esté aquí y no irá a ninguna parte. Hay situaciones en las que una madre, aunque siempre está en casa, pero está constantemente ocupada con algo, alimentando al niño, vistiéndola, pero no jugando con él; parece estar cerca, pero al mismo tiempo no está allí. En tal situación, el niño definitivamente recurrirá a varios trucos para recuperarla.

 El niño siempre sabe que esperar de sus padres en cuanto a comportamiento, y por eso se siente seguro, y si en algo cambia esto, recurre a sus trucos aprendidos para que todo vuelva a su estado anterior. – Nunca le diga a su hijo que se está comportando como una niña, porque será peor. Mejor tomate un tiempo para abrazarlo, darle unas palmaditas en su cabeza y repetirle que lo amas.  Si el niño no es capaz de resolver sus tareas escolares “No es el fin del mundo” como tampoco es el “Mejor niño del mundo” Es importante que el niño sepa que lo aman por lo que es y no por sus éxitos. No existe una receta en cómo ser madre, eso lo va encontrando uno mismo confiando en nuestra intuición, y observación del hijo.

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