EL PROFESOR ES UN ANARQUISTA DEL PENSAMIENTO
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Ex Director de “Escuela Normal del Pacifico” y ex Director General del “Instituto Pedagógico Hispanoamericano”
Cada vez que tratamos de definir el concepto y el papel del maestro moderno, nos enfrentamos a dos problemas. El primero está relacionado con cómo superar el modelo tradicional del maestro, y la necesidad de registrar aquellas características que le permitan desempeñar su labor de manera efectiva en la era digital, y a partir de “Allí” construimos un recetario a la medida. La segunda se refiere al dilema planteado sobre la necesidad del profesor en un momento en que el volumen de información y su accesibilidad la hacen redundante e innecesaria.
El dilema de la necesidad y utilidad del maestro puede pasarse por alto fácilmente ya que las condiciones aún no han madurado y el volumen de información de una ventaja se ha convertido en una desventaja que logra empacharlo de información tanto de contenidos como administrativa y bloquearse. El profesor no es un procesador y transmisor de información y conocimientos, sino un escultor de almas y actitudes. ¿quién es realmente el verdadero maestro? El de las características más humanas, con la moral inigualable, el alma inocente, pura para poder tocar las cuerdas más sensibles del alma infantil, pero al mismo tiempo el “anarquista” de pensamiento, aquel que enseña al alumno a cuestionar la autoridad, a derribar lo establecido a través de una fértil actitud inconformista.
La imagen idealizada del profesor está determinada cada vez por la técnica de enseñanza preferida y por el tipo de ciudadano deseado que queremos formar. Sin embargo, tampoco podemos ponernos de acuerdo sobre el tipo de ciudadano deseado, ya que la pedagogía y la psicología moderna evalúan las necesidades del individuo - adolescente, y no el interés social indefinido. El maestro no manda, ni domina. Por lo tanto, el Maestro no manda porque de acuerdo a la pedagogía y la psicología es bueno para la autonomía cognitiva y afectiva del alumno con el fin último de experimentar una libertad y responsabilidad primordiales.
En el nivel de tercero de secundaria en adelante (Preparatoria y la Universidad) se considera necesario cultivar el cuestionamiento y la inconformidad por parte del estudiante, pues se considera que estos incuban la autonomía interna, así como el desarrollo del pensamiento crítico. El maestro correcto es quien no teme enseñar, ni a los errores del alumno, sino que le da valor al esfuerzo que hace el alumno por aprender en su propio fracaso. El maestro es el que revela el lado oscuro de la vida como componente de su camino y la necesidad de verlo también pero no dejarse dominar por él.
La estabilidad y seguridad emocional, el Autoconcepto positivo y la actividad positiva del estudiante pueden ser experimentados como estados internos solo por un maestro que funciona como transmisor de pensamiento positivo. Es más importante lo que es el maestro que lo que enseña. Los maestros no solo ayudan a través de conversaciones y consejos sobre cómo manejar los contactos con los padres o enseñar cierta parte de manera inteligente. También están más tangiblemente involucrados a veces. – Cuando tienen asignaturas bastante prácticas, a veces ayudan a encontrar materiales o preparar el aula. Es bueno tener personas seleccionadas específicamente para impartir cierta materia, pero también es importante tener apertura y generosidad en la escuela. - Es muy bueno si hay una cultura donde puedes preguntarle a la persona más cercana a ti. La gente en la escuela debe ser amable y servicial que quieran cuidar a los alumnos, sino es así, la escuela es un centro de estrés para todos. Que tanto alumnos como maestros cuenten con la certeza de su seguridad, y de saber que siempre tienes a alguien que te ayuda te hace sentir mucho menos estresado.
- Tan pronto como te sientes estresado o inseguro, se nota en el salón de clases, en el rendimiento y comportamiento por lo que la enseñanza se ve afectada de forma negativa. Los alumnos necesitan apoyo con aclaraciones sobre sus errores, y que el profesor está ahí para apoyarlos, y no para para sermonearlos. Hay muchas cosas que no se aprenden en la educación. Puede ser sobre cómo pensar acerca de las evaluaciones o hablar sobre la motivación con los estudiantes. Pero también cosas que tienen que ver con cómo funciona el lugar de trabajo. ¿Cómo funciona la plataforma de aprendizaje? ¿Qué derechos y obligaciones tiene un alumno?
¿Qué cultura se aplica? Hay tantas capas que puedes quedarte atrás desde el principio. El ambiente de trabajo debe ser bueno, los profesores deben ayudarse entre sí, sentir que, si otro profesor o alumno le solicita apoyo “No o quiere molestar” más bien mostrar disposición, tener el tiempo para sentarse, y hablar. El entorno moderno se ha modificado a tal punto que para poder vivir y convivir con los niños debemos modificar también el rol de los padres. Hay padres protectores, en este caso tenemos un excesivo amor de los padres por sus hijos, esfuerzo por la buena crianza e identificación con el trabajo de la escuela.
La dulzura es un objetivo básico. Hay los padres estrictos que exigen a sus hijos reproducir sus valores, que quieren sobresalga en la escuela, mientras que al mismo tiempo el rigor y el reconocimiento social son el punto de partida y el final de los procesos y metas que persiguen. Hay padres clásicos. Suelen ser jóvenes en edad y se caracterizan por un optimismo en la educación de los hijos. Los castigos aquí son limitados porque son reemplazados por la comprensión, ya que intentan que el niño, a través del diálogo, se convierta en una imagen de ellos y se identifique con las reglas que ellos mismos establecen. Hay padres liberales: Intentan liberarse del síndrome de la propia educación y son partidarios de la libertad y la responsabilidad por parte del niño.
Evitan prohibiciones y dejan espacio para elecciones personales en las actividades de los niños. Por lo general, este proceso antiautoritario en la relación padre-hijo se interrumpe cuando el niño llega a la edad adulta, porque el niño se orienta hacia sus propias elecciones sin depender del hogar. Hay padres permisivos: Suelen ser padres distanciados y su objetivo es que el niño alcance la confianza en sí mismo, la independencia y la ilusión. Estos padres hablan con el niño sobre todos los temas y no se dejan influenciar por la opinión y las observaciones de su entorno sobre el comportamiento del niño.
No hay comentarios:
Publicar un comentario