CAMINAR EN
ESTA EPOCA
RAMÓN ANTONIO
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI
Diplomado y
Maestría en Desarrollo Humano FESC- UNAM
Este día con
la lluvia hermosa que tuvimos por la madrugada, me surgió la idea de ir a
caminar. En el camino admire los jardines de algunas casas. El clima estaba
agradable, así que la pasare fantástico me dije. Observaba los grandes árboles
(Pensé: No se cayeron con el aguacero) Finalmente voy a ver ¿qué hacen las
aguas por las calles y hacia donde corren cuando llueve fuerte? La plazuela
republica estaba desierta, los arboles me protegían de la brisa, el camino se
volvía difícil para cruzar de una banqueta a otra. Me sentía feliz, medio
empapado, solo que miraba muy bien donde pisaba.
¿Qué haría
despues de caminar y sudar? Dónde tenía que ir/qué tenía que hacer a
continuación eso se desvaneció de mi mente, o tal vez fue salpicado por la
lluvia. Estaba cantando en silencio bajo la lluvia como cuando niño. Cantaba,
pero nadie me escuchaba. El jardín es bello y vacío, no se veía ningún comensal
esperando que los restaurantes abrieran sus puertas.
Me senté en
una banca y recordé aquellos años que nos llenábamos de extranjeros de los dos
países del norte. Cerca de mi estaban dos adultos mayores fumando y matando el
tiempo. Una madre perseguía a su niño y el niño a las palomas. Cuando ves esto
sientes alegría mezclada con melancolía. Las calles alrededor son agradables,
pero ya no seamos nostálgicos.
No recuerdo
nada de este año, podría decir que se me paso volando. ¿Cuándo debería estar
más preocupado por tanto problema social en el mundo? A veces los días se pasan
sin darte cuenta de ello. Una vida llena de contraseñas, números, claves,
recuerdos. Una vida llena de Facebook, pero al final es un año perdido. El
tiempo no pasa, se pierde. El tiempo es el fuego en el que nos quemamos. No
tenemos lugar para dejar que se desperdicie un año o un día.
Dias en que
se va la luz y en la oscuridad adivinas donde están las cosas.
En dos horas
te das cuenta que no necesitas luz para ver y solo la ocupas para el internet,
el refrigerador. El silencio en esa oscuridad te recuerda quién eres. A veces
te quedas dormido, te despiertas cuando tu horario habitual ha terminado y el
teléfono celular suena. En otras ya no aguantas el colchón, tienes el cuello
torcido, la espalda dura. Pero a veces te despiertas como si hubieras nacido de
nuevo. Sales del sueño y por un momento mientras parpadeas, reorganizas tu
pasado, encuentras tu identidad antes de reunir fuerzas para el presente.
Aprendes de
los trucos que tú mismo te muestras. Te pones positivo y exclamas ¡Se acercan
buenos días para mi vida! El tiempo es un gran maestro, pero lamentablemente
mata a todos sus alumnos. No lo pienses demasiado. Aprendemos haciendo. Y
aprendemos aún más por ensayo y error. ¿Te sientes culpable? Estás bien y te
sientes bien. Pero no por lo que te dicen. Ya sabes por qué, la culpa es tuya.
No dejes que las voces de otras gentes hagan tu mundo, aíslalas. Si hoy una voz
dice verdades, será vacilante, frágil, quebrada.
Reniegas por
vivir rodeado de tus propios errores, hay que asimilarlos para aprender a
perdonarnos. ¡Sigue con tu vida, mantente erguido, levántate! ¡Deja de
castigarte, abre una ventana al sol! Sé tu propio mejor amigo, empuja hacia
adelante, disfruta de la vida. Tíralo todo aquel falso amigo o aquella persona
que no son para ti. No te ayudarán en nada. Cuando somos jóvenes y no conocemos
la vida, pensamos que los únicos sufrimientos son las penas de amor.
No podemos
cambiar las caras que recibimos, solo la forma en que jugaremos el juego. La
piedra angular de la filosofía de los hombres es, si la ignoras, podría pasar.
¿Qué nos está pasando? Las mujeres siguen haciendo preguntas de nuevo.
Prefieren hacer preguntas en lugar de responderlas.
Los jóvenes
están llenos de rabia. Creen que solo les pasa a ellos. No está mal, todo el
mundo pasa por eso. Necesitan espacio y tiempo. El conocimiento es mejor que la
ignorancia. Lo que sea que la primera traiga consigo. Para la mayoría de las
personas, la táctica del autoengaño es tan necesaria para sobrevivir como
respirar. Las personas no son buenas y malas, las personas se dividen en las
que quieren saber y las que prefieren la ignorancia. Es difícil admitirlo, pero
la ignorancia es un estado muy reconfortante, cómodo y placentero.
Mucha gente
lo prefiere. Por eso hay tanta certeza en el mundo. No hay razón para culpar a
nadie. A veces el instinto de supervivencia es muy fuerte. Te obliga. El conocimiento
conduce al aislamiento y el aislamiento puede conducir muy fácilmente a la
soledad. ¿De verdad quieres arriesgarte? Será difícil, pero te sorprenderá
descubrir que las personas se vuelven más tranquilas de esta manera, aman más
la vida. Te basta vivir y desear seguir viviendo.
¿Disfrutas lo
que tienes? ¿Has pensado en cómo seguirás gastando el tiempo que te queda de
vida? ¿Con quién los vivirás? ¿Recuerdas los juegos de niños en donde nos
perseguíamos? La persecución, el tú la traes, el stop, eran unos juegos
agradables, tus amigos, tus hermanos y hermanas te perseguían, tal vez incluso
tu primer amor te perseguía y querías tanto que te atrapara incluso que te
tocara un poco. sobre este primer contacto.
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