viernes, 25 de agosto de 2023

 

ENFERMEDADES TRASMITIDAS POR LECHE

RAMÓN ANTONIO LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI

Médico Veterinario Zooctenista FESC- Universidad Nacional Autónoma de México

 UNAS son transmitidas por la leche, tal como sale de la ubre de la vaca, y otras provienen de la contaminación de la leche ya ordeñada. En la primera categoría tenemos la tuberculosis bovina, la fiebre de Malta y la inflamacion de las anginas por estrectococos estafilococos, provocadas por gérmenes que provienen directamente de la vaca. En el segundo grupo, las enfermedades transmitidas con mayor frecuencia por la leche son las fiebres tifoideas y paratifoidea.

También hay otras enfermedades provocadas por ciertos microbios que hallan en la leche un terreno favorable a su desarrollo. La tuberculosis bovina varía considerablemente de un país a otro. En Noruega, por ejemplo, no hay apenas casos de vacas tuberculosas; en Inglaterra, en cambio, se calcula que un 40 por ciento de las vacas lecheras están tuberculosas, como se ha probado por medio de la prueba tuberculina y las autopsias practicadas por los veterinarios.

A medida que la vaca se va haciendo más vieja, está más predispuesta a la tuberculosis, y aunque esta enfermedad causa a menudo la muerte del ganado, hay muchas vacas tuberculosas que aparentemente están en buen estado de salud y que siguen produciendo la misma cantidad de leche que si estuviesen sanas. En este caso, la leche contiene bacilos de tuberculosis bovina, incluso cuando la ubre de la vaca parece sana, pues los bacilos pueden provenir de algún foco interno. En un 7 por ciento de muestras de leche procedente de las grandes ciudades en Inglaterra, se han hallado bacilos de tuberculosis bovina.

En Francia también es frecuente la tuberculosis bovina, pero como en ese país se tiene la costumbre de hervir la leche antes de ingerirla, los casos de tuberculosis de origen bovina son relativamente raros. En Gran Bretaña, los bacilos de la tuberculosis bovina causan el 51 por ciento de los casos de lupus (tuberculosis de la piel), el 46 por ciento de los casos de la tuberculosis ganglionar del cuello, y el 27 por ciento de los casos de meningitis tuberculosa.

Se registran anualmente unos cuatro mil casos nuevos de tuberculosis de origen bovina que causa unos dos mil fallecimientos por año, sobre todo infantiles. Los que llegan a curarse de esta enfermedad se quedan muy delicados durante muchos años y algunos de ellos para el resto de sus días.

Durante mucho tiempo se tuvo la creencia de que la tuberculosis se declaraba entre las vacas que estaban en el establo la mayor parte del año, pero según estudios recientes, se ha visto que se encuentran numerosos casos de tuberculosis en el ganado que pastea en los prados. Parece probable que incluso al aire libre los bacilos de la tuberculosis se trasmiten fácilmente de un bovino a otro. Estos bacilos pueden vivir en la boñiga hasta 2 años, contaminando los prados a pesar del sol y de las intemperies.

Algunas veces las ubres de la vaca están infectadas o inflamadas y la leche puede contaminarse en el momento de ordeñarlas. Vigilando las ubres de las vacas, los granjeros evitarán las epidemias de anginas que puede causar la leche así contaminada. Si consideramos ahora la contaminación de la leche después de ser ordeñada, veremos que la tifoidea y la paratifoidea son las dos enfermedades más frecuentemente transmitidas por la leche. Cuando se declara una epidemia y se busca la causa, resulta generalmente que la leche ha sido infectada por un portador de gérmenes.

Existe una bacteria clasificada como Brucella abortus con nueve biotipos: B suis, con cuatro biotipos; Brucella melitensis, con tres biotipos, y B Neotonae, ovis y canis. La patogenicidad del hombre es la melitensis. La transmisión es a través de secreciones vaginales que contaminan ambientalmente semen de machos. El paso a humano también es a través de la ingestión de leche cruda y quesos frescos y contacto con fetos, secreciones vaginales.

El hombre adquiere la bacteria a través del contacto directo con los animales infectados, con sus excretas o productos del aborto, polvo, pelo o ambientes contaminados a través de la piel erosionada o por salpicaduras a los ojos.

El mayor riesgo de infección lo tienen los ordeñadores, pastores, vaqueros, veterinarios o familiares que conviven con los animales. Los carniceros al manejar tejidos infectados y vísceras corren gran riesgo; el personal de laboratorios que producen las vacunas y los antígenos de Brucilla, así como los vacunadores se infectan al aspirar aerosoles, por inoculación accidental o por salpicaduras.

La transmisión de persona a persona se puede presentar por transfusiones de sangre contaminada o trasplantes de tejidos infectados a individuos hospitalizados. De gran importancia es la transmisión de brúcela de madre enferma al hijo lactante a través de la leche. El caso menos estudiado en el país es el de la transmisión placentaria de brucella que produciría el aborto del feto.

El humano puede infectarse a través de cualquiera de las formas mencionadas con cuatro de las especies del género Brucella: B melitensis, que comúnmente afecta a la cabra y la oveja, cuya adaptabilidad para vivir en cualquier sitio, hace que tengan una amplia distribución en el territorio nacional; en muchas zonas rurales es la única fuente de ingreso y alimento para las familias. B melitensis es el agente responsable de la mayoría de los casos humanos diagnosticados por métodos bacteriológicos y es la más virulenta.

B abortus, responsable de la brucelosis bovina, por ser menos virulenta para el humano, le produce una infección leve y en muchos casos asintomáticos, está muy relacionada a la actividad profesional del paciente. B suis, que afecta a los cerdos, causa en el humano lesiones destructivas localizadas y supurativas. B canis es poco virulenta para el hombre, cuando lo infecta produce bacteremias o complicaciones de tipo supurativo.

¿Síntomas en seres humanos? Cuadro generalizado: debilidad, malestar, cefalea, dolores articulares, fiebre oscilante, sudoración repentina con olor a paja mojada. En algunas granjas se autoriza vacunar B-19 en hembras de 3 y 6 meses de edad. La prueba del anillo y Rosa de Bengala indican si está o no infectado el animal, pero no cuantifica. Para considerarlo positivo o negativo y basarlo en la eliminación, se sacrifican los positivos. Hay que diferenciarla de otro tipo de abortos.

Los géneros que producen abortos en bóvidos son Salmonella dublin (multitud de cuadros) o Salmonella typhimurium (aborto ligado a septicemia). Chlamydia trachomonatis (humana) y Chlamydia psittaci (que tiene multitud de huéspedes a causa un cuadro respiratorio de tipo gripal); se trata de un parásito intracelular obligado. Exclusivamente por abortos y cuadro genital ligado a reproductor; existe una especie implicada que es Campylobacter foetus subespecie venereoarvenereo.

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