lunes, 28 de agosto de 2023

 QUETZALCÓATL

RAMÓN ANTONIO LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI
Diplomado y Maestría en desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Las raíces del culto a la serpiente en Mesoamérica se remontan a la antigüedad. Las primeras imágenes de serpientes parecidas a pájaros se remontan al período 1150-500 a.C. La serpiente representaba la tierra, la vegetación, la inteligencia. - En Teotihuacán (150 a, C), se representaban serpientes con plumas de quetzal. Se encontraron imágenes más detalladas en el Templo de Quetzalcóatl, construido alrededor del año 200 a.C. en el que se puede observar una serpiente cascabel con largas plumas de quetzal de color verde.
En Teotihuacán se adoraba a Tláloc, el dios del agua. La influencia del dios Quetzalcóatl, también se extendió a los mayas, quienes lo llamaron Kukulkan. En Xochicalco (700-900 d.C.), los gobernantes comenzaron a asociar su poder con el nombre de Quetzalcóatl, las imágenes del dios adquirieron rasgos más humanos. Con el tiempo, esta religión fue adoptada por los toltecas y sus gobernantes comenzaron a utilizar el nombre de Quetzalcóatl.
Se considera que la fecha de aparición de Quetzalcóatl en Tula es en el año 980. Los toltecas asociaron a Quetzalcóatl con su propio dios, al que llamaban Tezcatlipoca, un hombre blanco con barba que había estado con ellos años antes, y a Quetzalcóatl, lo convirtieron en su rival por ser muy parecidos (Blancos con barba tipo europeo). Ellos decían que eran tan feos que su rostro lo dejaban creciera su barba para esconder sus rasgos, la apariencia característica de Quetzalcóatl y de Tezcatlipoca, a menudo se interpreta como evidencia de visitas de viajeros caucásicos a América antigua.
El culto a Quetzalcóatl inicio sacrificando mariposas y colibríes, y en el último período del culto, se alteró sacrificando seres humanos (cuando la influencia de Quetzalcóatl como político se desvaneció por abandonarlos yéndose en una barca por el mar), también se sacrificaban personas. Para los toltecas, el oponente de Quetzalcóatl, fue Tezcatlipoca quien lo derroto y expulso de Tula, y que, por eso, Quetzalcóatl zarpó voluntariamente en una balsa de serpiente, prometiendo regresar, mientras que Tezcatlipoca se quedó a gobernarlos. Cuando los aztecas adoptaron la cultura de los toltecas, sus Dioses Tezcatlipoca y Quetzalcóatl se convirtieron en rivales iguales; Quetzalcóatl también fue llamado el Tezcatlipoca Blanco, a diferencia del Tezcatlipoca Negro. Y, en su mitología estos dos personajes o dioses Juntos crearon el universo.
Quetzalcóatl fue representado como un hibrido de ave del paraíso (quetzal) y serpiente (cóatl), símbolo de la conexión de la sabiduría eterna con la belleza y la luminosidad. Estos dos Dioses vivían en las mentes de los indígenas no solo de los aztecas, sino de todas las que existían en esa época cuando llegaron los europeos. Por ejemplo, los olmecas que existieron unos mil años antes que los aztecas, y desaparecen en el siglo I a. C. Dejaron una serpiente opuesta entre sí (Quetzalcóatl y Tezcatlipoca) aunque para los olmecas su Dios principal era el hombre jaguar.
Los indios decían que fue Quetzalcóatl, quien invento un calendario para ellos, y que les enseño las estaciones del año para sembrar el maíz (Mucho más ilustrado que ellos) también que no se quedó a vivir entre los chichimecas por el instinto canino de los chichimecas (Significado de Chichimeca: Gente de origen canino) En su mitología, según los aztecas, el mundo estaba gobernado por cuatro Tezcatlipoca de acuerdo con los cuatro puntos cardinales.
Cada Tezcatlipoca tenía su propio color. El jefe, el Tezcatlipoca Negro, controlaba el nacimiento y la muerte de las personas, sabía todo sobre todos e inspiraba un horror sagrado en los aztecas. Era el dios del cielo estrellado y del viento nocturno, y su encarnación terrenal fue el jaguar. Se le opuso el Tezcatlipoca Blanco, el cual es el mismo Quetzalcóatl, la Serpiente Emplumada, el dios del bien y la luz, protector y benefactor de las personas.
Tezcatlipoca Rojo era el dios de la primavera, y Tezcatlipoca Azul no era otro que el siniestro Huitzilopochtli, el militante dios del sol, cuyas instrucciones los aztecas cumplieron implícitamente. Habiendo dominado a todas las tribus, los aztecas se dieron a la tarea de excavar y robar las ciudades toltecas. Los aztecas creían que el hombre vivía en cinco eras.
Después de que la luz del Cuarto Sol desapareció de los cielos, terminó la penúltima era. Los dioses se reunieron en Teotihuacán y comenzaron a discutir quién debería ser el quinto Sol. A raíz de esto se produjo la autoinmolación de dos dioses. El primer dios, era cobarde y arrogante, saltó a las cenizas, por lo que se convirtió en la luna. Otro dios, se quemó inmediatamente y se convirtió en el Sol. Los Toltecas en Tula tuvieron un Dios al que llamaron Topiltzin quien les enseño el fuego para cocinar. Construyó casas, enseñó a hombres y mujeres a vivir como marido y mujer. Por su parte Quetzalcóatl, La Serpiente Emplumada creó leyes, abrió las medicinas y el maíz a la gente, obteniéndolos de la Montaña.
Les enseño un calendario según el cual se fijó la fecha exacta del fin del Quinto Sol, el 23 de diciembre de 2012. Y, sin embargo, el fin de la era de Quetzalcóatl lo puso Tezcatlipoca, según una versión él era el sumo sacerdote, según otro, un dios. Según la leyenda, sus secuaces le regalaron a Quetzalcóatl un espejo para que pudiera contemplar su decrépito cuerpo. Su tristeza fue aprovechada por los brujos que le ofrecieron una cura para la vejez. Quetzalcóatl se emborrachó con pulque, tras lo cual entabló una relación con su hermana, violando así todos los principios que él mismo inculcó a los toltecas.
Tezcatlipoca, por otro lado, exigía el sacrificio de personas, lo que gustó mucho a los belicosos toltecas y luego a los aztecas. Según ellos, las abundantes sangrías humanas en el altar de los dioses ayudaron a posponer el fin del Quinto Sol. Creían que los dioses y las personas llegaron a un acuerdo tácito de apoyo mutuo: los dioses daban vida a las personas, si las personas hacían sacrificios a los dioses, alimentándolos con sangre. Se creía que se podía obtener del corazón y el hígado.
Los sacrificios más masivos comenzaron bajo los aztecas. Se practicaba la decapitación, la quema, el lanzamiento desde gran altura, el estrangulamiento y el asesinato con flechas. A los grandes guerreros hechos prisioneros les sacaban el corazón, y se lo comían. Cada mes se sacrificaban cientos de personas en Tenochtitlán. Los aztecas adoraban a dos deidades: Tláloc, el dios de la lluvia, y Huitzilopochtli, el dios de la guerra.
Pero nunca olvidaron la leyenda de Quetzalcóatl, quien, habiendo navegado en una balsa de serpientes en el año 999 despareció en el mar de Yucatán, prometió regresar en el año "Se Acatl", el año de la caña, que correspondía a 1519. Y fue precisamente cuando aparecieron los españoles al mando de Hernán Cortez quien navegó desde Cuba hacia el continente en 1519, por eso los aztecas lo confundieron sin dudarlo con Quetzalcóatl.

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