sábado, 12 de agosto de 2023

 

HABLAR EN ESPAÑOL

RAMÓN ANTONIO LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI

Diplomado y Maestría en Desarrollo humano.

Los idiomas se van juntando, lograran en corto tiempo romper el muro de las palabras para ser comprendidas por el sentido común. La humanidad se está abriendo y ese proceso; a comenzado, y no hay marcha atrás. Los jóvenes les están quitando las tapaderas a sus políticos corruptos para dar paso a una nueva historia.

La maestra Rosaura Maldonado (Chagua de tercer año de primaria en San Ignacio, Sinaloa) la consideraba su alumna favorita, pero a mí me tomo tiempo descubrir el ¿Por qué? Puesto que nunca intercambiaba palabras con ella. La niña manejaba un buen lenguaje y lo expresaba de manera natural por lo que considero hay pocos reconocimientos en la escuela actual.

Ella expresaba de diferente manera lo que los demás niños expresábamos, como dije su lenguaje era rico comparado con el de nosotros, los niños nacidos en el pueblo. Muchas de sus palabras no las comprendíamos. Me tomo todo un año escolar para medio procesar su conducta amable, desde que llego a instalarse la hija del militar. Para cuando la hice mi amiga, ya era demasiado tarde, debido a que a su padre lo cambiaron de población.

En secundaria conocía a otra chica, que tenía palabras que yo no razonaba. Un día esa chica me corrigió en lo que estaba explicando por lo que al principio me moleste creyendo que cuestionaba mi veracidad, pero ella lo que realmente estaba corrigiendo eran las palabras mal expresadas.

A esta chica los varones del salón de clase la asediaban y entre ellos yo; por ser bella físicamente. Ella nos comprendía y pagaba el atrevimiento con una sonrisa. La fui conociendo y en tercer grado de secundaria llegué a la conclusión que ella poseía muy buenos sentimientos, pero fue demasiado tarde para todos puesto que la chica se marchó a estudiar a otra ciudad perdiéndose el contacto.

Es verdad todos hablamos y vivimos conforme entendemos y hasta cantamos lo que no entendemos. Las frases que no entendemos les damos un significado sin que realmente esa frase exprese lo que pensamos y así nos vamos desentendiendo (Teléfono descompuesto)

La gran mayoría de los mexicanos no comprendemos nuestro idioma y nos involucramos en maestrías y doctorados sin saber leer, comprender, ni la intención de los estudios, pero hablamos con confianza puesto que no tememos equivocarnos y damos certidumbre presentando el papel que acredita el grado académico. Esa es la vida cotidiana.

Hay numerosas personas que saben que no expresan el idioma de forma correcta, pero no se atreven a corregirse porque lo consideran nada fácil, para ellos, es un sentimiento que los frena por lo que me pregunto ¿Por qué a nadie le importa aprender hablar nuestro idioma? ¿Qué es lo que estamos haciendo mal, los padres de familia, profesores, sociedad? Nadie es capaz de hablar con precisión y solo le dedican tiempo a manejar unos cientos de palabras para expresarse. ¿Es importante hablar correctamente?

Estoy seguro que todos estaríamos felices de poder soltar la lengua expresando palabras en torno a lo que no rodea, las cosas que deseamos describir, sin embargo, nadie es capaz de ponerle un poco de esfuerzo y acepta el quedarse con unas cuantas palabras para defenderse en el terreno de la comunicación.

En preparatoria me decepcione al darme cuenta en el mundo en que vivía. Y lo hice por no ser capaz en trasmitir mis sentimientos en forma correcta. Las oportunidades se cierran desde que eres un niño (a) cuando el profesor (a), padres, son limitado en su lenguaje.

Eso se relaciona con las futuras relaciones, la comunicación, el lugar en donde otras personas lo colocan. No cabe duda que el hablar está ligado al pensar y con las cosas o ideas que no somos capaces en transmitir, incluso comprender. Es duro, pero es la verdad. Imaginemos a un niño(a) con lenguaje deficiente y su deseo es ser investigador (El esfuerzo que al que se verá obligado para llegar) Las personas piensan que podrían expresar lo que quieren, sin embargo, se dan cuenta que no son capaces.

¿Qué le pasó de repente? Las palabras. El peso de las palabras con las que no contamos en el momento que se necesitan es un precio muy alto por pagar, como lo es el precio del silencio (Entendemos, pero no somos capaces de explicarnos).

Envidiamos al que habla fluido y utiliza correctamente el idioma, desafortunadamente no estamos dispuestos a invertir tiempo y esfuerzo en prepararnos y ejercitarnos. Finalmente nos quedamos con un ciento de palabras que los cantinfleos para darnos a entender. Rendirse es fácil, pero trabajar en bien de los niños(as) bien merece la pena el esfuerzo, si tienes miedo, deja de mirar atrás y acéptate para que finalmente cumplas tus deseos y dejes de echarle la culpa a otros de tu deficiencia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario