HABLAR EN
ESPAÑOL
RAMÓN ANTONIO
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI
Diplomado y
Maestría en Desarrollo humano.
Los idiomas
se van juntando, lograran en corto tiempo romper el muro de las palabras para
ser comprendidas por el sentido común. La humanidad se está abriendo y ese
proceso; a comenzado, y no hay marcha atrás. Los jóvenes les están quitando las
tapaderas a sus políticos corruptos para dar paso a una nueva historia.
La maestra
Rosaura Maldonado (Chagua de tercer año de primaria en San Ignacio, Sinaloa) la
consideraba su alumna favorita, pero a mí me tomo tiempo descubrir el ¿Por qué?
Puesto que nunca intercambiaba palabras con ella. La niña manejaba un buen
lenguaje y lo expresaba de manera natural por lo que considero hay pocos reconocimientos
en la escuela actual.
Ella
expresaba de diferente manera lo que los demás niños expresábamos, como dije su
lenguaje era rico comparado con el de nosotros, los niños nacidos en el pueblo.
Muchas de sus palabras no las comprendíamos. Me tomo todo un año escolar para
medio procesar su conducta amable, desde que llego a instalarse la hija del
militar. Para cuando la hice mi amiga, ya era demasiado tarde, debido a que a
su padre lo cambiaron de población.
En secundaria
conocía a otra chica, que tenía palabras que yo no razonaba. Un día esa chica
me corrigió en lo que estaba explicando por lo que al principio me moleste
creyendo que cuestionaba mi veracidad, pero ella lo que realmente estaba
corrigiendo eran las palabras mal expresadas.
A esta chica
los varones del salón de clase la asediaban y entre ellos yo; por ser bella
físicamente. Ella nos comprendía y pagaba el atrevimiento con una sonrisa. La
fui conociendo y en tercer grado de secundaria llegué a la conclusión que ella
poseía muy buenos sentimientos, pero fue demasiado tarde para todos puesto que
la chica se marchó a estudiar a otra ciudad perdiéndose el contacto.
Es verdad
todos hablamos y vivimos conforme entendemos y hasta cantamos lo que no
entendemos. Las frases que no entendemos les damos un significado sin que
realmente esa frase exprese lo que pensamos y así nos vamos desentendiendo
(Teléfono descompuesto)
La gran
mayoría de los mexicanos no comprendemos nuestro idioma y nos involucramos en
maestrías y doctorados sin saber leer, comprender, ni la intención de los
estudios, pero hablamos con confianza puesto que no tememos equivocarnos y
damos certidumbre presentando el papel que acredita el grado académico. Esa es
la vida cotidiana.
Hay numerosas
personas que saben que no expresan el idioma de forma correcta, pero no se
atreven a corregirse porque lo consideran nada fácil, para ellos, es un
sentimiento que los frena por lo que me pregunto ¿Por qué a nadie le importa
aprender hablar nuestro idioma? ¿Qué es lo que estamos haciendo mal, los padres
de familia, profesores, sociedad? Nadie es capaz de hablar con precisión y solo
le dedican tiempo a manejar unos cientos de palabras para expresarse. ¿Es
importante hablar correctamente?
Estoy seguro
que todos estaríamos felices de poder soltar la lengua expresando palabras en
torno a lo que no rodea, las cosas que deseamos describir, sin embargo, nadie
es capaz de ponerle un poco de esfuerzo y acepta el quedarse con unas cuantas
palabras para defenderse en el terreno de la comunicación.
En
preparatoria me decepcione al darme cuenta en el mundo en que vivía. Y lo hice
por no ser capaz en trasmitir mis sentimientos en forma correcta. Las
oportunidades se cierran desde que eres un niño (a) cuando el profesor (a),
padres, son limitado en su lenguaje.
Eso se
relaciona con las futuras relaciones, la comunicación, el lugar en donde otras
personas lo colocan. No cabe duda que el hablar está ligado al pensar y con las
cosas o ideas que no somos capaces en transmitir, incluso comprender. Es duro,
pero es la verdad. Imaginemos a un niño(a) con lenguaje deficiente y su deseo
es ser investigador (El esfuerzo que al que se verá obligado para llegar) Las
personas piensan que podrían expresar lo que quieren, sin embargo, se dan
cuenta que no son capaces.
¿Qué le pasó
de repente? Las palabras. El peso de las palabras con las que no contamos en el
momento que se necesitan es un precio muy alto por pagar, como lo es el precio
del silencio (Entendemos, pero no somos capaces de explicarnos).
Envidiamos al
que habla fluido y utiliza correctamente el idioma, desafortunadamente no
estamos dispuestos a invertir tiempo y esfuerzo en prepararnos y ejercitarnos.
Finalmente nos quedamos con un ciento de palabras que los cantinfleos para
darnos a entender. Rendirse es fácil, pero trabajar en bien de los niños(as)
bien merece la pena el esfuerzo, si tienes miedo, deja de mirar atrás y
acéptate para que finalmente cumplas tus deseos y dejes de echarle la culpa a
otros de tu deficiencia.
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