martes, 8 de agosto de 2023

 

VACACIONES CON SEXO INCLUIDO

RAMÓN ANTONIO LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI

Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

 Tanto los hombres como las mujeres fantasean con la idea de salir de vacaciones y conseguir un romance. Mentalmente lo saborean. Sin embargo, el romance en la cabeza de un hombre y en la de una mujer es muy diferente. Los hombres, si consiguen ese romance de vacaciones regresan tranquilos, confiados en sí mismos, han refrendado su masculinidad, alegres y llenos de energía. Pero las mujeres, al regresar de sus vacaciones y tener ese romance, a menudo están nerviosas, pierden la confianza, sufren, no sienten alegría. Se preguntará el ¿Por qué?

 Muy sencillo y se debe a que el sexo para los hombres no es lo mismo que el sexo para las mujeres. Los hombres, por regla general, identifican el sexo con la relajación y el placer, y las mujeres con el amor. Desde una perspectiva masculina, tener sexo es simplemente tener sexo, es decir concretar ese acto y eso no significa para un hombre que deba por obligación continuar una relación con la mujer. Incluso decide no volver a tener contacto con ella, no asumir ninguna responsabilidad si por el acto surgen problemas colaterales. Para un hombre tener sexo ocasional con un romance en vacaciones, es ese tipo de sexo amigable.

 En cambio, la mujer si no la busca el hombre se siente engañada, sobre todo si quedan consecuencias pendientes. Para el hombre es complacerse, conseguir la afirmación de su masculinidad. Eso es lo que piensa el hombre. En cambio, para la mujer, es romanticismo, sentimientos, enamoramiento, amor. Ella cree que el hombre se rindió en automático al entregarle sus encantos, en cambio el hombre, no considera tener ninguna obligación con ella. Es ese algo que sucede en los matrimonios en donde la mujer con su esposo hace el amor, y el hombre busca el placer. Para un hombre traicionar a su esposa no es motivo de divorcio, en contrario es automático. No, nos equivoquemos, “Sexo y amor, no son sinónimos” El sexo es un acto, una acción, un proceso.

 Y el amor es un sentimiento. Por supuesto que en una pareja enamorada se puede incluir en el platillo principal el sexo, pero eso es para un segundo o tercer tiempo en el menú. ¿Qué sucede con los hombres? Una vez que un hombre llega a conocer bien a una mujer, puede perder instantáneamente el interés en ella. Puede existir en él, la atracción y pasión sexual, y anda con la razón nublada, luego descubre que no es lo que buscaba. La mujer en cambio se derrumba en tristeza, amargura, soledad y mantiene esos momentos agradables, sin atreverse a desecharlos.

 Ella piensa que ha perdido su felicidad, y su verdadero amor. Por ello accede a mantener reencuentros con ese hombre a sabiendas que su relación no caminara y la buscara cuando el hombre desee calmar sus necesidades fisiológicas (Ilusión romántica de la mujer, que no es amor). Ella queda confundida y se deleita recordando su logro. Con el tiempo la mujer logra desvanecer el mal momento que ella considera fue engañada e inicia una nueva pesquisa para encontrar un nuevo amor.

 El conflicto inicia cuando la mujer en su cabeza admira a ese hombre y está segura que es capaz de enamorarlo para retenerlo junto a ella. Cuando esto no sucede conforme lo planeado en principio lo culpa, enseguida busca la soledad, en cambio el hombre aprovecho la oportunidad para compensar sus vacíos y en su fondo la valora como una mujer que anda en busca de hombres para llevarlos a la cama, y eso para él, no tiene nada que ver con sentimientos o compromisos posteriores. Hay empatía por ella, llega a decirle que la ama, pero en el fondo siente lastima.

 La mayoría de los hombres se sienten autosuficientes ante las mujeres, ellos se auto valoran como fuertes para no caer por sentimientos y lo que buscan desesperadamente es autentificar su masculinidad, y una de sus armas para lograrlo es hacer creer a la mujer que es importante para él. Muchas mujeres se enamoran como producto de sus preocupaciones y miedos, se auto proyectan sin cuidado y esa falta de cuidado alerta al hombre sobre una posible presa fácil de conseguir. Cuando el hombre conoce a una mujer que le atrae se comporta de la mejor manera, tratando de complacerla.

 El problema con las mujeres es que confunden el proceso habitual de conquista con el apego emocional o la obsesión. Al comienzo de una relación, un hombre no muestra sentimientos por una mujer, pero trata de hacer que ella se enamore de él. No es que el hombre sea manipulador solo es parte del cortejo, en donde la va midiendo para descubrir que tan adecuada es para sus fines. La mayoría de los hombres conquistan mujeres sin que sientan nada por ellas, y se debe al problema de narcisismo.

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