sábado, 19 de agosto de 2023

 

DIANA CAZADORA

 En los años cincuenta la atmósfera moral era castrante. Los prejuicios y convenciones sociales eran inexpugnables. La Jerarquía y los autoritarismos metían la mano en toda la sociedad mexicana. Se mantenían imbatibles las nociones machistas de virginidad y sumisión de la mujer, así como el tabú al sexo. Aunque claro, había lugares de escándalo, como el legendario burdel de La Bandida, Graciela Olmos, donde iban los políticos y grandes empresarios a gozar de las muchachas guapas y a disfrutar un buen whisky.

 Inició su construcción en 1938, el diseño estuvo a cargo del arquitecto Vicente Mendiola Quezada y la escultura fue realizada por el escultor Juan Fernando Olaguíbel, siendo inaugurada el 10 de octubre de 1942 por el entonces presidente Manuel Ávila Camacho.No fue su única estatua, Diez años después Helvia posaría de nuevo, pero esta vez para otro monumento en conmemoración de la Expropiación Petrolera, mejor conocida como la Fuente de Petróleos sobre Avenida Reforma.

 

Diana, diosa de la caza de los animales salvajes, era, para la cultura romana, también la diosa del parto, de la naturaleza y de las cosechas. Igualmente era diosa de la luna. De extraordinaria belleza, su nombre significa Divina y luminosa. Los griegos la llamaban Artemisa. Hija de Júpiter y Latona, hermana gemela de Apolo. Diosa de la fertilidad, los bosques y de la caza. Llamada Diana Lucífera por ser también diosa de la luz luna. Como modelo se eligió a una joven de 16 años de edad llamada Helvia Martínez Verdayes, guanajuatense por madre, en ese tiempo trabajaba por las tardes como secretaria en las oficinas de Petróleos Mexicanos.

 El nombre de la modelo fue un secreto muy bien guardado durante 50 años. Fue hasta 1995, cuando el ingeniero Jorge Díaz Serrano, ex director general de Pemex y su esposa Helvia Martínez revelaron a los medios el secreto del nombre de la modelo, cuando llegaron a Ixmiquilpan en donde se entrevistan con don Carlos Ramírez Rubio, presidente municipal, en donde visitaron la obra escultórica y ratificaron la originalidad de la Diana en dicho municipio. La modelo que a sus dieciséis años había posado para Olaguíbel para encarnar a la diosa Artemisa, hija de Júpiter y hermana gemela de Apolo, era la esposa de Díaz Serrano, Helvia Martínez Verdayes. De esa manera, ha trascurrido la historia de esta escultura, un monumento a la mujer, un monumento a la belleza del cuerpo desnudo, un monumento a la libertad.

 Siendo presidente de México, Manuel Ávila Camacho encargó al regente del Distrito Federal, Javier Rojo Gómez, que embelleciera la ciudad mediante fuentes. Juan Olaguíbel, fue el encargado de la fuente sobre paseo de la reforma con el tema de la Diosa Romana (10 de octubre de 1942 se exhibió la Diana Cazadora en Reforma) De hecho fue muy cuestionada en aquel tiempo por su desnudez. ¿Quién es la dama que poso? Su nombre es Helvia  y, nació un 22 de mayo de 1921. Hija Jesús Martínez y María Luisa Verdayes.  Trabajaba en petróleos mexicanos de Secretaria y término siendo esposa  Jorge Díaz Serrano. Cuando comenzó andar con ella, este era casado con Elvia Moreno y tenían cinco hijos: Elvia, Ricardo, Jorge, Fernando y Laura. El 30 de julio de 1983, regresando de Rusia como embajador de México, Díaz Serrano fue acusado de desvío de fondos cuando dirigió Pemex y encarcelado en el Reclusorio Sur. Así, el 24 de octubre de 1986 en el patio de la penitenciaría, Díaz Serrano y Helvia se casaron por el civil.

 En el año de 1944 un sector conservador de la sociedad denominado “Liga de la Decencia”, encabezada por doña Soledad Orozco, esposa del presidente Ávila Camacho y la jerarquía eclesiástica de la Capital, consideraron indecente la exposición de la desnudez de una mujer, ya que en esa época, la sociedad imperante no permitía a las señoritas decentes y de buenas conciencias mostrar su desnudez. A manera de protesta, los fanáticos colocaron ropa interior sobre la escultura; como respuesta, doña Soledad le ordenó al escultor de la Diana, Olaguíbel, ponerle un taparrabo de bronce, el cual fue fijado sólo con tres puntos de soldadura, para que posteriormente, el día que cambiara la beatería, fuera fácilmente desprendido sin afectar en demasía tan bella escultura.

En las Olimpiadas de México 1968, el entonces regente Alfonso Corona del Rosal, le ordenó al escultor Juan Olaguíbel retirar el taparrabos de bronce de la escultura. Sin embargo, al realizar esto, la estatua sufrió perforaciones y algunos daños. Para solucionarlo se decidió fundir una nueva pieza sin defectos para que ocupara ese lugar, mientras que la que resultó dañada fue vendida por el artista al regente para evitar que la pieza fuera destruida, esa pieza fue donada por el político a Ixmiquilpan, su pueblo natal, donde permanece desde 1970.

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