DIANA CAZADORA
En los años cincuenta la atmósfera moral era
castrante. Los prejuicios y convenciones sociales eran inexpugnables. La
Jerarquía y los autoritarismos metían la mano en toda la sociedad mexicana. Se
mantenían imbatibles las nociones machistas de virginidad y sumisión de la mujer,
así como el tabú al sexo. Aunque claro, había lugares de escándalo, como el
legendario burdel de La Bandida, Graciela Olmos, donde iban los políticos y
grandes empresarios a gozar de las muchachas guapas y a disfrutar un buen
whisky.
Inició su construcción en 1938, el diseño estuvo a
cargo del arquitecto Vicente Mendiola Quezada y la escultura fue realizada por
el escultor Juan Fernando Olaguíbel, siendo inaugurada el 10 de octubre de 1942
por el entonces presidente Manuel Ávila Camacho.No fue su única estatua, Diez
años después Helvia posaría de nuevo, pero esta vez para otro monumento en
conmemoración de la Expropiación Petrolera, mejor conocida como la Fuente de
Petróleos sobre Avenida Reforma.
Diana, diosa de la caza de los animales salvajes, era,
para la cultura romana, también la diosa del parto, de la naturaleza y de las
cosechas. Igualmente era diosa de la luna. De extraordinaria belleza, su nombre
significa Divina y luminosa. Los griegos la llamaban Artemisa. Hija de Júpiter
y Latona, hermana gemela de Apolo. Diosa de la fertilidad, los bosques y de la
caza. Llamada Diana Lucífera por ser también diosa de la luz luna. Como modelo
se eligió a una joven de 16 años de edad llamada Helvia Martínez Verdayes,
guanajuatense por madre, en ese tiempo trabajaba por las tardes como secretaria
en las oficinas de Petróleos Mexicanos.
El nombre de la modelo fue un secreto muy bien
guardado durante 50 años. Fue hasta 1995, cuando el ingeniero Jorge Díaz
Serrano, ex director general de Pemex y su esposa Helvia Martínez revelaron a
los medios el secreto del nombre de la modelo, cuando llegaron a Ixmiquilpan en
donde se entrevistan con don Carlos Ramírez Rubio, presidente municipal, en
donde visitaron la obra escultórica y ratificaron la originalidad de la Diana en
dicho municipio. La modelo que a sus dieciséis años había posado para Olaguíbel
para encarnar a la diosa Artemisa, hija de Júpiter y hermana gemela de Apolo,
era la esposa de Díaz Serrano, Helvia Martínez Verdayes. De esa manera, ha
trascurrido la historia de esta escultura, un monumento a la mujer, un
monumento a la belleza del cuerpo desnudo, un monumento a la libertad.
Siendo
presidente de México, Manuel Ávila Camacho encargó al regente del Distrito
Federal, Javier Rojo Gómez, que embelleciera la ciudad mediante fuentes. Juan
Olaguíbel, fue el encargado de la fuente sobre paseo de la reforma con el tema
de la Diosa Romana (10 de octubre de 1942 se exhibió la Diana Cazadora en
Reforma) De hecho fue muy cuestionada en aquel tiempo por su desnudez. ¿Quién
es la dama que poso? Su nombre es Helvia
y, nació un 22 de mayo de 1921. Hija Jesús Martínez y María Luisa
Verdayes. Trabajaba en petróleos
mexicanos de Secretaria y término siendo esposa
Jorge Díaz Serrano. Cuando comenzó andar con ella, este era casado con
Elvia Moreno y tenían cinco hijos: Elvia, Ricardo, Jorge, Fernando y Laura. El
30 de julio de 1983, regresando de Rusia como embajador de México, Díaz Serrano
fue acusado de desvío de fondos cuando dirigió Pemex y encarcelado en el
Reclusorio Sur. Así, el 24 de octubre de 1986 en el patio de la penitenciaría,
Díaz Serrano y Helvia se casaron por el civil.
En el año de
1944 un sector conservador de la sociedad denominado “Liga de la Decencia”,
encabezada por doña Soledad Orozco, esposa del presidente Ávila Camacho y la
jerarquía eclesiástica de la Capital, consideraron indecente la exposición de
la desnudez de una mujer, ya que en esa época, la sociedad imperante no
permitía a las señoritas decentes y de buenas conciencias mostrar su desnudez.
A manera de protesta, los fanáticos colocaron ropa interior sobre la escultura;
como respuesta, doña Soledad le ordenó al escultor de la Diana, Olaguíbel,
ponerle un taparrabo de bronce, el cual fue fijado sólo con tres puntos de
soldadura, para que posteriormente, el día que cambiara la beatería, fuera
fácilmente desprendido sin afectar en demasía tan bella escultura.
En las Olimpiadas de México 1968, el entonces regente
Alfonso Corona del Rosal, le ordenó al escultor Juan Olaguíbel retirar el
taparrabos de bronce de la escultura. Sin embargo, al realizar esto, la estatua
sufrió perforaciones y algunos daños. Para solucionarlo se decidió fundir una
nueva pieza sin defectos para que ocupara ese lugar, mientras que la que
resultó dañada fue vendida por el artista al regente para evitar que la pieza
fuera destruida, esa pieza fue donada por el político a Ixmiquilpan, su pueblo
natal, donde permanece desde 1970.
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