GENES
Viernes, 7 de
Abril del 2017.
RAMÓN ANTONIO
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI
Diplomado y
Maestría en Desarrollo Humano FESC- UNAM
La vida ha sido un
tanto benévola o ingrata conmigo al dotarme de un espíritu muy inquieto de
manera que siempre ando buscando respuestas para en esta forma no terminar
señalando culpables por lo que nos pasa. Siempre busco saber un poco más
"Lo intento" En ocasiones voy al origen, la historia de México, los
grandes personajes en la historia de la humanidad, en otras ando metido en la
ciencia siempre intentando encontrar respuestas que me acerquen a una mediana
verdad. La esencia de la que vengo dotado enciende esa chispa la cual no logro
controlar, es como una enfermedad que empuja sin parar y lo mejor en ello es
que desata placer en hacerlo.
> Los genes nos llevan a elegir entre quedarnos
callados o entrar a opinar cuando escuchamos una mentira. Nace una presión
antes de intervenir dado que el cuestionamiento no es bien admitido por nadie y
ante ello tratamos en ser lo mayormente corto y objetivo
(Ecuanimidad/respeto/tolerancia) Tratar en que no se sienta como una pelea para
ver quién tiene la razón o está mejor informado; de hecho se de antemano que
afecta el ego de las personas y hace que se sientan mal poniéndose a la
expectativa y al futuro inmediato ser rechazado a menos que decida dejarlo en
su ignorancia o soportar el dedo señalador. Insisto es un gen con el que se
llega dotado (Genes) y es el que influye en cada uno de nosotros desde temprana
edad.- Es la semilla familiar con la que nos presentamos ante los ojos de la
sociedad.
Recuerdo cuando niño le preguntaba al abuelo que
¿De dónde había llegado la familia? a esta tierra.-El miraba al cielo, se
quedaba callado, prendía un cigarro y solo comentaba es una larga historia que
comenzó muy lejos en una tierra en donde mis padres lucharon para ser
respetados, valorados, vivir seguros. Una tierra confortable sin tantas
carencias, se nos enseñaba amar a Dios, a las personas mayores, padres,
familiares.- Al mirar al abuelo me daba cuenta que se estaba vaciando en
sentimientos encontrados, hacia un esfuerzo en platicar que no le gustaba
hablar de ello y esos conocimientos y recuerdos se fueron acompañándolo a su
tumba.
Lo que sí puedo encontrar en mis genes desde niño
ha sido una fuerza de voluntad que me ha llevado a contar con este carácter el
cual a veces no es apetecible o no se lo deseo ni a mi peor enemigo. Me doy
cuenta que el tiempo pasa volando y me encanta el preocuparme en buscar
información dejando de lado lo que la gente piense de mi o no deje en
preguntarse ¿Tan fácil fuera vivir en la diversión profana? Pero no, no puedo,
me gusta estar pensando, es por ello que considero soy un tipo diferente que no
encajo fácilmente en ciertos grupos los cuales al marcharme destrozan la
dignidad o se la pasan escuchando en espera de que cometa un error para
reprimirme fuertemente simplemente en busca de que me moleste.- Soy ese tipo de
los feos no bien venidos a platicas superfluas, vánales, simples y si estoy en
ellas elijo mejor no abrir la boca.
Está claro que no vivo afligido por lo que otros
piensan de mi o me miren mal, como también lo estoy que los genes no son
cambiables "Allí permanecen" Lo único cerca o a la mano es enmudecer,
dejar que la gente a la que no le gusta leer, y es la primera en opinar
continúe difundiendo sus conjeturas de lo que es el mundo, la vida, que saquen
su baja autoestima, su falta de carácter, fuerza y la compartan como si fuera
un manjar exquisito.- Ese es el fondo.-Cerrar los ojos, dejar que el agua corra
y que digan, expresen lo que les gusta, detestan y termine uno enfadado
buscando no estropear su conversación.
Quisiera pensar sobre el fondo en los
sentimientos, lo que cavilo, de lo que me avergüenzo, lo que deseo cambiar pero
termino tranquilizándome al valorar que de nada sirve, que solo es una carga
sentimental a punto de explotar.- Es inútil, si no pienso cambiar.-Me siento
perfecto, pocas veces tengo sentido en ansiedad (Me gusta enfrentar los
conflictos) Cuando sueño, el inconsciente me dice que todo está bien. Si me
dicen que hablaron mal de mí a mis espaldas, me tranquilizo indicándome que a
palabras necias, oídos sordos (Señal que caminamos mi buen Sancho). Que lo
hacen por envidia.
La crítica nos va formando una coraza más gruesa
que la de una caguama, y los principios con los que somos dotados logran que
las habladas no las valoremos como ofensas sino que vienen de gente que ha
perdido la capacidad de amar, que reclaman porque no valen y lo peor es que
ellos lo saben y no hacen nada por cambiarlo. Somos personas con voluntad
transmitida por los genes, esa es la razón en que a veces no dejamos títere con
cabeza cuando las mentiras se hacen presentes. No es que se busque llamar la
atención ni ser catalizador de beligerancias, mucho menos generar odio,
simplemente es una visión de las fortalezas y debilidades. Hay personas que no
se dejan embaucar aunque a otros no les agrade y esto, no es capricho de la
persona sino su tendencia genética en su avance espiritual.
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