TRATORNOS PSIQUIATRICOS EN MÉXICO
RAMÓN ANTONIO
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI
Diplomado y
Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
La historia de la psiquiatría alberga más oscuros que claros
en su forma de tratar los trastornos mentales. Además de la inexistencia de
tratamientos efectivos hasta mediados del siglo XX, la psiquiatría se
caracterizó generalmente por marginar y maltratar a sus pacientes. Los
argumentos de autoridad, la religión y los prejuicios de las sociedades de la
época influían fuertemente en las bases de esta especialidad médica y la
ciencia era aún algo que se tenía en cuenta de forma marginal. Uno de los
reflejos más fieles de todo lo anterior fueron los manicomios.
El origen de los
manicomios es ciertamente difuso. Inicialmente consistían en templos en la
antigua Grecia que reunían y acogían a enfermos mentales, pero quizás esto
fuera lo poco que tenían en común con los verdaderos manicomios que aparecerían
en torno a la Edad Media. El primer manicomio del mundo, según algunos autores,
se creó en Inglaterra en 1247 y se trataba del Bethlem Royal Hospital. Y digo
"según algunos autores" porque para muchos, más que un manicomio se
trató de un zoológico de humanos. Los enfermos mentales quedaban recluidos en
habitaciones similares a cárceles y muchos de ellos quedaban encadenados como
muchos padres a la fecha en México lo hacen con un hijo con esquizofrenia.
No había prácticamente ninguna intención de tratar a los
enfermos, sino de esconderlos de la sociedad, como vendría siendo casi la norma
durante siglos posteriores. No sólo los pacientes del hospital de Bethlem
recibían un trato carcelario e inhumano por parte de sus
"cuidadores", con el tiempo el lugar se convirtió en un espectáculo
de feria donde los adinerados iban al manicomio a contemplar a los enfermos paseándose
por las dependencias como quién va hoy a ver el zoológico.
El segundo manicomio (o primero, si consideramos al anterior
como un zoológico) lo creó un monje en Valencia con el nombre de "Hospital
de los locos e inocentes". El trato
con los enfermos era, a diferencia del manicomio anterior, más humano y con
cierta intención reintegradora. Los internados gozaban de cierta libertad (se
trataba de eliminar el empleo de cadenas) y se intentaba darles trabajo y
actividades para ayudarles a desenvolverse en el mundo. Los manicomios, que
fueron proliferando a lo largo de Europa entre los siglos XVII y XVIII conforme
las ciudades iban creciendo y las sociedades iban desentendiéndose y
estigmatizando a los enfermos mentales, trataban a la locura como algo
peligroso o inexplicable.
El primer hospital psiquiátrico en México, fue la Castañeda fue
inaugurada en octubre de 1910, por el gobierno de Porfirio Díaz, dos meses
antes de la caída del régimen, a causa de los movimientos revolucionarios. Durante
la primera mitad del siglo XX, La Castañeda frecuentemente fue mencionada como
un lugar de injusticias y malos tratos a los internos. En 1968 se decidió
cerrar el lugar y reubicar a los pacientes en diferentes hospitales
psiquiátricos de México. En México existen 51 centros integrales de salud
mental, 32 hospitales psiquiátricos para atender a cuatro mil pacientes y 54 de
transición hospitalaria. México ocupa el segundo sitio en el mundo en
discriminación hacia los enfermos mentales. Cobertura universal. Acceso a
servicios básicos de salud que les permitan alcanzar la recuperación y el nivel
de salud más alto posible sin riesgo de empobrecerse.
Se les consideraba desde criminales y endemoniados hasta víctimas
de un castigo divino. Aquellos con un trastorno mental más grave y un estatus
social más bajo eran los principales candidatos a estar encerrados en estas
instituciones médico-penitenciarias. No sólo los enfermos no mejoraban en su
estancia en los hospitales, sino que su marginación y la restricción de
libertades empeoraban, con mucho, su condición mental. Fue lo que se llamó
neurosis institucional. Desencadenada por el aislamiento, la falta de libertad,
el trato vejatorio y por unos tratamientos más parecidos a una sala de torturas
que a un hospital: Sangrías, purgantes, lobotomías, terapia de shock
insulinico, eméticos, etc.
Por suerte, el despropósito de los manicomios fue
desapareciendo a partir de mediados del siglo XX. La psiquiatría se replanteó
seriamente este sistema de "tratamiento" a los enfermos mentales y se
hizo una drástica reforma de estas instituciones. Ya no se trataba de marginar
y encerrar a los pacientes, sino tratarlos con el arsenal terapéutico existente
siguiendo unos protocolos científicos y reintegrar al máximo al paciente con la
sociedad. Tampoco se encerraban ya a los enfermos de por vida, sino que
permanecían el mínimo tiempo posible en el hospital para tratar las fases
agudas de la enfermedad mental para posteriormente educar y preparar a la
persona y reinsertarla en la sociedad rápidamente.
Con las décadas se fue viendo que conforme más tiempo pasaban
los enfermos recluidos en los hospitales, más difícil era después que pudieran
hacer una vida normal en la sociedad. Hasta el punto de que algunos, tras mucho
tiempo recluidos, tenían miedo de enfrentarse al mundo exterior. Y así, con el
paso de los siglos y hasta llegar a casi finales del siglo XX, las personas con
trastornos mentales pasaron de ser marginadas y consideradas como criminales o
endemoniados a ser tratadas como personas con una enfermedad a las que había
que ayudar a reintegrarse.
El primer hospital de este tipo en América fue fundado por un
fraile llamado Bernardino Álvarez y estuvo en la Ciudad de México, junto al
antiguo Templo de San Hipólito. Fue un hospital que vivía de la caridad y tenía
poco apoyo económico de los gobiernos, la situación de los enfermos mentales
siempre fue precaria. En 1910, se fundó el Manicomio General de México en el
barrio de Mixcoac, mejor conocido como La Castañeda. Por desgracia, la
Revolución Mexicana, interrumpió los planes acordes a la medicina moderna de la
época y por 60 años este hospital tuvo sobrepoblación, pocos médicos
especializados, bajos recursos y personal insensible para tratar los diversos
padecimientos.
Los enfermos mentales los clasificaban para acomodarlos por
pabellón, por ejemplo: histéricas, seniles, epilépticos, imbéciles,
inadaptados, etc. Fue hacía 1968, cuando el gobierno de México en su pretensión
de dar una imagen de progreso y modernidad al mundo que cerró el hospital la
Castañeda y los enfermos mentales fueron reubicados en nuevos hospitales en
todo el país siempre en condición de recluidos. Desgraciadamente la suerte de
los enfermos mentales no cae dentro de los temas humanos de la sociedad y las
autoridades. Ser enfermo mental es equivalente a desperdicio humano.
Los hospitales que se dedican a ello se encuentran saturados,
sin recursos. Los enfermos mentales se quedan sin familia, son abandonados a su
suerte mientras en su hogar sus padres discuten de quien fue la herencia
genética. No hay compasión por ellos, los avances en medicina no son capaces en
resolver nada, muchos de estos pacientes combinan la pobreza endémica, mala
salud física, traumatismos severos, una deteriorada salud mental y nunca llegan
a curarse ¿Dónde está derechos humanos? ¿En que bote de basura arrojamos la
compasión humana?
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