miércoles, 9 de agosto de 2023

 

DE UN PADRE A SUS HIJOS

RAMÓN ANTONIO LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- UNAM

Solo cuando conoces tu propia oscuridad, serás capaz en comprender a los demás. A veces me transformo en ese otro que detesto cuando me enojo y no logro canalizar la ira. Despues me calmo y me duele las ofensas que desencajé. No necesito ser popular para mis hijos, pero quiero decirles algo y que vean que los quiero. Ellos no me pertenecen ni yo a ellos. Mi estado de ánimo cambia por la edad. Soy inquieto, intransigente, me muestro desaprovechado. Todos en la vida queremos pertenecer a un lugar y el más importante para mi vida lo identifique como mi hogar, mi familia.

Nunca he deseado ser visto como el padre perfecto, lo mejores dones con los que la naturaleza me doto trato en que sean útiles para ustedes. Soy imperfecto y a la vez capaz de ver de cerca mis vacíos. No deseo ser un maestro para ustedes, solo servir de consejero en ciertas ocasiones. Mi papel en la vida es nunca ser falso o andar mintiendo al costo que ello represente. Con ustedes mis intenciones nunca fueron hablarles con evasivas, por ello puedo ser acusado de arrojar instantes molestos a las personas con las que he tenido la oportunidad de compartir momentos de mi vida.

Soy una persona que siempre ha mantenido sus valores de forma firme, sin dejarme llevar por los placeres o las intrigas. Detrás de mis dedos de escritor y la pantalla de la computadora está sentado esta persona que no le da miedo decir lo que piensa, que arroja su oscuridad bañada de ignorancia en sus escritos. Un ser frágil como cualquiera, pero que no se esconde a llorar sus fracasos. Desde hace muchos años me han acompañado mis libros y les confieso que me han enseñado mucho, aunque no todo lo que mi débil retentiva puede retener.

Los he leído todos y muchos más en bibliotecas públicas, sin embargo, me acuso en seguir siendo un ignorante. Mi intención de escribirles es que también tuve el propósito de mandarle una carta a mi madre y lo dejé para despues. Llegaron los momentos difíciles y ella se marchó de la vida terrenal dejando en mi mente esa carga sentimental por eso este escrito es para pagar un poco ese saldo en mi débito.

Tal vez en mi tiempo de joven exigí cosas que ni mi padre y mi madre “No” podían darme, que estaban más allá de ellos y en mi arrogancia juvenil no podía observarlo.

Eso también fue para mí una enseñanza que aplique siendo padre. Nunca quise derrochar discurso o palabras o explicar elocuentemente, sino que lo dejé para que mis acciones se encargaran de darles esa explicación. No estoy abrumado con la idea en que haya sido un mal padre, ni guardo remordimientos para con mis padres. Mis decisiones para con ustedes pueden ser correctas o incorrectas, que son las dos caras de la moneda de cambio que entregamos a los hijos.

No es una disculpa pública la que pretendo con esta acción. La vida es bella o fea según las imágenes que somos capaces en plasmar en la memoria. Solo quiero que sepan que fui uno de los instrumentos que contribuyó a que su existencia sea como lo es el día de hoy. Cada padre le damos ese toque desde que tenemos por primera vez a una criatura inocente en nuestras manos.

Mi vida se desarrolló en una lucha por alcanzar mis sueños y no quise ser quien matara los suyos, por eso siempre los he respetado en sus decisiones. En mi alma deseo lo mejor para ustedes, no que sean unos triunfadores con bienes materiales, sino en la sociedad, con su familia, su profesión, amigos, entonces podre reír a carcajadas en la vida y marcharme en paz.

¿Qué deseo? Que siempre mantengan esa paz en su alma, esa llama que defienda con las uñas la dignidad, honestidad y que nunca se apague para que se la transmitan a sus hijos. Algún día el tiempo se encargará de borrar mis memorias, por eso escribo con tiempo para que no se dejen hipnotizar por las mentiras y las falsedades humanas. De joven viaje mucho, y creo que ustedes resintieron mis ausencias, pero tanto su madre como yo enfrentábamos nuestra soledad y conservábamos el respeto. Soy una persona que no esconde sus errores, sus inseguridades, que enfrenta a su miedo y que a veces hace que me vea mal.

Soy esa persona que la naturaleza les dio como padre, que siendo niños los consoló cuando lloraban con un beso. Las palabras glamorosas nunca me acompañaron, pero cuando hablaba siempre decía la verdad. Podría ser acusado de muchas cosas, desde inocente a ingenuo o idealista y eso lo reconozco debido a que ido matando muchas de esas ingenuidades, inocentadas, idealismos hasta llegar al fondo de mis sentimientos.

Como padre me sigo preocupando en ¿Cómo les ira en la vida? Y eso me causa ansiedad, como si volviera a mis tiempos de niño recordando mis sueños. Conozco a muchos padres a los que les gustaría que sus hijos lograran los sueños que ellos no lograron vivir. Yo no pertenezco a esa categoría, mi filosofía es deja vivir. Lo único que deseo es que se conviertan en la persona que han deseado ser, alcancen sus sueños. Le pido a Dios para que su vida les sea fácil y feliz.

Que superen los obstáculos, y dificultades, para que su camino pase por el jardín de flores y sus necesidades sean resultas. Que la vida los favorezca con amor, salud, amistad y que sepan disfrutar como yo lo hice para que su estado de ánimo, amabilidad, generosidad no les falle, siempre buen humor. A mi esposa le deseo buena salud, paciencia y resistencia para que la vida le sea siempre generosa y placentera. A mi esposa le dejo el encargo que a cuerpo, regrésarlo al pueblo de donde nacio.

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