SOLEDAD EN
LOS ADULTOS MAYORES
RAMÓN ANTONIO
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI
Diplomado y
Maestría en Desarrollo Humano FESC- UNAM
Se sabe que
las personas de 65 años en adelante corren el riesgo de sufrir soledad, Y
conforme la edad sigue avanzando, la persona se va quedando sola. Los humanos
somos criaturas sociales, dependientes de otros para sobrevivir. La mayor parte
del tiempo que estamos despiertos también lo pasamos en compañía.
En la mayoría
de los casos, socializar con la pareja, la familia, los hijos, amigos, se
considera más gratificante que pasar tiempo solo. Si no hay nadie o pocos con
quienes estar juntos, platicar, aunque hay un deseo de estar juntos, entonces
la mayoría de nosotros nos sentimos solos. La soledad cuando es temporal, no es
dañina, pero si se rompe y va más allá de 3 meses tiene consecuencias
desastrosas en nuestras emociones, comportamiento, salud en general.
Los humanos
vivimos con una necesidad social insatisfecha. Tenemos en ocasiones una soledad
emocional, aunque estemos con gente cerca y sucede cuando perdemos alguien
cercano un familiar, pareja, amigo etc. Hay una soledad de aislamiento como
consecuencia de la falta de una red de amigos, compañeros o vecinos, por
ejemplo.
La soledad es
equivalente en ser humano a la sed, el hambre, el dolor, por eso la soledad
temporal nos empuja a buscar conexiones sociales y si no las conseguimos se
convierte en sufrimiento que afecta la salud. Una cosa es querer estar solo y
en ese caso se beneficia, se puede distraer con sus actividades.
De un 20 a
50% las personas se sienten solas. Para las personas mayores este rango
aumenta, pero aprenden a tolerarlo, se sienten menos solos, sobre todo cuando
no hay muchas personas en la vivienda donde habitan.
La soledad a
las personas mayores les llega cuando pierden al compañero de su vida. No es si
la edad sino la condición de la persona en su deterioro físico, mental y en ello
también juega un papel importante la personalidad para verse o no afectado.
El entorno
que la rodea, sus relaciones con su familia, la discapacidad visual y/o
auditiva e incluso el dolor de piernas se encuentran como factores de riesgo o
de asociación. Los síntomas depresivos de la persona.
Las personas
que padecen soledad tienen problemas para dormir y niveles elevados de
cortisol, lo que a su vez aumenta el riesgo de enfermedad cardiovascular, así
como un mayor riesgo de desarrollar demencia.
La soledad
también puede resultar en una mayor tendencia a cometer suicidio, y los hombres
mayores se destacan para suicidarse. No basta con festejarla en su día o
cumpleaños, sino de que cuente con nuevas amistades, la saquen a pasear.
Una persona
que se queda sola, cambia su patrón de pensamiento y comportamiento y conforme
pase mayor tiempo sola, más negativos serán sus pensamientos (Sobre sí misma y
su familia). La soledad entre las personas mayores va en aumento. Más del 50%
de los jubilados se sienten solos, creen que no van a vivir muchos años.
Las personas
entre los 65- 75 años se sienten más solas que las de 80 años, estas últimas ya
toleran y han aprendido a vivir en su soledad, mientras que las de 65 años
presentan ansiedad al comenzar a verse solas porque los hijos se casan, la
pareja se enferma, o muere etc.
Es un proceso
de adaptación. La incidencia de soledad en los adultos mayores es más alta en
los estados del sur del país y se entiende por el nivel de vida, el aspecto
material, las condiciones económicas, mala salud, y en cómo están organizadas
las sociedades del centro y norte del país. Las investigaciones han demostrado
que la soledad está asociada con la calidad de vida, la mala salud mental y
física y un mayor riesgo de muerte prematura.
Un factor de
riesgo importante para la soledad es perder a la pareja, y ese riesgo es mayor
entre los más mayores y entre las mujeres. La mala salud y la capacidad
funcional reducida también son más comunes en la vejez y entre las mujeres, y
tales condiciones también aumentan el riesgo de soledad, pero hay muchos otros
factores de riesgo como vulnerabilidad social y económica, mala salud,
capacidad funcional reducida y factores psicológicos.
La soledad no
solo está relacionada con la exclusión.
de las
relaciones sociales, sino también con la exclusión de los recursos económicos.
A las personas mayores les gusta salir, sentirse cuidadas, estar en una plática
con varias gentes, tratan de buscar con quien hablar. Ella sabe que no tiene
que levantarse temprano o esforzarse por trabajar, su vida se va llenando de
tristeza debido a la perdida de seres queridos. La soledad se relaciona
fácilmente con un sentimiento de haber sido dejado atrás, abandonado y
arrumbado en un rincón.
Quizá sea
precisamente la vergüenza lo que hace que pocas veces saquemos a relucir y
hablemos de ese sentimiento. Los humanos necesitamos comunicarnos. Cuando
nosotros mismos elegimos estar solos, podemos relajarnos sin tener que
adaptarnos a otra persona y quizás lograr un contacto más profundo con nuestro
yo interior. En algunos municipios se han organizado puntos de encuentro entre
adultos mayores, y estas actividades con sus participaciones los adultos se
sienten mejor, experimentan un impacto positivo en su salud mental, y física.
El hecho de que
el punto de encuentro este cerca del lugar donde el adulto mayor vive,
contribuye en mucho para crear mejores lazos sociales.
De acuerdo
con la teoría del desarrollo psicosocial del hombre de Erik H. Erikson, se
trata de que la persona se acepte a sí misma. Una persona mayor de edad busca
siempre conectarse con sus recuerdos de vida vividos, tiene esa necesidad de
compartirlos y busca personas para que la escuchen, por ello son buenos los
círculos de pláticas para que hablen entre ellos y compartan sus historias.
Que hablen,
escuchen con personas que se encontraron en la misma referencia cultural,
costumbre, social. Eso es una forma de compartir el mundo que recuerdan y
vivieron relajándolas en sus sentimientos. Esto no quiere decir que se pueda
eliminar el sentimiento de soledad, pero sirve para que no se sientan solos.
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