(PARTE TRES) HERMAN CORTES DE MONROY Y PIZARRO ALTAMIRANO
RAMON ANTONIO LARRAÑAGA TORRONTEGUI
Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México
Nació en la ciudad de Medellín en el seno de una familia noble pobre. En 1499 se fue a Salamanca y se hizo estudiante universitario. Pero el carácter inquieto y la ambición le impidieron completar sus estudios, además de que se metio en problemas con un juez anciano a quien Cortes visitaba a su esposa por las noches, por lo que una noche al salir huyendo se cayo desde una tapia lastimándose un pie. El juez se quejo ante la autoridad y los andaban buscando, eso ocasiono que decidiera embarcarse por primera vez. En 1504, Cortés salió de España en el barco de Quintero. Durante los siguientes 15 años luchó en las Antillas contra los nativos. En 1504-1519 se desempeñó como oficial y propietario de encomiendas en las Indias Occidentales (Cuba).
En 1511, junto con el destacado comandante español Diego Velásquez, participó en la toma de la isla de Cuba. Velásquez se convirtió en gobernador y su futuro concuño y favorito Cortés en secretario. Fue en este puesto en donde conocio a su primera esposa española Catalina Xuaréz, con quien la gente de la época corrió el chisme en que se estaba metiendo con ella en forma intima y el gobernador lo apreso poniéndole el ultimátum de que se casaba o lo madaria preso de regreso al reino de Castilla, y Aragon. En 1519, después de dos expediciones de reconocimiento a la Península de Yucatán en América Central, Velásquez organizó una campaña militar bajo el mando de Cortés. Españoles armados hasta los dientes con caballería y artillería desembarcaron de 11 barcos en la costa. Fue el momento clave en donde dio inicio la gran masacre y exterminio de los nativos, en donde una cultura se impuso sobre la otra, y la población nativa paso a ser esclava de los europeos.
Ellos de inmediato construyeron iglesias católicas, destruyeron los templos y Dioses de los nativos (Las piedras de las pirámides sirvieron para construir iglesias, despues de la caída de Tenopchtitlán). Herman Cortes, en 1519-1521, dirigió una campaña agresiva en México, que condujo al establecimiento del dominio español allí. En 1522-1528, se convirtió en el gobernador y capitán general de las áreas de Nueva España (México) que conquistó. Cortés tenía a su disposición 11 navíos, cien marineros, 508 soldados, 16 caballos y 14 cañones. La expedición partió el 18 de febrero de 1519, a pesar de la oposición de Velázquez, quien, vio la ambición desmedida de su protegido y quiso apartarlo del mando. En 1504 recaló en las Indias Occidentales.
Las cosas iban bien para Cortés: se hizo terrateniente y pronto recibió el cargo de secretario del gobernador de la isla de Cuba, Diego de Velázquez, habiéndose ganado su favor y confianza. Hernán Cortés se casó con la cuñada de Velásquez, y en un momento se desempeñó como alcalde interino de la ciudad de Santiago. Era una época en que los españoles soñaban con una sola cosa: las riquezas incalculables que la tierra de los indios escondía en sí misma al otro lado del mar.
Pero para llegar a ese oro tan codiciado y seria la llave de su entrada en las cortes de Castilla y Aragón, primero tenían que conquistar esas tierras. Diego de Velásquez ya había intentado dos veces conquistar el territorio via Yucatán, pero cada vez las campañas militares terminaron en fracaso por varias razones. Velázquez comenzó a equipar una nueva tercera expedición militar al continente, donde los Castellanos lograron visitar un año antes. En un principio puso su a su nuevo concuño Hernán Cortes al frente de la expedición, pero luego revirtió su decisión, pues empezó a temer seriamente las ambiciosas intenciones de Hernán Cortés, quien no las ocultó.
Si la expedición bajo su mando tenía éxito, el gobernador podía perder su puesto en la corte real. Cortés no obedeció la nueva decisión de Velázquez. En febrero de 1519, ingresó al Mar Caribe en 11 barcos pequeños y se dirigió al oeste hacia la puesta del sol. La flotilla dio la vuelta a la península de Yucatán y entró en la desembocadura del río Grijalva.
Habiendo desembarcado en la costa, los españoles capturaron la ciudad de Tabasco sin mucha dificultad. Los indios locales expresaron su completa obediencia al rey de España y pagaron tributo sumisamente. Pero no tenían mucha riqueza, o mejor dicho no a la que Cortes ambicionaba. De los indios locales, Hernán Cortés aprendió sobre el fabulosamente rico imperio azteca, ubicado dentro del continente. Los indios locales proporcionaron alimentos y guías a los españoles.
Para evitar la posible huida de sus soldados, muchos de los cuales tenían miedo de ir a un país desconocido, Cortés ordenó hundir las naves, dejando solo una para protegerse en la retaguardia. En el camino a la capital azteca, Cortés derrotó fácilmente a varias tribus indígenas locales, incluidos numerosos tlaxcaltecas. Las tribus indias derrotadas, insatisfechas con el gobierno de los aztecas, se unieron voluntariamente al conquistador. Sin embargo, los habitantes de la ciudad de Cholula ofrecieron una fuerte resistencia a los conquistadores, y Cortés ordenó que fueran masacrados al enterarse que esteban planeando matar a todos mientras dormían, y eso lo supo gracias a que una anciana indígena se lo conto a la Malinche.
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