EL NIÑO Y LOS
POLITICOS
RAMÓN ANTONIO
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI
Diplomado y
Maestría en Desarrollo Humano FESC- UNAM
Unas semanas
antes el presidente municipal dio la orden en que todos los moradores del
pueblo debían pintar sus casas sino querían acreditarse una multa, quitar las
macetas con flores de amapola. Un diputado Local había avisado que visitaría el
pueblo. La atracción de todos los niños se hizo presente para conocer a una
persona tan distinguida.
Para el
pueblo era un hecho glorioso en donde el presidente le ofrecería una comida en
grande matando un becerro donado por un ranchero a quien el presidente se lo
exigió como tributo de buena voluntad. En el festejo no faltaría la cerveza y
el tequila que tanto le gustaba al presidente, casi se le recibía como si fuera
un Napoleón despues de ganar todas las batallas en Europa.
Los
personajes de la política del pueblo se mostraban muy preocupados y cuidaban
todos los detalles, por nuestra parte los niños nos asomábamos constantemente a
el camino de la bajada del rio que se localizaba entre nuestra escuela y la
casa de Gil Osuna. El escandalo era mayúsculo puesto que muchas señoras de
rancherías cercanas las habían movilizado y estaban sobre la barda de la
escuela con banderitas dispuestas a dar la bienvenida a tan ilustre
revolucionario.
Curiosamente
en la escuela Morelos, los maestros suspendieron las clases, pero en la nuestra
la Josefa Ortiz, fue el maestro Manolo el único que nos obligó asistir a clases
por lo que podemos decir que estábamos en primera fila por donde pasaría el
diputado local.
Por fin
apareció a la distancia un carro cerrado con las luces encendidas. Eso desato mi
curiosidad, mi impaciencia estaba al máximo ya que por fin podría ver en carne
y hueso uno de los personajes que mencionaban nuestros libros y que gracias a
ellos nuestro pueblo vivía feliz. Supe por boca de una mujer adulta que el
personaje venia de la capital del estado, por lo que me subí a la barda de
ladrillo para disfrutar mejor del ansiado espectáculo. En medio de ese alboroto
me escapé de la escuela y seguí el auto hasta la presidencia municipal.
El personaje
traía un sombrero ancho y una gran pistola fajada en la cintura lo cuidaban
cuatro hombres con rifles. En lo inmediato mi tierna he inocente niñez me dio
el mensaje en que esa pistola le servía para ir al campo de batalla a
conquistar victorias para los pueblos y campesinos oprimidos. Nos dio un
discurso sobre varios problemas que gracias a él se habían resulto, creo que
mencionaba pueblos del norte del estado, de donde él había nacido, así que por
mi falta de conocimiento no se en donde sucedieron. Unas señoras se le
acercaron para exponerle sus problemas, el diputado puso cara molesta y en lo
inmediato el presidente municipal le dio la orden al policía Faustino (Único en
el pueblo) que las retirara de inmediato.
En aquellos
años, San Ignacio, Sinaloa, era una tierra mágica donde la gente disfrutaba de
todos los beneficios materiales y espirituales, donde se hacían pequeñas cosas
y la tierra recompensaba con grandes cosechas. El sacerdote pasaba desde su
pulpito peleándose con el mal, y sus diablos, mientras los campesinos andaban
preocupados por tener alimento fresco en su mesa. Las cosas comenzaron a
empeorar cuando el gobierno dio la orden al ejército para que destruyera todos
los sembradíos de amapola (La goma).
El diputado
local le pidió al presidente municipal que le diera un buen trabajo a un
sobrino suyo, y como el personaje era influyente le fue concedido (este hecho
lo escuche de unos adultos que lo platicaron despues de que el diputado
abandono el pueblo), y comentaban sobre el beneficio que el personaje trajo al
pueblo. La intención era que desde ese pueblo el sobrino se abriera camino en
la actividad útil y gloriosa del servicio público, que aflorara en su alma el
fervor revolucionario para ser igual que su tio, abuelo, bisabuelo.
El joven
llego dias despues al pueblo, pero denotaba su desilusión al ver las calles de
tierra, los campesinos en huaraches, la administración sin dinero y el ser
recibido fríamente por la gente del palacio municipal. Le dieron un escritorio,
y desde ese momento ya estaba convertido en jerarca de la burocracia
Sanignacense, un nuevo hijo de la patria había nacido en mi pueblo, en un
vientre prestado.
Años despues
lo vi convertido en presidente municipal, diputado como su tío, le falsearon un
acta de nacimiento y casualmente cuando los que se opinian investigaban se
quemo el registro civil con todos sus archivos. Fue elegido diputado federal
por esa región. Un joven exitoso cuya copia de su tío se dejaba sentir con
muchas probabilidades en convertirse en nuevo rico. Para estas fechas, yo ya
escribía en periódicos y utilizaba un seudónimo, lo que al personaje molestaba
por no saber en quien descargar su furia. El delirio duro hasta que la
indiscreción de un seudo periodista se dio a la a tarea de investigar en el
medio quien era el del seudónimo.
Por lo que
decidí dejar de publicar en secreto para siempre. Veo que mis críticas no me
eran favorables por la excitación que despertaban en ese sujeto y desde lo más
profundo de su alma deseaba hacerme polvo. En un nuevo intento por dar a
conocer mis ideas comencé a escribir en un diario con mi nombre, pero con el
tiempo me condujo a los mismos tristes resultados. Fui invitado a la radio y
descubrí que exponer las ideas en ella es sencilla, solo se debe moderar la voz
en su elocuencia para ser aceptado por el público. Inicio en mi mente el
cuestionamiento sobre mi destino, lo que había conseguido hasta ese momento
como realidad y reflexionaba “La diferencia entre un sueño y la realidad”
Deseaba
espaciar mi verdad, en bien de la humanidad, erradicar la mentira, el engaño, el
abuso de poder y todas esas nimiedades que a la población en general no les
importa en absoluto. ¿Para qué exponer la tranquilidad? Es claro que la persona
se cansa o lo alcanzan los problemas, los años, y que al menor descuido es
envestido para sacarlo del juego de la vida.
Es una vida
fría, incómoda para quien escribe sin pago ni consigna, su círculo de amigos se
aleja para no verse involucrados. Solo comparte simpatías con aquellos que
mantienen intereses en ese tema, pero nunca serán capaces de invitarle un plato
de comida.
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