CARRERA DE
MEDICINA
RAMÓN ANTONIO
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI
Diplomado y
Maestría en Desarrollo Humano FEC-UNAM
Los estudios
médicos son una combinación de estudios teóricos y prácticos, con estudios
teóricos basados principalmente en biología y estudios prácticos en prácticas
junto con médicos en activo de otras especialidades. El desarrollo, por tanto,
de la profesión médica a la que me refiero a continuación se centra
principalmente en el surgimiento de nuevas especialidades y especializaciones.
No hay duda
de que la profesión médica cambiará radicalmente en el futuro. Nadie podría
haber predicho hace unas décadas cuán radicalmente cambiaría la medicina la
capacidad de secuenciar el genoma humano o la existencia de Internet.
Por lo tanto,
debe quedar claro que ninguna predicción es confiable (a partir de cierto
punto). A pesar de la introducción anterior, creo que a medida que los datos
del análisis del genoma humano aumenten y se comprendan mejor, en el futuro
habrá una mayor necesidad de genetistas clínicos, que podrán diagnosticar
correctamente enfermedades con antecedentes genéticos, y posiblemente poder prescribir
y, por qué no, realizar terapias génicas y epigenéticas.
La educación
médica con énfasis tanto en las matemáticas como en las habilidades para
comprender y analizar los datos genéticos será necesaria para practicar
cualquier especialidad en el futuro. El plan de estudios médico debe incorporar
cursos relevantes y los genetistas clínicos se volverán más comunes en la
práctica clínica, por ejemplo, en oncología.
MEDICINA
PERSONALIZADA: La capacidad automática de vincular big data permitirá una
medicina preventiva personalizada. Por lo tanto, se seguirá desarrollando el
concepto de prevención médica individualizada, así como el tratamiento y la
farmacología. La complejidad de la información sobre cada uno de nosotros,
compuesta por la interconexión de datos y el posible análisis por parte de
plataformas de inteligencia artificial, necesitará de intérpretes-médicos
clínicos experimentados, cuya responsabilidad será dar instrucciones clínicas,
posiblemente ignorando selectivamente algunos de los datos.
Los médicos
del futuro deberán estar preparados para operar de manera menos autónoma,
dentro de los ecosistemas de salud, y tener un buen conocimiento de las
estadísticas médicas y la epidemiología. Especialidades médicas con énfasis en
el diagnóstico, por radiología o microbiología, probablemente se verá afectada
por el desarrollo de la tecnología de diagnóstico automático (inteligencia
artificial). Por ejemplo, se prevé que la radiología intervencionista y
mínimamente invasiva con métodos no invasivos reemplace parcialmente a
especialidades como la cardiología/vasculología intervencionista y las áreas de
cirugía.
Especializaciones
clásicas que en el pasado prometían rehabilitación profesional deberán
adaptarse a la nueva realidad. Presumiblemente, el papel del médico consistirá
en introducir y guiar al paciente a través del mundo de la tecnología médica en
lugar del trabajo técnico, que estará automatizado en cierta medida. La
continua evolución de la inmunoterapia cambiará la cara de muchas
especialidades.
Con
inmunoterapéuticos cada vez más comunes y reemplazando a los clásicos
antibióticos, psicoterapéuticos, gastroenterología, etc. Nuevas formulaciones,
un sólido conocimiento de la inmunología será útil para cualquier médico. Los
currículos deberían poner aún más énfasis en ello.
La
información derivada del acceso casi instantáneo a la literatura médica mundial
seguirá creciendo exponencialmente. Además de la necesidad de sistematizar aún
más, la educación médica debe incluir necesariamente una exposición intensiva a
las formas de búsqueda de información y evaluación de la calidad de la
literatura médica.
Debe haber
una provisión e infraestructura obligatorias para la capacitación y
certificación continua de los profesionales de la salud, lo que cambiará por completo
las condiciones del mercado laboral existente. Se espera que todos los
desarrollos anteriores amplíen las desigualdades sociales, ya que el acceso a
la prevención y el tratamiento personalizados se limitará a unos pocos al
principio.
Los médicos serán
testigos de este fenómeno de primera mano y tienen la responsabilidad de
utilizar sus oportunidades de comunicación directa con el público en general
para iniciar el largo diálogo sobre las posibles consecuencias a largo plazo,
tanto éticas como económicas. Los talleres de comunicación, pensamiento crítico
y bioética deben ser parte integral de la educación médica básica.
CARRERA DE
COMUNICACIÓN EN SALUD: Aunque muchas veces las personas involucradas en la
comunicación de los temas de salud superan en número a las que producen el
conocimiento primario, es cierto que esa comunicación es necesaria, sobre todo
porque los datos biológicos se vuelven cada vez más complejos. Un vistazo
rápido a los medios mexicanos nos mostrará que este sector (con algunas excepciones)
va a la zaga en cuanto a la calidad de la información.
Lo mismo se
aplica a las iniciativas/decisiones gubernamentales, que deben ser explicadas
de manera simple, pero no simplista, a los ciudadanos. Finalmente, las empresas
privadas activas en el sector de la salud necesitan personal para las oficinas
de relaciones públicas y comunicación. Lo más correcto para estas profesiones
es partir de estudiar biología, pero con muchos cursos de filología y algunos
cursos de psicología. Un segundo camino, que comienza con estudios de
periodismo y continúa con una maestría en Biología.
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