martes, 1 de agosto de 2023

 

CARRERA DE MEDICINA

RAMÓN ANTONIO LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FEC-UNAM

Los estudios médicos son una combinación de estudios teóricos y prácticos, con estudios teóricos basados ​​principalmente en biología y estudios prácticos en prácticas junto con médicos en activo de otras especialidades. El desarrollo, por tanto, de la profesión médica a la que me refiero a continuación se centra principalmente en el surgimiento de nuevas especialidades y especializaciones.

No hay duda de que la profesión médica cambiará radicalmente en el futuro. Nadie podría haber predicho hace unas décadas cuán radicalmente cambiaría la medicina la capacidad de secuenciar el genoma humano o la existencia de Internet.

Por lo tanto, debe quedar claro que ninguna predicción es confiable (a partir de cierto punto). A pesar de la introducción anterior, creo que a medida que los datos del análisis del genoma humano aumenten y se comprendan mejor, en el futuro habrá una mayor necesidad de genetistas clínicos, que podrán diagnosticar correctamente enfermedades con antecedentes genéticos, y posiblemente poder prescribir y, por qué no, realizar terapias génicas y epigenéticas.

La educación médica con énfasis tanto en las matemáticas como en las habilidades para comprender y analizar los datos genéticos será necesaria para practicar cualquier especialidad en el futuro. El plan de estudios médico debe incorporar cursos relevantes y los genetistas clínicos se volverán más comunes en la práctica clínica, por ejemplo, en oncología.

MEDICINA PERSONALIZADA: La capacidad automática de vincular big data permitirá una medicina preventiva personalizada. Por lo tanto, se seguirá desarrollando el concepto de prevención médica individualizada, así como el tratamiento y la farmacología. La complejidad de la información sobre cada uno de nosotros, compuesta por la interconexión de datos y el posible análisis por parte de plataformas de inteligencia artificial, necesitará de intérpretes-médicos clínicos experimentados, cuya responsabilidad será dar instrucciones clínicas, posiblemente ignorando selectivamente algunos de los datos.

Los médicos del futuro deberán estar preparados para operar de manera menos autónoma, dentro de los ecosistemas de salud, y tener un buen conocimiento de las estadísticas médicas y la epidemiología. Especialidades médicas con énfasis en el diagnóstico, por radiología o microbiología, probablemente se verá afectada por el desarrollo de la tecnología de diagnóstico automático (inteligencia artificial). Por ejemplo, se prevé que la radiología intervencionista y mínimamente invasiva con métodos no invasivos reemplace parcialmente a especialidades como la cardiología/vasculología intervencionista y las áreas de cirugía.

Especializaciones clásicas que en el pasado prometían rehabilitación profesional deberán adaptarse a la nueva realidad. Presumiblemente, el papel del médico consistirá en introducir y guiar al paciente a través del mundo de la tecnología médica en lugar del trabajo técnico, que estará automatizado en cierta medida. La continua evolución de la inmunoterapia cambiará la cara de muchas especialidades.

Con inmunoterapéuticos cada vez más comunes y reemplazando a los clásicos antibióticos, psicoterapéuticos, gastroenterología, etc. Nuevas formulaciones, un sólido conocimiento de la inmunología será útil para cualquier médico. Los currículos deberían poner aún más énfasis en ello.

La información derivada del acceso casi instantáneo a la literatura médica mundial seguirá creciendo exponencialmente. Además de la necesidad de sistematizar aún más, la educación médica debe incluir necesariamente una exposición intensiva a las formas de búsqueda de información y evaluación de la calidad de la literatura médica.

Debe haber una provisión e infraestructura obligatorias para la capacitación y certificación continua de los profesionales de la salud, lo que cambiará por completo las condiciones del mercado laboral existente. Se espera que todos los desarrollos anteriores amplíen las desigualdades sociales, ya que el acceso a la prevención y el tratamiento personalizados se limitará a unos pocos al principio.

Los médicos serán testigos de este fenómeno de primera mano y tienen la responsabilidad de utilizar sus oportunidades de comunicación directa con el público en general para iniciar el largo diálogo sobre las posibles consecuencias a largo plazo, tanto éticas como económicas. Los talleres de comunicación, pensamiento crítico y bioética deben ser parte integral de la educación médica básica.

CARRERA DE COMUNICACIÓN EN SALUD: Aunque muchas veces las personas involucradas en la comunicación de los temas de salud superan en número a las que producen el conocimiento primario, es cierto que esa comunicación es necesaria, sobre todo porque los datos biológicos se vuelven cada vez más complejos. Un vistazo rápido a los medios mexicanos nos mostrará que este sector (con algunas excepciones) va a la zaga en cuanto a la calidad de la información.

Lo mismo se aplica a las iniciativas/decisiones gubernamentales, que deben ser explicadas de manera simple, pero no simplista, a los ciudadanos. Finalmente, las empresas privadas activas en el sector de la salud necesitan personal para las oficinas de relaciones públicas y comunicación. Lo más correcto para estas profesiones es partir de estudiar biología, pero con muchos cursos de filología y algunos cursos de psicología. Un segundo camino, que comienza con estudios de periodismo y continúa con una maestría en Biología.

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